La mallorquina Reyes Rigo alcanza un acuerdo con la Fiscalía israelí y será deportada tras pagar una multa de unos 2.500 euros
La activista, que evitará más días de prisión tras declararse culpable, ha denunciado durante la vista haber sido víctima de un trato “peor del que reciben los animales” durante su detención
El cargo presentado por la Abogacía del Estado de Israel esta mañana fue modificado, sustituyendo la alegación de la mordedura por la afirmación de que Rigo arañó con las uñas la piel de a la trabajadora mientras se resistía
Se espera que este sábado pueda regresar a España

La activista mallorquina Reyes Rigo.

La activista mallorquina Reyes Rigo, detenida en Israel durante la intercepción de la Flotilla y acusada de supuestamente agredir a una funcionaria médica de prisiones, ha alcanzado un acuerdo con la Fiscalía israelí que pone fin al proceso judicial abierto en su contra. La liberación este viernes de seis integrantes de la Global Summud significa que de las 479 personas detenidas en la primera ola de intercepciones, solo Rigo continúa en prisión.
Según ha informado su abogado, Hail Abu Gharrah, ha recogio el medio ynews y ha podido confirmar Diario de Mallorca, el pacto contempla que Rigo se declare culpable de un cargo modificado en el marco de un acuerdo de conformidad. A cambio, el Estado israelí da por cumplidos los días de detención (10), impondrá una multa de 10.000 séqueles (unos 2.500 euros) y procederá a su deportación del país, la cual señalan que podría darse "tan pronto como mañana". La defensa ha calificado el acuerdo como “una salida negociada” tras días de tensión y denuncias por el trato recibido en prisión.
El pasado miércoles, durante la primera audiencia, el tribunal decidió prorrogar tres días más la detención de la mallorquina, una decisión que generó gran preocupación entre sus allegados y los colectivos de apoyo. En la sala, la activista, visiblemente afectada, expresó sentirse amenazada y vulnerable dentro de la prisión, mientras abogados y ciudadanos presentes mostraban su indignación por la asignación de un abogado estatal y un intérprete costeados por Israel, a pesar de que Rigo contaba con defensa propia. La tensión era palpable y puso de manifiesto la fragilidad de su situación durante los días que permaneció bajo custodia.
Ayer el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, confirmaba que la actividta había sido trasladada a otra prisión distinta a la que alberga a los ocho españoles retenidos en la segunda Flotilla. El jefe de la diplomacia española no precisó en qué centro se encontraba, aunque subrayóo que el cónsul en Tel Aviv la había visitado.
De una mordedura a la marca de una uña
La activista fue arrestada la semana pasada durante la intercepción de la Flotilla, una acción humanitaria en la que varios barcos internacionales intentaban romper el bloqueo marítimo a Gaza. Tras su detención, la Policía de Israel presentó cargos por agresión y solicitó prisión preventiva, alegando que Rigo mordió a una funcionaria de la prisión de Ketziot, causándole “lesiones graves”, según el comunicado difundido por las autoridades.
Sin embargo, en la acusación modificada, la Fiscalía ha sustituido la alegación de la mordedura que presentaba esta mañana ante el juez por la afirmación de que Rigo arañó con las uñas la piel de la funcionaria mientras se resistía, un cambio que suavizaba el cargo inicial y ha facilitado el acuerdo judicial.
Describe un trato “peor del que reciben los animales”
Según recogen informaciones sobre la vista de este viernes, Rigo ha relatado ante el juez que ha sufrido un trato “peor del que reciben los animales” durante su estancia en prisión. “Nos golpearon, nos empujaron mucho. El quinto día atacaron a mi amiga, y yo intenté protegerla. Me agarraron de la cabeza y se me cayeron las gafas”, ha declarado la mallorquina.
La activista también ha detallado las condiciones en las que permanecieron las mujeres: “Éramos 14 en una celda pensada para cinco. No nos daban agua, la comida estaba podrida. Nos empujaban y nos golpeaban”.
Por su parte, la Fiscalía ha argumentado que la participación de Rigo en la Flotilla fue “ilegal y deliberada, con la intención de violar las fronteras marítimas de Israel”, y que su comportamiento en custodia demostraba un alto riesgo y “falta de respeto a la ley”. Según el escrito de acusación, “por su resistencia física y agresión a la guardia, la acusada mostró que el estado de derecho no la disuade y que no dudaría en desobedecer órdenes de la corte o de la autoridad”.
Posturas contrapuestas entre fiscalía y juez
El caso dejó en evidencia diferencias claras entre la Fiscalía y el juez del tribunal de Beersheva, Amir Doron. Mientras que el fiscal insistía en mantener la acusación “para defender a los miembros de seguridad del Estado”, el magistrado coincidía con la defensa y consideraba que "la deportación sería la solución más razonable”, según informaciones cercanas al caso. Ciudadanos y abogados israelís habían denunciado ante el tribunal su indignación por el gasto público que venía suponiendo el caso de Rigo.
Al no poder ordenar la expulsión por sí mismo, Doron optó por prorrogar la detención tres días, hasta la segunda vista. El acuerdo finalmente refleja el punto de equilibrio alcanzado entre ambas posiciones: Rigo será liberada y deportada, pero asumirá los costes de su estancia en prisión mediante la multa, respondiendo así a las reclamaciones del Estado israelí. La sanción económica, que asciente hasta los 10.000 séqueles, supone que Rigo pagará 1.000 séqueles por cada día que estuvo detenida en el desierto de Néguev (10).
Cabe recordar que el caso de la supuesta agresión de la activista mallorquina, que se enfrentaba a una posible causa penal, fue revisado por dos miembros de la abogacía del Estado israelí, uno de ellos el Jefe de la Fiscalía de la región.
La versión de Rigo y sus compañeras
Durante la vista del miércoles -y también en la de este viernes-, Rigo explicó que el incidente se produjo durante un forcejeo en la prisión, cuando intervino para proteger a una compañera de la flotilla de una posible agresión de los guardias.
Su relato coincide con el de sus compañeras Lucía Muñoz y Alejandra Martínez, quienes declararon que Rigo fue arrastrada por el pelo y que los funcionarios actuaron con extrema violencia, y desmonta la versión oficial proporcionado por las autoridades israelís. Martínez, que compartió celda con la mallorquina antes de ser deportada a España, aseguró que aquella fue la última vez que la vio.

Podemos
Durante la audiencia también se difundió un vídeo grabado en prisión en el que Rigo aparece visiblemente afectada y denuncia estar recibiendo amenazas dentro de la cárcel, unas declaraciones que generaron preocupación entre sus allegados y que fueron citadas por colectivos y formaciones políticas como muestra de su situación de vulnerabilidad.
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