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Acepta cinco años y medio de cárcel por intentar asesinar a su mujer a martillazos cuando dormía en Palma

El acusado, que está preso desde principios de 2024, ha reconocido los hechos esta mañana en la Audiencia Provincial

El acusado es conducido por un agente de la Policía Nacional a la sala donde se ha celebrado el juicio.

El acusado es conducido por un agente de la Policía Nacional a la sala donde se ha celebrado el juicio. / B.RAMON

B. Palau

B. Palau

Palma

Un acusado se ha conformado esta mañana con una condena de cinco años y medio de cárcel por intentar asesinar a su mujer a martillazos cuando dormía en el domicilio familiar en el barrio de es Fortí de Palma en enero de 2024.

El procesado, que inicialmente se enfrentaba a una pena de catorce años de prisión y veinte años de alejamiento por parte de la fiscalía, ha reconocido los hechos ante el tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial. El hombre, de 52 años y que lleva encarcelado desde principios de 2024, se ha declarado autor responsable de un delito de asesinato en grado de tentativa.

Su abogado defensor ha alcanzado un acuerdo con la fiscalía y con la letrada de la acusación particular, que han rebajado su solicitud de condena.

Tras admitir los cargos, la Sala ha dictado sentencia ‘in voce’ contra el agresor machista. Además de los cinco años y medio de prisión, la Audiencia de Palma le ha impuesto la prohibición de aproximarse y comunicarse con la víctima durante seis años y medio.

El tribunal ha apreciado las circunstancias agravantes de género y parentesco y las atenuantes de confesión, reparación del daño porque ya ha adelantado la indemnización y también la de intoxicación etílica, ya que en el momento de cometer los hechos tenía sus facultades ligeramente disminuidas, aunque no anuladas, por el consumo de sustancias alcohólicas.

La víctima se considera resarcida con el dinero y los bienes que ha entregado el procesado, 18.000 euros, una motocicleta y un turismo.

Ruptura de la relación

El encausado convivía con su esposa y la hija que tenían en común en un domicilio en la calle Bernat Amer, en el barrio de es Fortí de Palma. Según la fiscalía, en mayo de 2023, su mujer le comunicó su deseo de finalizar la relación. El hombre no aceptó la ruptura y supuestamente empezó a controlar sus amistades, salidas o llamadas de teléfono por si tenía una nueva relación.

Entre noviembre y diciembre de 2023, la perjudicada le informó de la ruptura definitiva de la relación, si bien continuaron conviviendo en el mismo piso. Como su hija se marchó a vivir de forma intermitente con unos familiares, ella pasó a ocupar la habitación de la joven.

Sobre la medianoche del 29 de enero de 2024 la mujer se acostó en ese dormitorio, mientras que el procesado se quedó sentado a los pies de la cama. Tras apagar la luz y asegurarse que la víctima dormía profundamente, “con intención de acabar con su vida”, aproximadamente a las dos y media de la madrugada del 30 de enero la golpeó de forma sorpresiva y reiterada con violencia en zonas vitales de la cabeza y la cara con un martillo de hierro tipo maceta que previamente había cogido de la galería de la casa.

Le propinó al menos cinco golpes directos en la zona. La afectada se despertó al recibir los impactos sin poder defenderse más que alzando los brazos y gritando. Entonces, el sospechoso dejó de agredirla y él mismo llamó después a los servicios de emergencia. Los sanitarios atendieron a la mujer, que quedó ingresada en el hospital más de una semana, hasta el 9 de febrero de 2024. Luego, precisó tratamiento e intervenciones quirúrgicas debido a las gravísimas lesiones sufridas.

El hombre fue detenido por la Policía, confesó ser el autor de la brutal agresión e ingresó en prisión por orden judicial. 

La perjudicada sufrió múltiples fracturas en la cabeza y el rostro. Tuvo que ser operada a mediados de febrero y desde entonces necesita asistencia médica oftalmológica periódica. Le han quedado secuelas oftalmológicas en el ojo derecho.

Según el informe médico forense, tardó en curar 170 días, de ellos 155 de perjuicio moderado y 15 grave. Entre las secuelas, le han quedado cicatrices en la zona facial que suponen un perjuicio estético.

El pasado 2 de agosto de 2024, el juzgado de violencia sobre la mujer número 3 de Palma, encargado de las pesquisas, dictó un auto por el que prohibió al procesado aproximarse y comunicarse con la víctima.

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