Prohens abre una negociación a dos bandas con Vox y PSOE para aprobar el techo de gasto
El Govern apela a la discreción mientras busca un equilibrio entre la estabilidad presupuestaria y las exigencias de los grupos de la oposición

Marga Prohens, en el Parlament escuchando a Manuela Cañadas de Vox. / Isaac Buj

El Govern de Marga Prohens inicia la próxima semana una nueva ronda de negociaciones con Vox y con el PSOE con el objetivo de aprobar un techo de gasto para 2026. El movimiento, que llega tras semanas de contactos, marca el arranque de un proceso clave para garantizar la estabilidad política y financiera del Ejecutivo balear en la segunda mitad de la legislatura.
El vicepresidente y conseller de Hacienda, Antoni Costa, ha asumido el protagonismo de esta fase negociadora. El dirigente popular confirma que las conversaciones ya están en marcha y que el Govern confía en alcanzar un entendimiento. "Tenemos conversaciones abiertas y nos volveremos a sentar la próxima semana para continuar e intentar que se apruebe este techo de gasto", afirma Costa, quien insiste en que la prioridad es la discreción. "Si alguien tiene la intención de que unas negociaciones lleguen a buen puerto, la primera consigna es que las negociaciones se mantienen de forma discreta. El Govern no transmitirá ni qué día ni qué trataremos en las reuniones. Si alguien quiere hacerlo público, allá ellos", añade.
Costa subraya que el objetivo del Ejecutivo es claro: garantizar la estabilidad presupuestaria. "Nuestra pretensión es llegar a un acuerdo, pero hace falta tiempo", recalca. Y aunque evita entrar en detalles, asegura que "hay posibilidad de llegar a un acuerdo" con ambas formaciones.
Sobre la cuestión lingüística, Costa resta importancia a las fricciones con Vox y las sitúa dentro de la "naturalidad" del día a día político. Subraya que el Ejecutivo "no traspasará sus líneas rojas" y recuerda que el voto en contra del PP a la proposición de ley de Vox sobre la vehicularidad del castellano "era perfectamente previsible".
Por este motivo, Costa marca distancia entre ese desencuentro y las conversaciones sobre el techo de gasto, que siguen abiertas y avanzan por cauces distintos. Según explica, la iniciativa de Vox "iba mucho más allá" de lo pactado, mientras que la presentada por el PP "responde de forma literal a los acuerdos firmados". Una visión que "para nada" comparte Vox, que seguirá presionando para que el PP acepte su posición. El vicepresidente también desvincula el techo de gasto del decreto ley de proyectos estratégicos, que está volviendo a ser negociado.
Una negociación con doble vía
El Govern abre dos canales simultáneos de diálogo. Por un lado, con Vox, su socio parlamentario y pieza fundamental para la mayoría que permitió aprobar los presupuestos de 2025 tras una negociación tensa y con cesiones en materia de lengua y política migratoria. Por otro, con el PSOE, que en los últimos meses ha mostrado cierta disposición a colaborar en asuntos económicos, en la línea de lo que ha ocurrido en otras comunidades como Castilla y León, donde los socialistas se abstienen para permitir el techo de gasto presentado por el PP.
Costa confirma que Vox es el primer interlocutor y explica que las conversaciones con el partido de Santiago Abascal giran en torno al cumplimiento de los acuerdos firmados el pasado año, un calendario que —según el conseller— ya está en manos del grupo parlamentario de Vox. La idea del Govern es mantener la confianza de su socio y, al mismo tiempo, abrir una vía de diálogo con los socialistas.
Desde Vox confirman que ese calendario existe, pero reconocen que persisten las discrepancias en tres asuntos clave: lengua, inmigración y vivienda. En lengua, por ejemplo, consideran que hace falta más celeridad en ámbitos como la educación porque el año que viene será el último curso antes de las elecciones. En materia de inmigración, insisten en que se está retrasando la aplicación de medidas como los planes de retorno de menores a sus países de origen. En vivienda, piden acelerar la construcción porque, según su percepción, los proyectos van retrasados y faltan avances en esta materia. Estas divergencias añaden tensión a la negociación del techo de gasto, aunque Vox mantiene por ahora su disposición a seguir en la mesa de diálogo.
La estrategia tiene un doble objetivo: garantizar que los presupuestos no se vean bloqueados. "De nada sirve aprobar un techo de gasto pero luego bloquear los presupuestos", advierte Costa, quien añade que "si estás dispuesto a hablar de techo de gasto también tienes que serlo para los presupuestos".
El papel del PSOE y la cuestión de la ecotasa
En este contexto, el papel del PSOE adquiere un valor añadido. Los socialistas, que en Castilla y León facilitan el techo de gasto del PP mediante la abstención, se muestran dispuestos a mantener el diálogo, aunque también reclaman avances en cuestiones como el turismo. Una de sus propuestas pasa por aumentar la ecotasa e introducir un gravamen específico a las empresas de alquiler de vehículos.
Costa responde con cautela. "Para hablar de la ecotasa primero queremos someterlo al pacto de sostenibilidad antes de tomar ninguna decisión", explica. Y añade un mensaje directo al PSOE: "Pido a los socialistas que lo tengan en cuenta". El Govern considera que cualquier modificación de este tributo debe enmarcarse en un pacto amplio y consensuado, no en un intercambio de concesiones a corto plazo. El conseller de Economía evita confrontar con los socialistas, consciente de que mantener abierta esa vía puede ser clave para aprobar las cuentas de 2026 si Vox endurece sus posiciones.
Discreción y tiempos largos
La palabra que más repite Costa es "discreción". El Govern insiste en que no comunicará ni las fechas ni los contenidos de las reuniones. La consigna interna es clara: evitar filtraciones, mantener la confianza y no enturbiar las negociaciones con declaraciones cruzadas. "Si alguien tiene la intención de que unas negociaciones lleguen a buen puerto, la primera consigna es mantenerlas de forma discreta", recalca.
La negociación del techo de gasto se convierte así en una prueba de equilibrio para el Govern. Por un lado, busca consolidar su alianza con Vox, que exige resultados visibles en sus compromisos programáticos. Por otro, quiere mantener abierta la comunicación con el PSOE, que podría facilitar la aprobación del techo si percibe voluntad de diálogo y cierta flexibilidad. El Govern intenta proyectar una imagen de serenidad, mientras el Parlament sigue siendo un tablero incierto. Los grupos de la oposición observan las maniobras con recelo.
La sensación general en el Ejecutivo es que la negociación será larga y exigente. Costa, prudente pero confiado, repite que "hay posibilidad de llegar a un acuerdo". El Govern se prepara para semanas de reuniones discretas, documentos de trabajo y llamadas fuera de foco.
El reto de Marga Prohens no es solo aprobar unas cuentas, sino demostrar que su Govern puede navegar entre socios enfrentados y mantener la estabilidad sin renunciar a su propio rumbo político. La negociación del techo de gasto será el termómetro de la capacidad de diálogo de un Ejecutivo que busca consolidarse en mitad de un Parlamento fragmentado.
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