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Tras el hundimiento del hotel Vell Marí de Kikín March hay "una pésima gestión"

Desde el sector se apunta al "cúmulo de despropósitos" que han arrastrado hasta el precipicio al establecimiento del norte de Mallorca que ha cerrado por impagos, obras inacabadas y sin siquiera luz eléctrica

Kikín March, propietaria del hotel Vell Marí de Can Picafort, en una imagen de archivo.

Kikín March, propietaria del hotel Vell Marí de Can Picafort, en una imagen de archivo. / AZERTUM

Myriam B. Moneo

Myriam B. Moneo

Palma

Detrás del hundimiento del hotel Vell Marí Hotel & Resort, el establecimiento de cuatro estrellas y más de 200 apartamentos propiedad de Francisca March Noguera, conocida como Kikín March, hay "una pésima gestión" que ha llevado a que cerrara sus puertas en pleno mes de septiembre incapaz de brindar los mínimos servicios a sus clientes. El hotel de Can Picafort, "un buen producto familiar" del popular destino del norte de Mallorca, apenas ha recuperado la luz estos días, después de que sus huéspedes estuvieran sin suministro eléctrico durante sus vacaciones, justo para que los trabajadores que quedan pueden efectuar el cierre de un alojamiento que ha estado en manos de la familia March en los últimos años, cuando ha ido directo al precipicio.

Empresarios del sector no se muestran sorprendidos por cómo ha terminado el Vell Marí después de que haya estado bajo la gestión de Kikín March, "doña Francisca" para los trabajadores que dicen de ella y de sus dos hijos que han estado "cada día en el hotel". El 16 de septiembre cerró tras un verano caótico, meses de impagos y unas obras inacabadas que parece ser fueron la gota que colmó el vaso.

El hotel Vell Marí, en Can Picafort, ha cerrado de forma abrupta esta semana.

Vista de los apartamentos del hotel Vell Marí, en Can Picafort, que cerró a mediados de septiembre. / DM

"El hotel ha cambiado continuamente de gestión y ahora estaba bajo las riendas de la propiedad", apunta una empresaria. "Por el problema de las obras tuvieron que desviar clientes; eso resulta muy gravoso". "Hubo también problemas con los pagos de la luz, cambiaron de compañía, tuvieron que recurrir a generadores... Ha sido un cúmulo de despropósitos", resume.

Descendiente de Juan March

Que el Vell Marí iba directo al precipicio era un secreto a voces tras arrancar el verano con la reforma inacabada del establecimiento. Que Kikín March, la otrora personalidad de las páginas de sociedad que disfrutaba de posar con su elegante vestuario y sus joyas y que fue accionista minoritaria del Mallorca, tiene un carácter "difícil" es vox populi. Antes de llevar ella las riendas de su negocio el hotel estuvo gestionado por Iberostar y por Fergus Hotels. Al parecer "no acabó bien con ninguna hotelera", recuerdan fuentes del sector.

Fergus salió de la gestión del alojamiento de la familia March con la pandemia, después de haberlo comercializado "con mucho éxito", se recuerda. Los más veteranos hoteleros del norte de Mallorca añaden que March, hermana del histórico socialista Joan March, líder del PSIB-PSOE al principio de la transición y diputado en los años ochenta, quiso vender el hotel al principio de este siglo, poco después de su construcción. Además de a los gestores "se lo ponía muy difícil también a los directores" del establecimiento. "El último era un chico de mantenimiento que tenía sus estudios", apunta una de las trabajadoras que espera, como otros trabajadores de la plantilla, casi un centenar de personas, a cobrar los sueldos de los últimos meses.

Kikín March Noguera, descenciente de la familia de Juan March, posando.

Kikín March Noguera, descenciente de la familia de Juan March, posando. / AZERTUM

La hotelera Kikín March, descendiente del influyente Juan March Ordinas, y sobrina del padre Joan Francesc March Ques —prolífico escritor, a su vez sobrino nieto del magnate mallorquín—, puso en marcha en invierno la remodelación de cuatro de los seis bloques de apartamentos del complejo situado en la carretera Artà-Alcúdia. "Pidió dinero prestado a turoperadores para la reforma y llegó la temporada sin que la hubiera acabado". Algunas fuentes señalan a Schauinsland-Reisen, la tercera mayorista alemana de la familia Kassner. El Vell Marí forma parte de su catálogo. Este diario ha intentado corroborarlo con el turoperador, pero no se ha obtenido respuesta.

"El 'overbooking' era descomunal, desde mayo desviaban reservas a otros hoteles, a cargo de los turoperadores"

"El overbooking era descomunal y llevaban desde mayo desviando reservas a otros hoteles, de las que se hacían cargo los turoperadores", puesto que la propiedad "no podía pagar", se barrunta.

"Ese hotel lo tenía que haber cerrado Inspección turística, no la propiedad"

El hundimiento del hotel Vell Marí en Can Picafort, "una zona discreta en precio y siempre con buena ocupación" es una mancha para el destino. "Es una pena para el edificio, el personal y también para la reputación de la zona", consideran las fuentes consultadas. Basta imaginarse a esas familias de turistas que esperan todo el año sus vacaciones y que "tuvieron que dormir con las puertas abiertas de sus habitaciones" para estar enganchados al suministro eléctrico de los pasillos y comer pésimos bufés que salieron adelante por las compras en el supermercado que acabaron haciendo los cocineros. "Esa gente que se lleva semejante experiencia ya no vuelve a la zona". Ni a Mallorca. "Ese hotel —zanja otro hotelero— lo tenía que haber cerrado Inspección turística, no la propiedad".

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