Salud
Una operación pionera en Son Llàtzer permite extraer un tumor sin perder el riñón
El hospital ha realizado por primera vez en Balears una cirugía mínimamente invasiva que permite extraer un tumor renal sin extirpar el órgano, un avance muy importante en urología con la colaboración de un doctor que se trasladó desde Barcelona. La paciente recibió el alta en 24 horas y conserva la función renal

La operación la llevó a cabo el equipo de Urología de Son Llátzer con el doctor Oriol Angerri, de la Fundació Puigvert de Barcelona / HSLL
Una paciente del hospital Son Llàtzer ha sido intervenida con una técnica quirúrgica pionera en Balears que permite extirpar un tumor en el riñón sin tener que extraer el órgano. El procedimiento, que se realizó el lunes pasado, fue un éxito: la paciente recibió el alta al día siguiente y conserva el riñón en buen estado. Es un paso adelante en la cirugía oncológica renal en las islas, ya que evita operaciones más agresivas y mejora la calidad de vida de los pacientes.
La intervención, conocida como resección endoscópica percutánea en bloque, fue llevada a cabo por el equipo de Urología de Son Llàtzer con la colaboración del doctor Oriol Angerri, de la Fundació Puigvert de Barcelona, un centro de referencia en este tipo de procedimientos. «Se trata de una técnica mínimamente invasiva que nos permite eliminar el tumor completo y mantener el órgano», explica la doctora Núria Rodríguez, especialista del servicio. Hasta ahora, los casos similares se trataban mediante una cirugía mucho más agresiva (la nefroureterectomía radical) que consiste en extirpar por completo el riñón y el uréter. Con este nuevo abordaje, los cirujanos pueden acceder al órgano a través de una pequeña incisión en la piel y trabajar desde dentro con instrumental endoscópico y un láser de alta precisión.
«Normalmente, cuando el tumor supera los dos centímetros, la opción habitual es quitar el riñón entero, aunque sea un tumor poco agresivo», explica Rodríguez: «En este caso, el objetivo era claro: conservar el riñón y evitar una cirugía radical».
La intervención se realizó a través de un acceso mínimo en la zona lumbar, por donde los médicos introdujeron una cámara y herramientas muy finas hasta la pelvis renal. Allí, mediante el uso de láser holmio, extirparon el tumor en bloque, lo que permite enviarlo íntegro al laboratorio para analizarlo con más precisión y determinar mejor el pronóstico.
«El hecho de no destruir el tumor con calor nos da una información mucho más exacta sobre su naturaleza y comportamiento», detalla la especialista. Además, esta técnica reduce el sangrado, el dolor postoperatorio y el tiempo de recuperación.
La paciente fue dada de alta a las 24 horas, solo con un catéter interno temporal, y sin complicaciones. «Es una cirugía de alta complejidad, pero muy segura. En este caso, la recuperación ha sido excelente», señala Rodríguez, que insiste en que la prioridad ha sido preservar la unidad renal.

Una operación pionera en Son Llàtzer permite extraer un tumor sin perder el riñón / HSLL
Poco frecuente
El tumor operado era urotelial, un tipo de cáncer que se origina en el revestimiento interno del sistema urinario. Es una enfermedad poco común, pero cuando aparece en el riñón suele requerir intervenciones agresivas. Por eso esta técnica supone un avance importante en cirugía conservadora.
«Estamos hablando de una patología infrecuente, pero el hecho de poder ofrecer esta alternativa abre una nueva posibilidad para pacientes en los que antes no había otra opción que perder el riñón», explica la uróloga.
La intervención contó con la participación de la doctora Isabel Fuentes, jefa del servicio de Urología de Son Llàtzer, y todo el equipo del área. La colaboración con la Fundació Puigvert, añade Rodríguez, ha sido «clave» para poner en marcha este tipo de procedimientos.
«El doctor Angerri tiene una gran experiencia en cirugía percutánea, especialmente en el tratamiento de litiasis (piedras en el riñón) mediante técnicas mínimamente invasivas», apunta: «A partir de ahora, esta experiencia nos servirá también para aplicar el mismo tipo de abordaje a determinados tumores».
Entre los beneficios de este tipo de cirugía destacan el menor dolor postoperatorio, la reducción del tiempo de hospitalización y una recuperación mucho más rápida. También se evita la pérdida de función renal, un aspecto clave para la calidad de vida del paciente.
«Que una persona conserve su riñón significa que puede hacer una vida completamente normal si sigue unos controles oncológicos estrictos», destaca Rodríguez: «Es un gran paso adelante para nosotros y para la sanidad pública de las islas».
Por ahora es un caso aislado, porque los tumores uroteliales del riñón son poco frecuentes. Aun así, el equipo de Son Llàtzer confía en que la buena experiencia sirva de precedente para aplicar esta técnica en otros pacientes que puedan beneficiarse de ella.
«La idea es incorporarla dentro de nuestra práctica cuando encontremos casos adecuados», avanza la uróloga. «No se trata de una operación que vayamos a hacer de forma masiva, pero sí de un avance importante en el manejo conservador de este tipo de tumores», añade.
La doctora explica que los resultados definitivos de la anatomía patológica confirman que el tumor se ha extraído por completo: «La cirugía ha ido bien, sin complicaciones, y la paciente conserva su riñón. Eso, para nosotros, es un logro».
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