¿Las pulseras antimaltrato son una buena medida de control? Abogadas mallorquinas especialistas en violencia machista se posicionan
“El dispositivo telemático revictimiza, para algunas mujeres es un sinvivir”, destaca una abogada especialista en violencia de género
“Es una medida extrema, pero no podemos dejar que falle”, asegura otra letrada de la isla

Manifestación contra la violencia machista en el centro de Palma. / D.M.

“La pulsera telemática o control telemático de las medidas de alejamiento es una buena medida, pero hay que hacer algunas reflexiones. Yo creo que es un dispositivo que hay que colocar siempre que la víctima también quiera llevarlo”, señala un magistrado de la isla con una amplia experiencia en materia de violencia machista en una entrevista de 2024. Las pulseras telemáticas suponen un control de localización permanente no solo para los presuntos agresores, sino también para las mujeres maltratadas. “A veces son las propias víctimas las que no quieren que se sepa dónde están, qué están haciendo, etc.”, explica el juez.
“Yo considero que no hay que imponerle a la perjudicada el control, excepto en circunstancias muy excepcionales, que no es imponerle, es convencerla de que realmente el beneficio que se obtiene es mejor que la situación en la que está”, agrega el magistrado. “Una medida de control telemático no tiene ninguna vigencia si no le decimos al hombre a dónde no puede acercarse. Entonces, si ella tiene un domicilio desconocido, pues tampoco parece que sea lo más correcto que le pongamos una pulsera”, detalla el juez.
También se pueden dar situaciones de estrés. “Si la mujer vive por ejemplo cerca de la Vía de Cintura, la pulsera puede sonar en multitud de ocasiones simplemente porque él va en autobús por esa vía. Entonces, eso estresa a la víctima, que prefiere no llevar este sistema”, indica el magistrado. Superados algunos problemas técnicos de instalación, el juez destaca que esta medida es “especialmente eficaz porque no hay una sobredimensión de pulseras” en las islas, lo que conlleva una rápida respuesta de Policía Nacional y Guardia Civil.
Lola Puertas, abogada especialista en violencia de género, considera que la pulsera antimaltrato no es una buena medida de control. “Creo que no es efectiva, no funciona, revictimiza, para algunas mujeres es un sinvivir, están pendientes de si pita o no pita”, reconoce la letrada. “He tenido juicios por quebrantamiento que han acabado en absolución por falsas alarmas”, añade. Puertas recuerda el crimen machista del Coll d’en Rabassa de diciembre de 2024, en el que George Teianu mató a puñaladas a su expareja, Rosario Díaz, en el interior de un coche. Él tenía una orden de alejamiento vigente desde hacía un mes, que incumplía de forma frecuente. Le colocaron una pulsera telemática, pero ella no llevaba el dispositivo, por lo que no se activó en el momento del asesinato.
Medida efectiva
Caterina Monserrat, veterana letrada con una amplia trayectoria en violencia machista, apuesta por las pulseras telemáticas. “Es una medida de control efectiva, el sistema Cometa funciona bien. No hay ninguna mujer asesinada con pulsera antimaltrato. Me gusta el sistema, si bien se podría perfeccionar aún más”, apunta Monserrat. “La mujer puede estar angustiada con el dispositivo, pero es una manera de coaccionar al presunto maltratador. Las pulseras ayudan a detectar muchos quebrantamientos. Además, una mujer con una orden de protección también siempre está en tensión. A veces es bueno estar alerta, alerta de que no me ataquen. Normalmente, las pulseras se ponen en casos muy concretos y graves. Es una medida extrema, pero no podemos dejar que falle. No se puede consentir que falle por un traslado de empresas”, critica la abogada.
Su colega, Catiana Ramis Simonet, reconoce que no está a favor ni en contra de estos dispositivos. “Es una medida más. Puede ser efectiva para controlar el alejamiento físico siempre que técnicamente funcione. El problema es cuando hay maltrato psicológico, si el agresor llama o se comunica con la víctima, la pulsera no se activa. Es una herramienta más de protección, pero hay otras. A veces, ellas abandonan el dispositivo por el maltrato psicológico o bien por miedo o por la dependencia emocional que tienen”, afirma Ramis. “Es muy difícil superar una situación así, es muy complicado. Las víctimas se sienten culpables. La ayuda más importante es la psicológica para que ellas puedan abrir los ojos, tomar conciencia y colaborar con las medidas de protección. Así, el sistema sí que funciona”, concluye la abogada especializada en violencia de género.
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