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Baleares facturó 43,4 millones por la atención sanitaria a turistas en 2024, la cifra más alta de la historia

Más de 98.000 turistas extranjeros recibieron asistencia en hospitales y centros de salud de las islas, 68.176 de ellos ciudadanos europeos con tarjeta sanitaria

El director de Gestión y Presupuestos, Yago Gómez, ayer en la sede del Ib-Salut.

El director de Gestión y Presupuestos, Yago Gómez, ayer en la sede del Ib-Salut. / Manu Mielniezuk

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Irene R. Aguado

Irene R. Aguado

Palma

Los hospitales y centros de salud de Baleares atendieron en 2024 a más de 98.000 turistas extranjeros. De ellos, 68.176 eran ciudadanos europeos que presentaron la tarjeta sanitaria, con una facturación de 39,6 millones de euros. Otros 30.707 visitantes, en su mayoría extracomunitarios o pacientes que no mostraron el documento en el momento de la asistencia, sumaron 3,7 millones adicionales. En total, la factura alcanzó los 43,4 millones, la cifra más alta registrada hasta ahora, según el Servei de Salut.

El aumento es significativo si se compara con los ejercicios previos. En 2023, el Govern ingresó 34,6 millones por la atención a 35.661 pacientes comunitarios con la documentación en regla. En 2021, tras la pandemia, la facturación fue de 23,2 millones por 30.428 turistas. Y si se retrocede a 2019, último año completo antes del covid, se atendió a 64.806 visitantes, un 45% más que en 2023, pero con una recaudación inferior: 33,4 millones. «No solo influye el número de pacientes, también la eficiencia a la hora de facturar. Si no se recogen bien los datos, esas atenciones no se compensan», explica el director de Gestión y Presupuestos del Ib-Salut, Yago Gómez.

El procedimiento, aclara, es administrativo y transparente para el viajero. «Un ciudadano europeo entrega su tarjeta en admisión, se registran sus datos y el resto es invisible para él. No paga nada en el hospital. Luego, es el Ministerio de Sanidad quien compensa a las comunidades autónomas a través de los fondos de cohesión», detalla. Este mecanismo permite a las islas recuperar parte del gasto derivado de un turismo masivo que cada verano multiplica la presión asistencial sobre hospitales y centros de salud.

Turistas extracomunitarios: «Nunca se deja de atender a nadie»

El escenario cambia en el caso de turistas de fuera de la Unión Europea. También se les atiende, pero no existe un convenio de compensación y el Ib-Salut emite la factura directamente. «Nunca se deja de atender a nadie, aunque no pueda pagar en ese momento. Lo que cambia es la vía de cobro, que puede ser inmediata, a través de un seguro, o por vía ejecutiva», señala Gómez. En 2024 fueron 30.707 los visitantes en esa situación, con un total facturado de 3,7 millones.

El reparto por islas muestra un patrón similar al del turismo: Mallorca concentra la mayor parte de la actividad, con más de 30,6 millones de euros facturados. Ibiza y Formentera sumaron 6,8 millones y Menorca, 2,1 millones. Los hospitales de referencia, como Son Espases en Palma o Can Misses en Eivissa, asumen el grueso de las atenciones, en muchos casos derivadas de accidentes de tráfico, caídas en hoteles (el famoso 'balconing') o traumatismos graves en zonas de ocio. «Un ingreso en UCI ronda los 1.800 euros por día, una estancia en planta, unos 1.300. Todo eso se factura», recuerda el director.

Las causas más habituales no difieren demasiado de las de los residentes: infecciones de orina, golpes de calor, caídas o indisposiciones por exceso de alcohol. Pero también hay episodios complejos que suponen un alto coste para el sistema sanitario, como operaciones de traumatología, cólicos nefríticos o ingresos prolongados tras accidentes graves. «En casos como los de 'balconing', el gasto se dispara porque suelen requerir cirugía, UCI y semanas de hospitalización. Cada día cuenta y todo se refleja en la factura que emite el Ib-Salut», apunta Gómez.

El perfil del turista atendido sigue la misma lógica que el de los vuelos y paquetes vacacionales. «Atendemos a muchos alemanes, británicos o franceses. Es cuestión de volumen: son quienes más viajan a Baleares y, por tanto, quienes más acaban en nuestros hospitales», señala.

La recogida de datos, clave para no perder facturación

Sin embargo, una parte de la facturación se pierde cuando los pacientes no presentan la tarjeta sanitaria o está caducada. «Si el administrativo no lo detecta y se registra mal, el país de origen no compensa ese gasto. Por eso la recogida de datos en admisión es clave», indica Gómez. En ese caso, se intenta que los visitantes envíen la documentación a posteriori, incluso desde sus países de origen, para regularizar el proceso, o se buscan otras maneras de realizar el cobro.

Baleares es una de las comunidades que más se beneficia de este sistema, ya que recibe muchos más turistas de los que envía. «Somos receptores netos. Lo normal es que nuestras liquidaciones sean positivas», recalca Gómez. Ese dinero, sin embargo, no se ingresa directamente en la cuenta del Servei de Salut, sino que va a la caja única de la comunidad. «La prestación sanitaria es gratuita para el paciente, pero se contabiliza como ingreso en los presupuestos autonómicos», precisa.

Los datos de 2024 confirman que la atención a los turistas supone un ingreso importante para la sanidad balear. Más allá de la carga asistencial, se trata de una vía de compensación económica. «La sanidad pública no tiene ánimo de lucro, pero sí es fundamental recuperar los costes», subraya Gómez.

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