Entrevista | Joana Maria Seguí doctora en Geografía humana
Joana Maria Seguí, doctora en Geografía: "Balears ha sido un campo de pruebas para el resto de las islas"
La catedrática de Geografía Humana y codirectora de la Cátedra de la Insularidad UIB-GOIB impartió la lección inaugural del curso académico en la UIB, titulada "Unidad y diversidad en los territorios insulares europeos. Una mirada geográfica"

Guillem Bosch

La catedrática de Geografía Humana y codirectora de la Cátedra de la Insularidad UIB-GOIB, Joana Maria Seguí Pons, fue la encargada de impartir la lección inaugural durante el acto de apertura del nuevo curso universitario en la UIB. “Todo un honor”, asegura la doctora, que centró su intervención en el estudio “Unidad y diversidad en los territorios insulares europeos. Una mirada geográfica”. En él se defiende que las islas del archipiélago balear se asemejan más a otros territorios insulares europeos que entre sí mismas, si no se consideran factores como la historia, la lengua o la cultura.
¿Son todas las islas del Mediterráneo comparables entre sí?
No, no todas las islas son iguales. A menudo caemos en el error de pensar que Madeira, Azores o Baleares son comparables solo por ser islas. Pero hay realidades muy diferentes: hay islas con mucho crecimiento migratorio, y otras, como Cerdeña, que sufren despoblación juvenil o pérdida de población en general. Por eso nuestro estudio se titula así: unidad y diversidad
¿Qué variables permiten entender esa diversidad?
Hemos identificado 39 variables o indicadores que nos permiten analizar las diferencias entre islas. La idea del concepto 'isla' puede parecer simple, pero en realidad esconde una gran complejidad territorial, económica, social y ambiental.
¿Cuál es el reconocimiento que la Unión Europea otorga a las islas no ultraperiféricas como Baleares?
La UE no reconoce de forma completa nuestra insularidad en términos económicos. Por ejemplo, en el caso del transporte de pasajeros, sí hay un cierto reconocimiento, y desde 2018 tenemos un descuento del 75%, como Canarias. Pero en el caso del transporte de mercancías, no ocurre lo mismo. Canarias recibe una subvención del 100% en transporte marítimo de mercancías; Baleares, solo entre el 60% y el 65% para ciertos productos manufacturados, no agrícolas.
¿Qué implicaciones tendría un mayor reconocimiento europeo de la insularidad balear?
Significaría que dejaríamos de estar sometidos al régimen de ayudas ‘de minimis’, que limita las subvenciones a 300.000 euros por empresa cada tres años. Esto afecta al transporte y a la competitividad de nuestros productos. El transporte no debería penalizar nuestras ayudas; Europa teme que ganemos productividad frente al continente si se eliminan esos límites, pero en realidad ahora mismo estamos lastrados. Además, lo que Europa nos viene a decir básicamente es que como somos ricos no podemos pedir nada.
¿Cómo se podría conseguir este reconocimiento?
Debería hacerse un frente común entre muchas islas. Estas deberían presionar a sus gobiernos y luego todos los países ir juntos a Europa. Es un hito muy difícil.
¿Qué efectos tiene la presión turística sobre las islas?
La apertura de las islas al turismo ha sido positiva en muchos aspectos, pero también genera retos enormes. La industria turística necesita mucha mano de obra, y eso incrementa la presión sobre la vivienda, que además también está solicitada por el turismo residencial y los nómadas digitales. Es un círculo complejo en un territorio limitado.
¿Baleares ha sido un campo de pruebas para el resto de las islas?
Sí, Baleares ha sido un campo de pruebas para el resto de las islas, tanto en lo positivo como en lo negativo. Se ha observado mucho el desarrollo turístico y la experiencia de una clase empresarial especializada en turismo, que ha sabido exportar este modelo a otros lugares del mundo. Algo bueno habrá para que estos modelos se hayan podido replicar, aunque, por supuesto, también existen problemas.
¿El crecimiento demográfico se ha frenado en algún momento?
No. Ni siquiera durante la crisis de 2008. Baleares ha seguido creciendo. La industria de servicios, muy ligada al turismo, arrastra consigo la demanda de vivienda, infraestructuras sanitarias, educativas, todo.
¿Qué otros retos específicos enfrentan las islas?
Uno de ellos es la fragilidad ante el clima: en días de mal tiempo se cierran puertos como el de la Savina en Formentera o el de Ciutadella en Menorca, y eso significa que las mercancías quedan inmovilizadas, con el coste que eso conlleva. También nos enfrentamos al cambio climático, que amenaza con el aumento del nivel del mar y afecta a la biodiversidad, con especies endémicas que conviven con presiones como la explotación turística.
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