El pequeño comercio de Mallorca pierde ventas en la temporada de verano pese al aumento de visitantes
La patronal Pimeco alerta de que un 55% de los establecimientos ha vendido menos este verano y reclama medidas urgentes para salvar el comercio
La moda y los complementos, el calzado y la alimentación, son los sectores más afectados por el menor consumo de turistas y residentes

La calle Sant Miquel de Palma en una imagen del pasado 8 de julio / Miguel Vicens
La patronal del pequeño comercio, Pimeco, ha presentado este lunes el balance de la campaña de verano, elaborado a partir de una encuesta a más de 600 comercios de Mallorca. Los resultados reflejan una caída generalizada: el 54,7% de los establecimientos asegura que sus ventas han bajado respecto al verano de 2024, mientras que solo un 12,5% ha incrementado la facturación y un 31,25% la han mantenido estable.
“Este verano ha habido mucho movimiento en las calles, pero las cajas no han respondido. El pequeño comercio ha hecho esfuerzos, pero la rentabilidad se ha visto gravemente afectada”, ha señalado la presidenta de Pimeco, Carolina Domingo.
Los sectores más castigados han sido la moda y los complementos (34,4%) y el calzado (8,5%), seguidos de la alimentación y el producto local (3%). Según la patronal, los negocios vinculados al turismo de compras han sido los más perjudicados.
El estudio detecta un cambio en el perfil tanto del turista como del residente. La mitad de los comerciantes percibe que los visitantes gastan menos y buscan más descuentos, mientras que el 60% asegura que el residente es más prudente y retrasa las compras. En conjunto, hay una mayor sensibilidad al precio y una reducción del poder adquisitivo.
La sensación generalizada en el sector es de frustración: aunque las calles han estado concurridas, un 31,8% de los establecimientos describen la temporada como de “mucho tránsito pero poca compra real”.
Entre las causas del descenso, Pimeco señala el adelanto de las rebajas por parte de las grandes cadenas, que obliga al pequeño comercio a empezar con márgenes reducidos; el encarecimiento del coste de vida en Mallorca, que ha hecho que muchos turistas ajustaran gastos; y las restricciones de equipaje en las aerolíneas, que han limitado las compras de productos voluminosos o de mayor valor. Además, un 25% de los comerciantes cree que el debate sobre la turismofobia ha afectado negativamente a las ventas.
El estudio también evidencia la debilidad del canal digital: solo un 16% de los comercios tiene venta online y, en la mayoría de los casos, con un peso residual en la facturación.
Ante este panorama, Pimeco reclama medidas urgentes como la regulación de las rebajas, ayudas directas, bonos de consumo, reducción de tasas, impulso a la digitalización y acuerdos con aerolíneas y puertos para facilitar el transporte de producto local.
“El pequeño comercio es economía real, vida de barrio y empleo de calidad. Si le damos oxígeno ahora, llegará vivo a la próxima temporada. Mallorca no se puede permitir perder su comercio de proximidad”, advirtió Domingo.
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