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Una dieta mediterránea con actividad física reduce el riesgo de desarrollar diabetes, según un estudio en el que participa la UIB

La investigación demostró con anterioridad que la combinación de la dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen extra o frutos secos reduce la incidencia de diabetes en un 30%

La mejor dieta para los pacientes con enfermedades cardiovasculares: la dieta mediterránea

La mejor dieta para los pacientes con enfermedades cardiovasculares: la dieta mediterránea

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Palma

La dieta mediterránea lleva años consagrándose en los ránkings como una de las más sanas del mundo, resultando beneficiosa en distintas enfermedades cardiovasculares, ciertos tipos de cáncer y contribuyendo a una buena salud digestiva. Así lo demuestra una vez más el estudio PREMIDED-Plus: la dieta mediterránea hipocalórica junto con un aumento de la actividad física, reducen la aparición de nuevos casos de diabetes tipo 2 en personas con sobrepeso y riesgo metabólico.

La investigación, coordinada desde el Centro de Investigación Biomédica en RED (CIBER) del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y que cuenta con la colaboración de la Universitat de les Illes Balears (UIB), entre otras, lleva más de dos décadas en activo. Asimismo, ha demostrado con anterioridad que la dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen extra o frutos secos reduce la incidencia de diabetes en un 30%, en comparación con una dieta baja en grasas. Sin embargo, este decrecimiento se observó con una disminución apenas perceptible del peso corporal. 

A partir de esta información, se planteó una intervención sobre el estilo de vida más intensiva. De esta forma, incluye a 4.746 participantes de entre 55 y 75 años con sobrepeso u obesidad y síndrome metabólico. Tampoco padecían enfermedades cardiovasculares ni diabetes al inicio. Asimismo, los participantes fueron asignados al azar en uno de los siguientes programas: uno enfocado en seguir la dieta mediterránea (sin actividad física ni perseguir una reducción calórica) y otro conductual dirigido a conseguir una pérdida de peso mediante la misma dieta reducida en calorías y mayor actividad física.

Tras seis años de seguimiento, el estudio refleja que los participantes asignados a ambas cuestiones perdieron más peso y necesitaron menos medicamentos para el control de su glucosa, una vez diagnosticados de diabetes. En esta misma línea, el equipo de investigación concluye que los alimentos y nutrientes que componen la dieta mediterránea “actúan de forma sinérgica a través de diferentes mecanismos impulsados en la diabetes tipo 2", tales como "reducir la resistencia a la insulina, la inflamación y el estrés oxidativo". Además, estos efectos se ven potenciados por el ejercicio físico y la pérdida de peso

Así lo evidencian los primeros resultados del estudio PREMIDED-Plus, un ensayo clínico que cuenta con la colaboración de más de 200 especialistas de 23 universidades y centros de investigación españoles. Este cuenta con una financiación de más de 15 millones de euros a través de diferentes convocatorias y con la aportación mayoritaria del ISCIII y el Consorcio CIBER, que ha seguido durante seis años a miles de personas en toda España.

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