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Airbnb se desentiende de la suplantación de licencias turísticas en Mallorca por parte de Paco Garrido

A raíz de la trama que lidera el empresario de Llucmajor con el fraude en villas vacacionales ilegales lanza la pelota a las autoridades

El superanfitrión mantiene su estatus en la plataforma y sigue cambiando aleatoriamente los números de registro usurpando los de otros inmuebles o se los inventa

Garrido anuncia ahora las villas Dolce Vita y Paulina Golf, en Puigderrós, en Palma, con licencias usurpadas a restaurantes.

Garrido anuncia ahora las villas Dolce Vita y Paulina Golf, en Puigderrós, en Palma, con licencias usurpadas a restaurantes. / MANU MIELNIEZUK

Myriam B. Moneo

Myriam B. Moneo

Palma

Airbnb se ha tomado casi diez días para pronunciarse sobre la trama de alquiler turístico ilegal que lidera Paco Garrido en Mallorca. El empresario de Llucmajor sigue con su negocio de explotación de al menos una veintena de inmuebles como viviendas turísticas, con unas 300 plazas, utilizando números de registro fraudulentos y falseando el número de plazas. También mantiene la categoría de superanfitrión, distintivo que le otorga la plataforma por sus evaluaciones positivas. La multinacional evalúa cuatro veces al año el rendimiento de sus superanfitriones «para asegurarnos de que solo los mejores luzcan este distintivo», lo que se traduce en que les brindan «más visibilidad y más posibilidades de aumentar sus ingresos y de recibir recompensas exclusivas».

Garrido, viejo conocido de los inspectores de turismo y con expedientes sancionadores en marcha, sigue explotando viviendas ilegales sin que ninguna haya sido clausurada por las autoridades. Según la respuesta esta semana de Airbnb a Diario de Mallorca, a raíz de la serie de publicaciones sobre la actividad del empresario, puede seguir tranquilo: la multinacional le pasa la pelota al Consell de Mallorca y se abstiene de retirar los anuncios de su web. A sabiendas, incluso, de que vecinos de Palma que están luchando por su cuenta contra Paco Garrido han interpuesto varias denuncias en el canal de Airbnb para este tipo de fraudes.

Garrido mantiene la categoría de superanfitrión, que lucen «los mejores» y les da más visibilidad

La plataforma se limita a recordar que «en el caso de que un anuncio no cumpla con la regulación en vigor (por ejemplo, que proporcione un número de registro falso o perteneciente a otra persona) este puede ser objeto de un proceso de notificación y retirada de la plataforma por parte de las autoridades».

Villa Aladin, en el barrio de es Pil·larí, utiliza el registro de una casa de Playa de Palma.

Villa Aladin, en el barrio de es Pil·larí, utiliza el registro de una casa de Playa de Palma. / GUILLEM BOSCH

Airbnb aprovecha para recalcar que colabora con el Govern «desde marzo para garantizar que los anfitriones de alquileres de corta duración cumplan con la regulación local». Sin embargo, a sabiendas de que las viviendas que explota Garrido usurpan números de licencias de otras estancias de alquiler vacacional legales, o directamente el empresario se las inventa, la plataforma no actúa. A pesar también de que por la legislación europea desde julio en España es obligatorio el registro único de alquiler turístico para todas las viviendas o habitaciones que se anuncien en plataformas digitales con motor de reservas.

La plataforma añade que siguiendo el ejemplo de Ibiza en octubre en Mallorca, Menorca y Formentera los anuncios «que no completen la pestaña de registro en esa fecha serán dados de baja de la plataforma».

Ante esta política tan laxa Paco Garrido puede seguir explotando su negocio con sus artimañas, al mejor estilo trilero, porque no le faltan los números de registro. Tras la primera publicación sobre este supuesto fraude y las siguientes con denuncias de vecinos afectados por ruidos y fiestas multitudinarias en las villas, el empresario retiró la mayoría de los anuncios al menos de Airbnb. Ahora vuelven a aparecer todos menos cuatro, otra vez con diferentes registros.

Otro cambio de registros

Según el registro del Consell, Villa Aladin usurpa ahora la licencia de una vivienda de Playa de Palma; Villa Copacabana otra de Pollença; Vila Sofía una de Santa Ponça; Villa Petit Lujo una de la Colonia de Sant Pere; Villa Dolce Vita la de un restaurante de Can Picafort (El Gaucho); Casona Fan una de Llucmajor; Villa Marilyn la de un inmueble de Banyalbufar; Villa Sunset otra de Palma; Villa Paulina Golf una de otra actividad, bar y restauración, y Villa Flamingo mantiene la de una vivienda de Santanyí.

Mansión Versace, Villa Dinastía y Villa del Artista se anuncian con registros inexistentes. Hay dos inmuebles que aparentemente cuentan con licencia, Villa la Pleta y La Toscana.

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