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Lanzan una campaña de boicot a una empresa israelí de productos agrícolas distribuida en Mallorca

Ciutadans per Palestina y Mallorca per Palestina llaman a retirar los productos por su vinculación con la ocupación en Palestina

Manifestaciones en Mallorca, imagen de archivo.

Manifestaciones en Mallorca, imagen de archivo. / DM

Palma

Las organizaciones Ciutadans per Palestina y Mallorca per Palestina, junto con otros grupos de solidaridad, ecologistas y movimientos sociales, han iniciado la campaña estatal “Boicot ICL”. La iniciativa, que ha dado comienzo hoy, busca que los comercios de Baleares y otras comunidades dejen de vender productos de ICL Specialty Fertilizers / Israel Chemicals Ltd (ICL Group), una multinacional israelí dedicada a fertilizantes y productos agrícolas.

Los grupos que promueven el boicot argumentan que la empresa participa en la explotación de recursos en los territorios ocupados palestinos y colabora con el ejército israelí. Señalan que estas actividades estarían relacionadas con violaciones de derechos humanos y, según organismos internacionales, con acciones que han provocado la muerte de civiles en Gaza.

Contexto internacional

El inicio de la campaña coincide con el plazo establecido por la Asamblea General de la ONU en su resolución del 18 de septiembre de 2024, que exigía que Israel pusiera fin a su presencia en los territorios palestinos ocupados en un plazo de 12 meses. La resolución se basa en un dictamen de la Corte Internacional de Justicia de julio de 2024 y fue respaldada por España.

La campaña Boicot ICL tiene como objetivos informar a los comercios sobre la relación de la empresa con la ocupación y presionar para que cesen su distribución. Además, se prevén actividades dirigidas a consumidores y al público general para visibilizar la responsabilidad de las empresas en la violación de derechos humanos en Palestina.

Según Ciutadans per Palestina y Mallorca per Palestina, mantener relaciones comerciales con ICL implica complicidad con un sistema que permite la ocupación y la crisis humanitaria en Palestina. Las organizaciones consideran que el boicot no es opcional, sino una obligación ética y legal.

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