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Trabajadoras del hotel Vell Marí de Mallorca que ha cesado su actividad se quejan de impagos

Una camarera de piso asegura que han denunciado a la empresa en Inspección de Trabajo

"Los clientes dormían con las puertas abiertas porque tenían que enchufar los aparatos en los pasillos", aseguran

El hotel Vell Marí, en Can Picafort, ha cerrado de forma abrupta esta semana.

El hotel Vell Marí, en Can Picafort, ha cerrado de forma abrupta esta semana. / DM

Myriam B. Moneo

Myriam B. Moneo

Palma

Trabajadoras del Vell Marí Hotel & Resort, el establecimiento de Can Picafort, en el norte de Mallorca, que ha cerrado abruptamente esta semana sin finalizar la temporada, aseguran que la empresa les adeuda las últimas nóminas. Empleadas que se han puesto en contacto con este diario sostienen que la misma situación de impago la está enfrentando el resto de la plantilla, alrededor de un centenar de personas.

Según avanzó Mallorca Zeitung, cabecera de Prensa Ibérica, grupo al que pertenece también este diario, el hotel con más de 200 apartamentos ha echado el cierre de forma precipitada a mediados de septiembre por problemas financieros, al parecer originados por una reforma inacabada que no le permitió alojar en sus instalaciones a clientela con reservas previas. Muchos huéspedes han estado siendo derivados a otros hoteles de la zona, con la consiguiente pérdida de ingresos.

Una trabajadora que estuvo en el hotel hasta junio dice que “todo iba bien” y empezaron la temporada con clientes y muchas reservas.

"Seguimos sin cobrar todos. A mí me deben dos meses, hemos ido a Inspección de Trabajo", explica otra camarera de pisos afectada por el cierre del Vell Marí. Recuerda que el complejo lo conforman seis bloques de apartamentos y tras iniciar obras en cuatro de ellos "al no poder pagarlas se interrumpieron y quedaron al final dos bloques sin terminar".

Así las cosas, iban llegando clientes con reservas y "les desviaban a otros hoteles por falta de habitaciones". Los huéspedes que se han estado alojando en el Vell Marí han tenido que pasar sus vacaciones "con cortes de luz. Dormían con las puertas abiertas porque tenían que enchufar los aparatos en los pasillos", dice la trabajadora a la que la empresa adeuda la nómina de junio y la de agosto y la parte de septiembre. "No nos dan los papeles de fin de contrato", denuncia.

"Me pongo en la piel de los clientes que habían pagado sus vacaciones soñadas y se encontraran ese panorama"

"Los cocineros tenían que ir al Lidl a hacer la compra de víveres y la ropa ya no se llevaba a la lavandería, se lavaba en el hotel", rememora sobre el caos de este verano. "Me pongo en la piel de los clientes que habían pagado sus vacaciones soñadas y se encontraran ese panorama".

La kelly que pide anonimato recuerda que trabajó siete años cuando el hotel fue gestionado primero por Iberostar y después por Fergus. Más tarde ha estado otros tres años ya con la propietaria y sus hijos al frente del establecimiento.

Otra compañera dice que "en junio funcionaba perfectamente y que la señora Francisca [la dueña] y sus dos hijos estaban cada día en el hotel", según pudo comprobar hasta que se fue por una baja. También reclama que la empresa le adeuda las nóminas de julio y agosto.

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