Boulevard
La casa de Juan March en Santa Margalida será un hotel con el nombre del banquero
Con 750 metros, Can Verga fue vivienda del magnate y primera sede de la Banca, se ha solicitado una licencia de 25 habitaciones

La casa que Juan March Ordinas ocupó a los 25 años en Santa Margalidad es un edificio catalogado, los promotores del hotel han solicitado conservar el inmueble original y levantar un anexo. / Guillem Bosch / GUILLEM BOSCH
Juan March Ordinas (1880-1962) ha resucitado, ahora con nombre de hotel. Descendientes de la familia del magnate han iniciado la tramitación para reconvertir en alojamiento turístico la primera casa del magnate en su villa natal de Santa Margalida. Al margen del valor histórico, la vivienda posee el valor financiero de haber sido la primera sede de la Banca que ostenta el nombre del personaje histórico más importante de la Mallorca del siglo XX, solo igualado por Rafael Nadal en la presente centuria. De ahí que el establecimiento hotelero resultante se titulará con una denominación que lo ligue a su distinguido ocupante. Por su apellido oficial, o por su ‘malnom’ más difundido y trasladado a ‘Can Verga’.
La casa de Juan March es un edificio protegido, así que los familiares del magnate se han acogido a la oportuna oferta llevada a cabo por el Consell de Mallorca, que este mismo año creaba un bolsín de quinientas plazas turísticas para estos ámbitos de privilegio. Desde Can Verga se ha solicitado la adjudicación de cincuenta camas distribuidas en 25 habitaciones. La particularidad es que no se situarían en la fachada que da a la calle del Doctor Calafat, anexa a la plaza de la Vila. Los herederos proponen concentrar la actividad hotelera en un edificio de nueva planta ubicado en la parte trasera del casal. Según su versión, esta opción favorece la protección del conjunto.
En la imagen que hoy nos ilustra, se observa un salón del casal protegido que se quiere destinar a hotel. Juan March Estelrich fue el padre del futuro financiero, no confundir con su primogénito del mismo nombre y apellidos, que casó con Carmen Delgado y es el padre de los «hermanos March» ahora felizmente jubilados. El fundador de la estirpe contaba con 25 años en 1905, cuando se casó con Leonor Servera Melis. El progenitor del novio y gestor de la empresa Hermanos March le regaló Can Verga ese mismo año. El criador de cerdos que enamoró a Winston Churchill vivió en el centro de Santa Margalida hasta 1916.
Con 36 años, March abandona el casal de Santa Margalida, mañana Hotel Verga. Le vende el inmueble a precio módico a su ahijado favorito Juan Monjo March, vástago a su vez de la hermana de su padre. La propiedad viene compartida hoy por los herederos de la familia Monjo Estelrich, entre quienes sobresale el tantas veces alcalde Joan Monjo. El establecimiento ‘boutique’ en consideración ocuparía una casa de 750 metros cuadrados, con 35 de corral.
Can Verga fue la primera sede de Banca March. He podido acariciar el primitivo mobiliario de atención a los clientes, aunque sin contagiarme de ninguna virtud financiera. De hecho, las maderas nobles del edificio superan en valor a la propia construcción. La dificultad de su mantenimiento propició que saliera a la venta hace tres años, al precio de 3,5 millones de euros.
Vayamos con la pobre Mallorca. Recuerden dónde leyeron antes sobre las pasiones desbocadas en el Govern. Aquella pincelada inicial fue fotografiada con esmero por un alto cargo de la conselleria afectada, para trasladarla al ‘chat’ colectivo con el propósito de desmerecer a esta sección truculenta. Imaginen la sorpresa del documentalista, al observar que nadie le seguía la corriente, porque era el único ignorante del lance que se había tomado a broma. Corrido en el sentido quijotesco, acabó retirando su contribución impagable.
Los romances no deberían ser noticia, salvo que propicien la extracción de un alto cargo de un departamento autonómico para colocarlo en otro. Este tránsito tendría que hacerse público, y se encontraría así una ocupación para la turbamulta de jefes de propaganda alimentados por PP/Vox. También es reseñable informativamente que se convoque una reunión de altos mandos de todos los departamentos, para trasladar la orden suprema de que ya está bien de virtudes públicas y vicios privados.
No sé qué cultura quedaría en Mallorca sin las exposiciones del Gran Hotel de la Caixa. Acudo devoto a la muestra de obras del Georges Pompidou diseñado por mi amigo Richard Rogers y ahora en reformas. Me duele que Tanguy le gane la partida a Picassos rutinarios, me quedo con el Dubuffet para el salón, y me arrodillo para desconcierto de los vigilantes ante el busto flambeado de Joan Miró. De una sola pieza, supera las cuatro exposiciones mironianas desperdigadas por Palma. Las esculturas de la Lonja son valiosas, pero mi amiga me replica:
-¿Qué no sería excepcional en este espacio?
A propósito, escucho con aplicación los sermones de quienes desean arrasar con los árboles que a su juicio entorpecen la visión de la Lonja o de Bellver. Y aguardo con ansia la primera contribución en la que carguen contra las repugnantes sombrillas de los bares que oscurecen la maravilla gótica. Palma es la capital mundial de la autodestrucción, hasta las Ramblas se han convertido a traición en terrazas de bares. Ya ni protestamos.
Reflexión dominical hispánica: «España tiene mejor geografía que historia».
Suscríbete para seguir leyendo
- Los dueños alemanes del Caló des Moro y Cala s’Almunia solicitan vallar el acceso
- La regularización imposible: el registro obligatorio de patinetes eléctricos en la DGT se convierte en una odisea para los usuarios por los bloqueos en la web
- Mallorca se prepara para la borrasca Leonardo: así afectará al inicio de febrero
- Catorce años de la gran nevada en Mallorca: la segunda más importante de la historia
- La borrasca Leonardo llega a Mallorca: la Aemet activa alertas por viento ante un cambio radical de tiempo
- El motivo por el que cientos de restaurantes en Mallorca cierran sus puertas de manera definitiva
- El PSOE alquila un piso turístico ilegal de Airbnb para denunciar que sigue existiendo oferta irregular en Mallorca
- El TSJB rechaza que los interinos puedan impugnar las oposiciones
