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El Colegio de Médicos no critica al Govern que quiere fumar en terrazas

La institución «no se va a pronunciar», por lo que sale en defensa de la consellera tabaquista del PP

El Colegio de Médicos no critica al Govern que quiere fumar en terrazas

El Colegio de Médicos no critica al Govern que quiere fumar en terrazas / DM

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Matías Vallés

Matías Vallés

Jamás le he pedido a nadie que en mi presencia deje de fumar, un vicio que abandoné a los diez años porque pensaba que el ingreso en el Instituto Ramon Llull exigía seriedad y atildamiento. Nunca imaginé que mi amigo Alfredo Pérez Rubalcaba lograría interiores sin humo, pero triunfó al igual que con el carnet por puntos y con la disolución de ETA, ahorrándole a España miles de muertos al año. Imagino la perplejidad del ministro y catedrático de Química, alumno del mallorquín Antonio Roig Muntaner como su seguro servidor, al contemplar a la consellera de Sanidad de Balears declarándose en contra de la prohibición del tabaco en terrazas. Qué son unos cientos de vidas humanas, comparadas con unos cientos de euros.

Cualquiera de nosotros puede manifestarse en contra de la prohibición del tabaco en terrazas, aunque personalmente cambio de bando al contemplar a los ejemplares que promueven la nicotina. Incluso un facultativo de a pie puede mostrarse reticente sobre la medida, pero nunca una doctora que ocupa una conselleria de Sanidad, tal que Manuela García Romero. Si desea ser ambigua frente al cigarro, ha de dimitir antes, en lugar de cobrar y ostentar por traicionar a su profesión. La neutralidad frente a la droga es inaceptable, según señala el propio Govern en las numerosas publicaciones contra el tabaquismo. No cabe la equidistancia.

García Romero es negacionista de acuerdo con Tabaquisme Illes Balears, la ‘Cuenta Oficial del Plan Autonómico de Tabaquismo de la Conselleria de Salud y Consumo’ que preside por razones ignotas. Allí se recoge el eslogan entusiasta de «Playas sin humo, playas saludables». Dado que los arenales y los locales de restauración están al aire libre, el silogismo conduce a un inmediato «Terrazas con humo, terrazas envenenadas». Y reparen en que los falsos progresistas que avalaron la iniciativa ya rotulaban un equívoco ‘Plan Autonómico de Tabaquismo’ en lugar de ‘Plan Autonómico contra el Tabaquismo’, como si lo promocionaran. Desalojarlos a patadas fue una sabia decisión.

Por fortuna, la consellera tabaquista no se saldrá con la suya. En Mallorca disponemos de un potente Colegio de Médicos o Comib que pondrá las cosas en su sitio. Actuará contra los promotores del tabaco con la rotundidad sancionadora desplegada contra los negacionistas del covid, y por los mismos motivos. De ahí que en el ejercicio de la noble pero denigrada profesión periodística, llamemos a las puertas colegiales en busca de una defensa de la salud pública. La única respuesta que recibimos es un esmirriado WhatsApp, lo cual da idea de la escasa trascendencia atribuida a una cuestión que mata a mas de mil mallorquines al año:

-Hola, el Colegio de Médicos no se va a pronunciar.

Una respuesta científica a la altura de sus emisores, sin duda. Es decir, ni siquiera contemplan un análisis de la situación. El Colegio de Médicos no critica al Govern que quiere fumar en terrazas. Por tanto, y dado el maniqueísmo que los propios facultativos asignan al tabaco, la institución suprema que contempla a diario los efectos devastadores del tabaco avala su uso en terrazas. Se necesita coraje para anteponer el humo al cáncer de pulmón siendo médico.

Los expertos están con el poder, como todo el mundo, y se supone que aplican la misma neutralidad parsimoniosa a la autorización de fumar en hospitales o quirófanos. Quien ha pronunciado una sola vez la expresión «fumadores pasivos», dudosa para un químico responsable, no puede ponerse de perfil ante las terrazas con ceniceros. Bienvenida sea en todo caso la inhibición del Colegio, si nos ahorra sus sermones en otras enfermedades, y compadecemos a los colegiados obligados por ley a acatar a sus directivos.

Mallorca es el paraíso sin un solo muerto por calor, según los datos oficiales, y el Govern decretará pronto que tampoco muere nadie por tabaco, dado sus salutíferos efectos.

Mallorca es el paraíso sin un solo muerto por calor, según los datos oficiales, y el Govern decretará pronto que tampoco muere nadie por tabaco, dado sus salutíferos efectos. / Guillem Bosch

En cambio, a Manuela García Romero la sufrimos todos, y acaba de demostrar que es tóxica para la salud de Balears. Su relativización del alquitrán y demás cancerígenos se enmarca en una trayectoria acobardada con cuatro estaciones ya:

1) La consellera no ha explicado por qué perdonó a Koldo García, según el Tribunal Supremo, la deuda de cuatro millones de euros en mascarillas fraudulentas.

2) Tampoco aclara por qué contrata a anestesistas sin titulación, siendo ella misma titular de una especialidad quirúrgica fundamental, que le habrá permitido contemplar de cerca los efectos curativos del tabaco.

3) En la imagen que hoy nos ilustra, Balears miente también sanitariamente ante toda España, al proclamarse la única comunidad sin una sola muerte debida al calor.

4) La consellera se convierte ahora en un bastión de los fumadores, solo una excomunista puede encajar con soltura tantas contradicciones.

En el juego de las respuestas múltiples, usted mismo puede resolver en diez segundos los enigmas sobre Begoña Gómez que el juez Peinado necesita dos años para esclarecer. Basta responder a estas sencillas cuestiones:

1) ¿Por qué contrató el Instituto de Empresa a Begoña Gómez?

2) ¿Por qué le ofreció una Cátedra la Universidad Complutense a Begoña Gómez?

(Respuestas correctas: 1) Sí, 2) Sí.)

Reflexión dominical incendiaria: «La realidad siempre te ataca por sorpresa».

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