Mustafa Boulharrak: «Los inmigrantes callamos para no entrar en el lodazal del odio»
El presidente de la asociación balear de marroquíes critica el aumento de los discursos racistas para obtener votos y destaca la contribución «muy positiva» de los extranjeros a la economía balear

Mustafa Boulharrak pone en valor la aportación que los inmigrantes hacen a Balears. / M.B.

«Hay grupos que están generando odio contra los extranjeros para conseguir votos, pero los inmigrantes callamos para no entrar en ese lodazal», subraya Mustafa Boulharrak, presidente de la asociación balear que agrupa al colectivo marroquí. Unos ataques que cuestiona al considerar que las personas nacidas fuera de España están teniendo una contribución fundamental en el desarrollo que está registrando la economía de las islas.
La importancia que el colectivo de los extranjeros extracomunitarios tiene para el archipiélago es reconocida desde las organizaciones empresariales, sindicatos, Govern y oposición, con sectores como la construcción en los que resultan imprescindibles para el desarrollo de esta actividad. Pese a ello, aumentan los mensajes que cuestionan la presencia de estas personas y que alcanzan incluso «a los que llevamos 40 años en España» o a terceras generaciones, es decir, a los nietos de los que llegaron al país por primera vez y que tanto ellos como sus padres nacieron aquí.
Por ello, Boulharrak lamenta que se esté haciendo «política con discursos de odio, aunque es más basura que política». Este representante del colectivo marroquí ve correcto que se abra un debate racional sobre la entrada de inmigración irregular y sobre la forma de regularizar su situación una vez en España, pero no que se pretenda impulsar un ataque indiscriminado contra cualquiera que proceda de otros países.
Extrema derecha mundial
«Hay una extrema derecha mundial que está apostando por culpar de todos los males a las minorías, como los inmigrantes, pero también a otros colectivos como los homosexuales, favoreciendo que se vea al otro como un competidor, y para ello no hay más que comprobar lo que está haciendo Donald Trump en Estados Unidos», advierte.
Lamenta que en España esté pasando lo mismo «y lo malo es que está arrastrando en esta senda a la derecha tradicional». Pero no responsabiliza únicamente a estas opciones políticas de lo que está sucediendo y considera que «también parte de la izquierda colabora con su silencio al considerar que si salen en defensa de los inmigrantes pueden perder votos».

La construcción es uno de los sectores con mayor peso de la inmigración / B. Ramón
En opinión de Mustafa Boulharrak nada de esto tiene sentido debido a que España, y muy especialmente Balears, precisan de esta mano de obra extranjera para mantener el impulso de su economía, y rechaza que pueda existir una competencia entre los nacionales y los venidos de fuera a la hora de acceder a un empleo. «En estos momentos en las islas hay trabajo para todos los que lo desean, incluso para los extranjeros que están aquí sin papeles».
Sobre estos últimos, hace un llamamiento para que se agilice su regularización, ya que de este modo van a poder contribuir con sus cotizaciones y pago de impuestos a sostener los servicios públicos y el sistema de pensiones.
Indicios preocupantes
Este representante del colectivo marroquí percibe indicios que considera preocupantes incluso en el seno del Govern balear, y recuerda que al frente de la Dirección General de Inmigración se ha sustituido «a una mujer que provenía de la Iglesia y colaboraba con Cáritas (Catalina Alberti) para poner en su lugar a un subinspector de la Policía Nacional que había trabajado en Extranjería (Manuel Pavón). Quizás el segundo sabe mucho, pero ella entendía perfectamente el papel que la inmigración juega en Balears».
Un aspecto que considera doloroso es que los jóvenes hijos de inmigrantes que han desarrollado toda su vida en Balears, con la mayoría de amigos de origen español (recuerda que él tiene dos hijos con estudios universitarios en esta situación) se estén enfrentando en estos momentos a mensajes que favorecen el odio contra ellos, en los que se vincula ser originario de otros países con la delincuencia. «Es una vergüenza que haya gente que los trate de esa manera», pone de relieve, y considera que de esta forma no se favorece la integración y la convivencia, sino todo lo contrario, con la advertencia de que este tipo de actitudes lo que impulsa es una posible radicalización de los que las padecen.
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