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Salud

Los decanos cuestionan el máster con el que el Govern balear avala a sus psicólogos sin especialidad

El dirigente de la facultad de la UIB admite que está «desvirtuado» pero lo ve válido para profesionales que tratan casos leves ante la falta de especialistas formados vía PIR

El edificio Margalida Comas i Camps acoge la Facultad de Psicología de la UIB.

El edificio Margalida Comas i Camps acoge la Facultad de Psicología de la UIB. / UIB

Irene R. Aguado

Irene R. Aguado

Palma

La Conferencia de Decanas y Decanos de Psicología de las Universidades Españolas pone en duda el Máster en Psicología General Sanitaria (MPGS), el mismo título con el que el Govern balear avala la polémica contratación de 16 psicólogos para los centros de salud.

En un comunicado hace unos meses, el organismo académico ya planteó que este máster ha dejado de tener sentido en su configuración actual y propone reformar el sistema universitario. En síntesis, los académicos sugirieron que el grado en Psicología debería ser habilitante para ejercer como profesional sanitario, sin que haga falta este máster. Esta solución evidenciaría que los psicólogos especialistas (formados vía PIR) mantendrían una titulación superior con respecto a graduados y másteres, convirtiéndose en el perfil adecuado para trabajar directamente con pacientes en el sistema público.

En la práctica, la solución que proponen los decanos supone que los psicólogos que no tuvieran el PIR tendrían que limitarse a funciones que no estén asignadas a un especialista, por lo que no podrían establecer diagnósticos ni tratamientos para trastornos, igual que los médicos que acaban la carrera y no han hecho una especialidad vía MIR tampoco pueden desempeñar funciones que corresponden a especialidades como Psiquiatría o Cardiología.

En el comunicado, los decanos argumentaron que el modelo vigente «ha generado desigualdades, disfunciones y contradicciones normativas» desde que se implantó hace una década para permitir que los psicólogos pudieran trabajar en el ámbito privado. En pocas palabras, consideraron que el máster se ha convertido en un «trámite necesario» para ejercer, sin aportar una especialización real, y denunciaron que su proliferación «ha desvirtuado la excepcionalidad que se le presumía».

Alertaron además de la «inflación académica» que supone exigir un máster para poder trabajar como sanitario y del auge de títulos online o privados «que degradan la homogeneidad del sistema». En su lugar, proponen crear un grado de 300 créditos que incluya formación sanitaria y prácticas supervisadas, de forma que los futuros psicólogos puedan trabajar en salud mental sin necesidad de cursar el cuestionado máster. El nivel de posgrado, añaden, debería reservarse para la especialización real, como la Psicología Clínica o la Neuropsicología.

El decano de Psicología de la UIB: «Hay que garantizar que haya profesionales»

El decano de la Facultad de Psicología de la UIB, Juan José Montaño, firma este documento junto al resto de representantes de las universidades españolas, pese a que la Universitat se ha mostrado a favor de contratar a psicólogos sin especialidad que únicamente tienen el máster. En una conversación con este diario, Montaño explica que no ve contradicción entre respaldar este comunicado y apoyar la decisión del Govern. Admite que la figura del máster «se ha desvirtuado» por el «uso que algunas universidades privadas» han hecho de él, pero defiende la calidad formativa del que se imparte en la UIB: «El problema no está en las competencias que adquieren los estudiantes, que son muy buenas, sino en el propio diseño del sistema. Debería existir un grado más largo y habilitante que evitara este doble filtro», comenta, en línea con lo que argumenta la Conferencia de Decanos.

Montaño alega que las plazas PIR son muy limitadas y que las comunidades autónomas no logran cubrirlas. Preguntado por si contratar psicólogos sin especialidad clínica devalúa la calidad de la atención en salud mental, considera que «no se trata de rebajar el nivel asistencial, sino de garantizar que haya profesionales»: «Es mejor que un psicólogo general sanitario [es decir, formado con el máster] atienda a un paciente en el centro de salud a que no haya nadie y el tratamiento acabe siendo solo farmacológico administrado por un médico». Para el decano, el problema de fondo es estructural, y mientras no haya suficientes PIR, «hay que reforzar la Atención Primaria con profesionales capacitados para los casos leves y la prevención».

El PSIB y Podem también critican la medida

Por su parte, el PSIB-PSOE y Esquerra Unida–Podem también han acusado al Govern de «improvisación» y «falta de transparencia» en la contratación de los estos psicólogos sin especialidad clínica. La socialista Teresa Suárez denunció ayer que no se ha garantizado la especialización de los contratados y criticó que la medida se anunciara «para la foto del Día de la Salud Mental». También cuestionó que el plan estratégico de salud mental siga «inacabado» dos años después de su presentación.

Desde Esquerra Unida–Podem, el diputado José María García aseguró que los contratos se han hecho «a dedo», sin convocatoria pública ni bolsa de trabajo, y que los nuevos profesionales «no cuentan con la titulación exigida por ley».

En respuesta, la consellera de Salud, Manuela García, defendió que los psicólogos son «profesionales perfectamente cualificados» y que su incorporación «se ha realizado conforme a la jurisprudencia del Tribunal Supremo y a los acuerdos de bolsa vigentes». «Son personas que tienen la capacidad y la competencia para atender donde están, en Atención Primaria», argumentó la consellera.

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