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El boom de la universidad privada revoluciona el mapa académico balear

La oferta universitaria privada ha aumentado de forma exponencial en España y Baleares no queda al margen de la tendencia. El Govern celebra que haya más oferta como sinónimo de libertad y para dar respuesta a la necesidad de titulados del mercado laboral. Otras voces advierten: la igualdad de oportunidades queda amenazada

Estudiantes en una jornada de Selectividad.

Estudiantes en una jornada de Selectividad. / R.S.

Mar Ferragut Rámiz

Mar Ferragut Rámiz

Palma

España ha vivido en los últimos años el boom de la universidad privada y Baleares no está al margen de esta explosión, con varios proyectos de iniciativa privada preparando su implantación y expansión por el territorio. El ámbito de ciencias de la salud (con una elevada demanda y notas de corte muy altas en la pública) es el que acapara más apuestas. Todo esto sucede en el territorio con la tasa de escolarización universitaria más baja del país: un 10% frente al 31% estatal. Si todos los proyectos cuajan y consiguen cumplir sus máximas aspiraciones, Baleares podría tener más de 7.000 alumnos cursando estudios universitarios en la red privada (si contamos opciones ‘online’, como la UOC, se superarían los 10.000).

El Govern defiende los proyectos privados y ha dicho que no les pondrá «palos en las ruedas» al considerar que son complementarios a la Universitat; que garantizan la libertad de elección y que darán respuesta a las necesidades del mercado laboral. El rector de la UIB, Jaume Carot, ha asegurado no estar preocupado al considerar que no competirán por los estudiantes ya que la pública se quedará a los mejores.

Pero no todo el mundo está tan tranquilo y algunas voces, como la de Jaume Sureda, catedrático y profesor emérito de la UIB, alertan de que la igualdad de oportunidades (y por tanto se ve totalmente amenazada ante esta ola privatizadora, que ve claramente ligada a intereses de grupos sanitarios privados.

La Universitat es la mayor institución universitaria de las islas. Su presupuesto ha ido subiendo año tras año, mientras la cifra de estudiantes de estudios oficiales hace varios cursos que se mantiene estable en algo más de 14.000 matriculados.

Juan José Montaño, profesor de la institución y exdirector general de Universidades, analiza el sistema universitario balear en cada Anuari de l’Educació y en el último, recién publicado, refleja la estabilidad de las matrículas de la UIB y señala el peso relativo de sus alumnos sobre el total de la población joven de las islas: representan un 15%, un punto menos que el año anterior.

El crecimiento de las universidades públicas es lento, ligado siempre a una financiación insuficiente y a todos unos procedimientos burocráticos muy largos, que le restan capacidad de adaptación. Un momento importante para la Universitat fue cuando en 2016-2017 abrió su facultad de Medicina. Desde entonces los últimos grados incorporados han sido Farmacia y Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y se espera la próxima implantación de Ciencias del Mar.

La UIB, como universidad pública, asume su vocación de servicio con el apoyo del Govern, con quien tiene buena sintonía. Sus precios son mucho más asumibles que los de la privada, y sus alumnos pueden optar a becas estatales y a ayudas autonómicas, pero en determinados estudios (como los sanitarios) la nota de corte es muy elevada y deja fuera a muchos aspirantes.

En cuanto al ámbito privado, el Centro de Estudios Superior Alberta Giménez (CESAG) presume en su web de ser el primer centro universitario de Mallorca, nacido de una tradición que se remonta a 1872 con la primera escuela de formación de maestras. En 1974 se convirtió en centro universitario. Adscrito a la UIB durante décadas, desde 2014 está bajo el paraguas de Pontificia Comillas. Según el análisis de Montaño sus números van al alza: pasa de 860 alumnos en 2022 a 972 en 2024, un 14% más.

De la mano del grupo Quirón, CESAG puso un pie en el ámbito de la salud en 2022 al abrir la primera facultad privada de Enfermería de las islas. Hoy se perfilan dos más en el horizonte: CEU San Pablo y Nebrija. En total, Mallorca podría llegar así a tener cuatro centros para formar enfermeras (se dibujan también tres facultades de Medicina).

En el frente privado el otro gran agente es ADEMA, de momento adscrita a la Universitat, que ha aumentado su alumnado de grado un 37 % en dos años (de 229 a 314 estudiantes en 2024). Quiere crecer y como en 2023 la UIB les denegó esa opción, la institución decidió impulsar la Universidad de Mallorca (UMAC), la que sería la primera universidad privada independiente del archipiélago, con una oferta de once grados universitarios y varios másteres distribuidos en tres campus diferentes. Medicina es uno de sus platos fuertes.

El proceso de obtención de permisos se está dilatando mucho (ha coincidido con la ofensiva del Gobierno a los centros privados) y ADEMA se ha buscado otro camino: la adscripción a la Isabel I. Ha conveniado con Cruz Roja y Sant Joan de Déu las prácticas de sus estudiantes.

CEU San Pablo sube las apuestas

El pasado mayo irrumpió un nuevo y poderoso actor: CEU San Pablo. Su apuesta para Mallorca (vía adscripción) es fuerte: han comprado el Riskal y quieren hacer allí un campus biosanitario con siete títulos y capacidad para 2.000 alumnos, empezando el próximo curso con Medicina, Enfermería, Fisioterapia y Psicología. Ya han empezado las primeras acciones para captar alumnado y profesorado, se han aliado con Juaneda Hospitales y tantean tres ubicaciones para residencias.

Este desembarco tiene su polémica ya que el PSOE ha acusado al Govern de dar trato de favor a esta universidad, al facilitarle unos trámites muy acelerados y recalificar los usos del suelo de su futuro campus en cuestión de días.

En el futuro se prevén otros proyectos. La Escuela Felipe Moreno (ETB)-Nebrija tiene varios estudios de grado (no tan vinculados a la salud) que arrancarán en el corto plazo, mientras que el Centro Universitario Instituto Nebrija (adscrito a la universidad del mismo nombre en Madrid) acaba de ser autorizado por el Govern para implantar Enfermería, oferta que ubicará en Manacor cuando culmine el rosario de trámites.

El análisis del profesor Montaño muestra la foto de un sistema universitario «en transición». Destaca que la UIB mantiene su papel central como institución pública, pero que su peso relativo disminuye en un contexto de expansión de los centros adscritos y privados. El autor confía en que los datos aportados sirvan para «reflexionar».

Sureda señala que la red privada crece porque la pública no está sabiendo responder a la demanda y advierte del alcance de esta tendencia: «El desengaño de los jóvenes con un sistema público que les da la espalda, también a la hora de formarse, puede aumentar su desencanto con la democracia».

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