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Friedrich Merz, canciller de Alemania, de vacaciones en Mallorca

El líder alemán y su esposa, que llegaron a la isla el fin de semana en viaje privado, se alojan en el Castillo Hotel Son Vida

No abandonarán Mallorca hasta este martes

El canciller Friedrich Merz

El canciller Friedrich Merz / CHRISTOPHER NEUNDORF / EFE

Ciro Krauthausen/Ingo Wohlfeil

Palma

El canciller federal de Alemania, Friedrich Merz, pasa estos días un fin de semana largo en Mallorca acompañado de su esposa, Charlotte Merz, según ha podido confirma Mallorca Zeitung, del mismo grupo editor que Diario de Mallorca.

Se trata de una visita privada que el líder alemán está disfrutando principalmente en Palma, alojado en uno de los establecimientos más emblemáticos de la isla: el Castillo Hotel Son Vida.

Un equipo de la Mallorca Zeitung logró ver brevemente al mandatario alemán en las instalaciones del hotel, adonde llegó en una caravana de vehículos oficiales, entre ellos varias furgonetas negras y un jeep. Merz, vestido con ropa deportiva azul y gorra a juego, se mostró de buen humor y reconoció haber pasado el día jugando al golf antes de disfrutar de las vistas de la bahía de Palma al atardecer.

Estancia bajo estricta discreción

El viaje de Merz se desarrolla bajo máxima reserva y fuerte protección policial, según las mismas fuentes. Ni el Consulado de Alemania en Palma ni la Cancillería Federal alemana han querido ofrecer declaraciones sobre la visita.

De acuerdo con la información disponible, el canciller regresará a Alemania el martes.

Una semana difícil para el dirigente alemán

El político de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) llega a Mallorca tras una semana complicada en Alemania, marcada por la polémica generada por sus declaraciones sobre el “paisaje urbano” de las ciudades alemanas. Merz recibió numerosas críticas y posteriormente tuvo que matizar sus palabras.

Un visitante frecuente de la isla

No es la primera vez que Friedrich Merz elige Mallorca para desconectar. Antes de su elección como canciller a comienzos de este año, ya había visitado la isla, alojándose entonces en la finca de un empresario amigo en el sureste de Mallorca.

Su estancia actual confirma la estrecha relación entre Alemania y Mallorca, un destino habitual para empresarios y políticos germanos que buscan tranquilidad, discreción y clima suave.

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