Boulevard
Corrupción desatada con Més en Deià, cobre usted el sueldo que quiera
«Nada del otro mundo», dice el alcalde ante los sobresueldos que ha pagado su consistorio y que todavía no ha denunciado

Lluís Apesteguia cede en abril la vara de alcalde de Deià a Joan Ripoll, que convive con la corrupción en su ayuntamiento, no la denuncia a la autoridad competente y culpa al empedrado. / J. Mora
Le pregunto al supuesto alcalde de Deià por la gravedad de la corrupción desatada en su ayuntamiento de Més, donde el propio edil reconoce que durante meses se han pagado sueldos que doblaban a los oficiales con dinero público. Respuesta de Joan Ripoll:
-Nada del otro mundo.
No le había preguntado por él, sino por el escándalo que anida en su institución. No cabe mayor simbiosis con la corrupción, «nada del otro mundo». Y conste que cogió el teléfono porque no sabía quién llamaba, no volvería a responder al móvil en otro gesto de coraje político, que aprenda de su colega Joan Monjo que siempre da la cara. Además de demostrar que Mallorca alimenta a los cargos públicos menos competentes de su historia, Ripoll también explica el tongo escandaloso de Més en el Parlament, votando cogestiones chiripitifláuticas con un Govern de mediocridad equiparable. El PSM recupera su status de hijo pródigo y socio preferente del PP, a la altura de Vox y ahora por motivos personales.
Ni en mi triste carrera abundan los políticos tan deprimentes como Ripoll. Desde el ayuntamiento sobrecogedor, el alcalde que a estas horas no ha denunciado el presunto inflado de sueldos sentencia pedagógico:
-Estamos investigando.
Es decir, la víctima de una cadena de atracos no se dirige de inmediato a la autoridad competente, sino que emprende una investigación hasta donde esta palabra pueda pronunciarse en la misma frase que «Ripoll». Cobre usted el sueldo municipal que quiera, porque el alcalde está meditando, y estallarán ustedes en carcajadas cuando conozcan el fruto de tanta indagación.
Por ejemplo, el investigador Sherlock Ripoll se dirige a su antecesor en la alcaldía, Lluís Apesteguia, con una pregunta digna de un juez instructor:
-¿Tú pactaste con el funcionario un sueldo más alto?
Es un diálogo digno de Sicilia. En la imagen que hoy nos ilustra, Apesteguia cede los trastos a Ripoll el pasado abril, con una simpleza que los perceptores advirtieron como las puertas abiertas de par en par a la liberación salarial. Por desgracia, las percepciones exageradas dejan rastro, y el alcalde de Deià entró en pánico al calibrar las consecuencias de una situación corrupta por inocentes que sean los involucrados.
La camisa no le llegaba al cuerpo a Ripoll el pasado miércoles, cuando entró en tropel y sin avisar en el Consell de Mallorca, para recibir consuelo del Servicio de Asistencia Municipal. En la institución insular todavía se hacen cruces del nerviosismo que rezumaba el alcalde atribulado. Sin cita previa, no había nadie para atenderle y la reunión clave de esta historia tuvo lugar el jueves por la mañana.
Ese 25 de septiembre, Ripoll podría sosegarse desviando la culpa de los sobresueldos. Entraba en marcha el club de socorros mutuos, el Estado profundo representado por Pilar Amate Rotger, miembro destacado de Vox y Consellera Executiva de Promoció Econòmica i Desenvolupament Local. La escoltan dos expertos de los servicios jurídicos. Le pregunto a Amate:
-¿Llevó Ripoll al Consell una acusación concreta contra el perceptor de abultados sobresueldos?
-No puedo confirmar ni desmentir, el ayuntamiento sigue investigando.
Vamos a ahogarnos con tanto investigador. En cambio, queda confirmado sin desmentido posible que le brindaron al alcalde infeliz una tramposa solución burocrática. Culpar al empedrado. Ripoll salió radiante al atribuir el dinero público extraviado ¡a la gestoría! Quién da más. Una empresa privada se dedica a adjudicar a tontas y a locas sobresueldos a funcionarios, que cuentan la custodia de los caudales públicos como la primordial de sus funciones. Envalentonado, el alcalde que no denuncia se dirige a la empresa con «un requerimiento» para que «explique este error y regularice la situación». En la derecha mallorquina, la corrupción siempre obedece a «un error», antes burocrático y ahora informático. Como se ve, también en este caso ha pactado Més con Vox.
La patraña de la gestoría se desmonta por sí sola, puesto que un funcionario público estaría obligado a advertir y notificar que sus haberes se han duplicado milagrosamente. A estos efectos, Deià cuenta con nada memos que un Secretario Interventor, de nombre Víctor Comendador, aunque se halle de baja antes incluso de cumplir un año en el cargo.
Este vodevil de La gestoría, entonar al ritmo de Georgie Dann en El chiringuito’, no hubiera prosperado en los tiempos de Pedro Horrach, José Castro o @realCarrau. Por fortuna, la corrupción vuelve a campar a sus anchas en Mallorca, a plena satisfacción de los perceptores de sobresueldos. Que alguien señale una sola diferencia en la lucha contra la corrupción entre la fiscalía general de Balears en manos de Bartolomé Barceló y su actual titular, protector de Vox en la figura de Gabriel Le Senne. (Sirva este texto de humilde homenaje a Miguel Ángel Puertas, el crítico taurino de este periódico que no se casa con nadie).
Reflexión dominical: «La estupidez causa más catástrofes que la maldad».
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