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La fundación Sant Joan de Déu describe el perfil de las familias en situación de exclusión residencial en Mallorca

La mayoría de personas atendidas tienen hijos y proceden de países sudamericanos

La fundación Sant Joan de Déu intenta ayudar a las familias que no tienen casa

La fundación Sant Joan de Déu intenta ayudar a las familias que no tienen casa / J.F.M.

La fundación Sant Joan de Déu, con motivo de su décimo aniversario, ha presentado esta mañana un estudio en el que se realiza un perfil de las familias que sufren una situación de exclusión residencial en Mallorca, es decir, que no tienen acceso a ninguna vivienda.

En el acto, el doctor Joan Carulla, responsable de esta fundación, explicó el gran problema social que representa que centenares de familias no pueden acceder al derecho a disponer de una casa propia, pese a que se trate de un derecho. Una situación que ha llevado a que muchas familias con niños pequeños se vean abocados a dormir en la calle. Para evitar esta situación, la fundación acoge a familias y les ofrece un lugar donde poder vivir. El lugar que ofrecen es un viejo convento rehabilitado, donde en el periodo entre 2018 y 2022 se atendió a 1.343 personas, integrantes de 436 familias.

Con motivo de este décimo aniversario, la fundación ha presentado un estudio en el que realiza un perfil de las familias en situación de exclusión residencial en Mallorca. El estudio ha sido elaborado por Nuria Martínez y Susana Batle, que han realizado un trabajo de campo, entrevistando a numerosas personas afectadas por este fenómeno social, para lograr describir la situación de esta realidad social. Las autoras del estudio consideran que los datos que aportan podría servir para desarrollar políticas que resuelvan este problema de falta de vivienda, con el objetivo principal de proteger a los hijos de estas familias afectadas por esta situación.

Entre los muchos datos que se aportan en el estudio se destaca que la mayoría de personas que acuden en busca de ayuda a la fundación pertenecen a familias monoparentales y casi todos ellos proceden de países sudamericanos.

Las autoras han destacado que la decisión de migrar a España está relacionada con la falta de seguridad en su país de origen. Esta migración afecta, no solo a los padres, sino especialmente a los hijos. “Cuando llegan a Mallorca sienten una sensación de desasosiego, porque son personas que no dormían en la calle, sino que tenían dinero para coger un avión y viajar a la isla”. El estado de ánimo de estos padres se ve afectado por la incapacidad de ofrecer unas condiciones mínimas a sus hijos, según han resaltado las autoras del estudio.

En este trabajo de campo también se denuncia las decisiones racistas que adoptan los propietarios de los pisos en alquiler o las propias inmobiliarias, que se niegan a alquilar la vivienda a determinadas personas, como por ejemplo los migrantes.

Desde la fundación se aboga para que desde las instituciones se impulsen políticas que eviten estas situaciones de exclusión social, para que se pueda garantizar el derecho a una vivienda en condiciones.

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