Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Mallorca, 25 años de fiebre disparada

Prohens durante su presentación este martes en el estand de Baleares en la World Travel Market, en Londres.

Prohens durante su presentación este martes en el estand de Baleares en la World Travel Market, en Londres. / CAIB

Matías Vallés

Matías Vallés

Todos los partidos salvo el antiespañol Vox coinciden en que Mallorca está enferma, a punto de reventar. No importa, el Govern eleva el dudoso Indicador de Presión Humana a la categoría de bálsamo de Fierabrás, que curará los males de la isla. La famosa y falsa disminución celebra que la fiebre del enfermo balear haya pasado de 40 a 39,8 grados en residentes más turistas. Un gran alivio y enhorabuena al médico capaz de distinguir esta bajada en el rango de error del termómetro.

La fantasiosa Prohens empezó a presumir de las cifras imaginarias en el debate del Estado de la Autonomía, donde elevó a categoría un inapreciable descenso del 0,4 por ciento. El dato de agosto ha coincidido con la World Travel Market londinense, así que la presidenta ha podido empaquetarlo con su vestimenta de gala.

El Indicador está elaborado por el Instituto de Estadística de Balears, el Ibestat de crédito innegable. Sin embargo, el detallado texto en que describe la «Metodología» apela en medio centenar de ocasiones a la «estimación». Es decir, al tanteo. Por si fuera poco, se especifica que «las estimaciones de la población estacional del año en curso se califican siempre como un ‘Avance’, dado que no se dispone de la información total del año corriente, y por tanto no pueden producirse las correcciones pertinentes».

Es decir, el Govern receta una «estimación» en grado de «avance» que ni siquiera es «provisional» ni mucho menos «definitiva», como la prueba irrefutable de su gestión salvífica. Ni siquiera han logrado que las correcciones disminuyan la asfixia de Mallorca y Formentera, que siguen inflamándose.

Y dado que el Indicador «estimado» se ha estabilizado desde hace años, el Govern insiste en que Mallorca debe celebrar la insoportable sobrepresión acumulada. Con un cuarto de siglo a 40 grados de fiebre, la agonía del enfermo es más que irreversible, pero nadie se atreve a decírselo.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents