Palma celebra Tots Sants en el cementerio de Son Valentí: "Antes se respetaba más esta tradición"
Miles de vecinos han visitado hoy el camposanto en una jornada soleada para recordar a sus difuntos
También se ha homenajeado a las víctimas del franquismo

El calor suave del otoño ha caído hoy sobre un cementerio de Son Valentí lleno de flores, velas y un goteo constante de visitantes. Desde primera hora de la mañana, el buen tiempo ha animado a miles de vecinos a acercarse al camposanto de Palma para honrar a sus difuntos en el día de Tots Sants.
Las calles del cementerio se han llenado de color: claveles, crisantemos, rosas o coronas que adornaban los nichos por centenares. Algunos visitantes rezaban en silencio, otros colocaban flores o se quedaban unos minutos en calma mirando las tumbas, y muchos, simplemente, caminaban sin prisa recordando a sus fallecidos. "Vengo por mis seres queridos; tengo aquí a mucha familia", contaba Carmen Martínez, que ha acudido junto a su prima. "Es una tradición, aunque me da mucha pena ver que el resto del año aquí no hay ni un alma. Hoy se llena, pero los demás días está vacío", lamentaba.
Un árbol para recordar
En la entrada principal, el Árbol de los Recuerdos era uno de los puntos más llamativos y concurridos. Es la segunda edición de esta iniciativa, estrenada el año pasado: los visitantes pueden escribir un mensaje en memoria de sus seres queridos y depositarlo bajo las raíces del árbol, que después será plantado en el propio recinto. "Te querré para siempre", "Tu amor nos continúa guiando" o "Gracias por todo lo que has hecho por nosotros" eran algunas de las frases que se podían leer entre los papeles depositados, pequeños gestos de afecto que daban forma a un homenaje que han creado entre todos los visitantes.
Mientras tanto, la jornada la han amenizado los violines, guitarras y violonchelos que se han podido escuchar entre los pasillos del cementerio en varias actuaciones musicales. Además, en distintos puntos del recinto, cuatro carpas informativas ayudaban a los visitantes a localizar las tumbas de sus familiares, actualizar datos o resolver dudas. Sobre las diez de la mañana ha llegado también el alcalde de Palma, Jaime Martínez, con la corporación municipal. Ha realizado una visita institucional y ha dejado su mensaje en el Árbol del Recuerdo.
"Me voy del cementerio con mucha paz"
Entre los palmesanos que han visitado el camposanto estaba Jerónima Cordero, de 84 años: "Yo vengo mucho, no solo por Tots Sants", contaba: "Tengo aquí a mi marido, a mi yerno y a un nieto. Mi marido murió hace 18 años, pero todavía lo siento como si fuera ayer". Explica que antes, cuando podía moverse con más agilidad, acudía a diario a ver a su marido, y que a veces incluso hablaba con él: "Me da paz, siempre me voy tranquila del cementerio", decía sonriendo con melancolía.
Para Jerónima, lo que más ha cambiado a lo largo de estos años no es el cementerio, sino la gente que lo visita: "Antes este día se respetaba mucho más. Ahora los jóvenes ni conocen el cementerio". Aun así, reconoce que el ambiente de Tots Sants todavía conserva algo especial: "Hoy se respira recogimiento, aunque sea por un día", asegura.
Y es que la presencia de adolescentes entre los visitantes es escasa. Lluís Camps, de 17 años, era uno de los pocos que se paseaban por el recinto con sus padres: "Venimos a ver a mis abuelos. Es una tradición muy bonita y una forma de demostrarles que los queremos, aunque ya no estén", explica. "Me da pena que se pierda. Debería venir más gente joven", añade. Aun así, a muchos mayores, como a la abuela materna de Lluís, les agobia la multitud y deciden venir unos días antes.
En los pasillos se mezclaba el murmullo constante de las conversaciones, algo no muy habitual el resto del año en el cementerio. Algunos visitantes buscaban un nombre entre decenas de lápidas, otros aprovechaban para limpiar el mármol o recolocar los floreros. El ambiente era calmado, pero también de reencuentro: familias que se saludaban, que compartían recuerdos de los fallecidos y que, al menos una vez al año, se encuentran de nuevo alrededor de sus ausentes.
Un homenaje a las víctimas del franquismo
A las doce del mediodía, como es habitual, decenas de personas han participado en el homenaje a las víctimas de la represión franquista en el Mur de la Memòria. Allí han leído los nombres de más de un millar de personas asesinadas, junto a la silla que recuerda al alcalde republicano de Palma Emili Darder, y han hecho una ofrenda floral. "Este acto es un reconocimiento a las víctimas, pero también a la sociedad que no debe olvidarlas", ha anunciado Maria Antònia Oliver, presidenta de Memòria de Mallorca.
Ha recordado que muchas familias "no pudieron llevar una flor a sus seres queridos durante décadas" y que este homenaje busca "hacer visible esa ausencia". Oliver ha lamentado también que las nuevas generaciones apenas conozcan esta parte de la historia: "En los currículos escolares no se estudia el franquismo, y eso es gravísimo. No hay conciencia de lo que ocurrió".
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