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Castro: "Mi intención nunca fue poner en jaque a la monarquía"

El exjuez presenta su libro, donde describe los secretos durante la instrucción del caso Nóos

El juez Castro, junto al periodista Andreu Manresa durante el acto de presentación del libro.

El juez Castro, junto al periodista Andreu Manresa durante el acto de presentación del libro. / GUILLEM BOSCH

Mucho se ha escrito y se ha escuchado de lo que supuso el llamado caso Nóos, una investigación que nació en Mallorca y que representó un hito importante para la historia de este país: por primera vez una infanta de España se sentaba en el banquillo para responder de una acusación de corrupción. Y, lo más importante, se cuestiona el papel de la monarquía. Aunque ya han pasado más de diez años desde que se inició este caso, hasta ahora no se había conocido de primera mano la versión de uno de los grandes protagonistas de esta historia, el juez José Castro. Ahora el magistrado, ya jubilado, ha escrito un libro bajo el título: 'El caso Nóos, toda la verdad del proceso que conmocionó España'.

El libro ha sido presentado por su autor, en un acto que se ha celebrado en el club DIARIO de MALLORCA. Y Castro ha querido dejar muy claro, que con independencia de las consecuencias que tuvo esta investigación, que impulsó junto al fiscal Pedro Horrach, su intención “nunca fue poner en jaque a la monarquía”.

Ha sido el periodista Andreu Manresa el encargado de hacerle preguntas al exjuez para que explicara los detalles de este caso, así como de otras investigaciones anteriores que también tuvieron una gran repercusión, como fueron el caso Calvià, o el caso Martín Ferriol, con Castro como protagonista. Precisamente ha sido el periodista el que ha recordado que la investigación sobre el caso que llevó a la cárcel al entonces yerno del rey emérito, Iñaki Urdangarin, nace al aparecer unos documentos en un armario de la agencia de publicidad, que realizaba todas las campañas publicitarias del PP.

El público asistente a la presentación del nuevo libro de Castro

El público asistente a la presentación del nuevo libro de Castro / GUILLEM BOSCH

900 preguntas

Se trataba de terminar bien el trabajo, sin privilegios hacia una determinada persona”. Así ha justificado el juez la razón que le llevó, a pesar de la fuerte oposición del fiscal, a llamar a declarar a la infanta Cristina y hacerlo como imputada. Y en el interrogatorio fue capaz de plantearle hasta 900 preguntas sobre su intervención en Nóos y su papel en la empresa familiar Aizoon. “Habían declarado con anterioridad más de 40 imputados y era de cajón que no podía quedar (la infanta) fuera del círculo de imputados”. Castro recordó que Cristina de Borbón aparecía como vocal de Nóos en las tarjetas de publicidad y, a su juicio, su presencia representaba que todas las actuaciones que realizaba el instituto “venían amparadas por la Casa Real”.

El periodista Manresa quiso buscar en palabras del exjuez un motivo que justificara la razón por la que no se realizó un registro en el domicilio de Barcelona que compartían Urdangarín. Y Castro fue muy claro: no se registró porque el fiscal no me lo pidió. “Supongo que a Horrach le debió parecer excesivo registrar la casa de la infanta”.

Aunque, a nivel penal, la infanta terminó absuelta de todo delito, el instructor dejó claro que no se arrepiente de haberla imputado. Es más, recordó que, en realidad, Cristina de Borbón fue condenada a título lucrativo y tuvo que devolver más de cien mil euros. Sin embargo, Castro, sin poner en duda las razones jurídicas que avalaron la absolución de la hija del monarca emérito, “en la sentencia no se utiliza la palabra condena para justificar su responsabilidad a título lucrativo. El tribunal utiliza la palabra está obligada a pagar…. Es algo insólito”.

El exjuez, junto a los periodistas Andreu Manresa y Marisa Gonyi, directora de DIARIO de MALLORCA.

El exjuez, junto a los periodistas Andreu Manresa y Marisa Gonyi, directora de DIARIO de MALLORCA. / GUILLEM BOSCH

El magistrado ya jubilado presumió de que tanto él, como el fiscal Horrach, fueron muy valientes al decidir investigar este caso, conscientes de los personajes a los que iban a tocar. “En lugar de poner el pie sobre los documentos, los recogimos, los leímos y empezamos una investigación. Si hubiéramos tapado el caso nadie nos hubiera reprochado nada”. Explicó.

Un agente del CNI

En la presentación no faltaron las anécdotas que se produjeron en la larga instrucción, sobre todo cuando se escuchan de la boca de Castro. Explicó el caso del testigo que aparece en un momento determinado, un informático de Barcelona, y dijo que era un agente del CNI. “Tuve que llamar a la central de inteligencia y pregunté si este señor era colaborador del CNI. La conversación parecía un diálogo digno de Gila”, explicó. Como divertida fue la ocasión en la que una iglesia, denominada Libertad y Amor, quiso personarse en la causa como acusación popular, pero pidió el archivo del caso Nóos. Castro lo descartó.

El exjuez reconoce que, aunque siempre estuvo seguro de la implicación de la infanta, no siempre lo estuvo de que terminara algún día sentada en el banquillo. Explicó que antes de citar a Cristina de Borbón, habían declarado en su presencia más de 40 imputados, y ninguno de ellos denunció ninguna irregularidad procesal. En cambio, con la hija del entonces Rey la fiscalía sí se recurrió dicha imputación, que finalmente fue confirmada por la Audiencia.

“Baleares le debe mucho a Pedro Horrach”

Mezcló frases de crítica y de alabanza cuando se refirió a la labor en el caso del fiscal Pedro Horrach, lamentando que en un momento de la investigación, al aparecer la figura de la infanta, empezaran las discrepancia entre ambos. “Baleares le debe mucho a Pedro Horrach”, dijo Castro, que explicó que se sintió muy molesto cuando el fiscal insinuó por escrito “que imputaba a la infanta, no por lo que había hecho, sino por ser quién era”.

En el libro se incluye un documento original, en el que el fiscal Horrach desgrana la estrategia que se debe seguir para salvar a la infanta. “Afloró mi indignación cuando dijo que jugaba con las cartas marcas y que antes de dictar una resolución, preguntaba en la Audiencia si me la iban a confirmar, cuando ello no era cierto. Vete a saber la razón la razón por la que Horrach actuó de esta manera”, señaló Castro.

El protagonista, en un momento de la presentación de su tercer libro.

El protagonista, en un momento de la presentación de su tercer libro. / GUILLEM BOSCH

En el libro se explica también que, inicialmente, Horrach también era partidario de la imputación de la infanta, pero “tenía que pedir permiso a sus jefes y cuando se lo planteó le debieron preguntar si estaba loco”. Castro afirma que esta intención del fiscal de implicar a Cristina de Borbón, que después fue descartada, se la confirmó el entonces delegado de la Agencia Tributaria en Baleares. “Su preocupación era justificar que no la llamaran a declarar”.

“La justicia no es igual para todos”

Una vez pasado el tiempo y con el caso Nóos concluido, con condenas y absoluciones, Castro hizo una reflexión en público asegurando que “la justicia no es igual para todos”. Y comentó la reunión que Urdangarin tuvo en un despacho de abogados, donde le dijeron que si ponía tres millones de euros sobre la mesa, para indemnizar a las administraciones con las que había trabajado Nóos, el caso quedaría resuelto. Sin embargo, el dinero nunca se pagó. “La Casa Real dejó en la estacada a Urdangarin”, aseguró el juez.

En el acto, el exmagistrado tuvo palabras de apoyo a la actuación del sindicato Manos Limpias en el proceso, que fue la única acusación que planteó la condena de la hermana del Rey. Recordó que el tribunal de la Audiencia le impuso las costas a Manos Limpias por acusación temeraria, una decisión que el juez interpretó de una forma muy negativa. “El tribunal lo que hizo fue llamarme a mí temerario y no me impuso las costas porque no podía”.

Durante la presentación han estado presentes varios jueces, entre ellos dos que participaron en la decisión de confirmar la imputación de la infanta, como fueron Diego Gómez Reino o Juan Jiménez, que formaban parte del tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia.

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