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La Audiencia condena a la exconsellera insular del PP Pilar Bonet a dos años y medio de prisión por el desfalco de 2,1 millones a Globalia

La expolítica popular deberá ingresar en la cárcel, ya que la fiscalía y la acusación particular se han opuesto a que se le suspenda la pena

Bonet ha reconocido este mediodía entre lágrimas ante el tribunal de la sección primera que estafó 2,1 millones de euros al grupo empresarial turístico para el que trabajaba

La exconsellera insular de HaciendaPilar Bonet, a su llegada a la Audiencia.

La exconsellera insular de HaciendaPilar Bonet, a su llegada a la Audiencia. / B. Ramon

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B. Palau

B. Palau

Palma

La Audiencia de Palma ha condenado este mediodía a la exconsellera insular de Hacienda y Función Pública del Partido Popular, Pilar Bonet, a dos años y medio de prisión por el desfalco de 2,1 millones de euros al grupo empresarial turístico para el que trabajaba, Globalia, al que pertenece la aerolínea Air Europa.

La expolítica popular, de 54 años, ha ratificado hoy entre lágrimas el acuerdo de conformidad alcanzado previamente con la fiscalía y la acusación particular en el juzgado de instrucción de Palma, donde confesó los hechos.

Bonet ha roto a llorar al verse frente al tribunal de la sección primera, ante el cual ha reconocido haber estafado más de dos millones de euros a Globalia, donde trabajó durante décadas y en la última etapa había desempeñado el cargo de responsable de contabilidad. La exconsellera del PP se ha declarado responsable de un delito de falsedad documental en concurso con otro delito de estafa, ambos en continuidad delictiva, por haber desviado 2,1 millones de euros con pagos ficticios manipulando correos electrónicos de diferentes departamentos de la empresa.

Además de los dos años y medio de cárcel, la acusada ha aceptado una multa de siete meses con una cuota diaria de seis euros y, en concepto de responsabilidad civil, deberá indemnizar al grupo de empresas que comprende Globalia con 2,177 millones de euros. Hasta ahora, no ha podido consignar ningúna cantidad, ya que no tiene capacidad económica.

Tras admitir los cargos, la Audiencia Provincial ha dictado sentencia 'in voce' y ha declarado la firmeza del fallo.

Bonet deberá ingresar en prisión, ya que la fiscalía y la acusación particular se han opuesto a que se le suspenda la pena porque no se cumplen los requisitos legales. El tribunal le ha requerido al final de la vista oral para que en el plazo de diez días pague la multa y que durante este periodo su abogado defensor plantee si quiere fraccionar la multa o se pronuncie sobre la ejecución de la condena.

Trastorno por compra compulsiva

La Sala ha apreciado la circunstancia atenuante de confesión y también la eximente incompleta de trastorno mental, tal como recogía el acuerdo de conformidad alcanzado entre las partes. Según un informe pericial psicológico, la encausada padece un trastorno de control impulsivo no especificado, y en particular, del trastorno por compra compulsiva, desadaptativo, irrefrenable y como una estrategia de regulación emocional, además de un trastorno ansioso depresivo persistente, siendo una de las causas por las que procedió y cometió los hechos. Estas circunstancias han hecho aminorar la pena a la que tendrá que hacer frente.

Bonet, que ha llegado al Palacio de Justicia a la una del mediodía con gafas de sol oscuras acompañada de su abogado y se ha mostrado cabizbaja y muy afectada, empezó a trabajar en Air Europa en 1992, hace más de treinta años. En 2004 pasó a ser trabajadora de Globalia y, quince años más tarde, en 2019 se le asignó un cargo de confianza como jefa de administración y contabilidad de la división handling y carga de Groundforce, negocio del Grupo Globalia dedicado al handling en los principales aeropuertos de España, cuyo centro de trabajo se ubica en Llucmajor.

Entre las atribuciones de los cargos que desempeñó, estaban las de introducir en el sistema de gestión de la empresa los pagos a realizar. “Aprovechando su situación en la empresa y usando de manera fraudulenta estas facultades con ánimo de obtener un beneficio económico ilícito, introdujo y autorizó pagos que, pese a su corrección formal aparente, no se correspondían a abonos a realizar”, según la fiscalía. Se trataba de pagos a cuentas bancarias de la acusada o de otras personas, pero que ella plenamente controlaba.

Con esta artimaña, Bonet consiguió desviar y apropiarse de 2,177 millones de euros. La expolítica popular alteró correos electrónicos de diferentes departamentos de la empresa para desviar paulatinamente el dinero. La sospechosa utilizó una docena de cuentas bancarias para llevar a cabo el desfalco millonario.

En el verano de 2023, pidió una excedencia en su empresa para ejercer el cargo de consellera insular de Hacienda. Luego, se destapó el escándalo económico. Globalia interpuso una querella, que supuso su cese el 8 de febrero de 2024 como consellera de Hacienda y Función Pública en el Consell de Mallorca. Cuando el presidente de la institución insular, Llorenç Galmés, fue informado del presunto desfalco en Globalia, forzó su dimisión. El cese de Bonet fue disfrazado como una dimisión por motivos personales en un comunicado de prensa que difundió el Consell de Mallorca.

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