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José Reyes, director de la Asociación Española contra el Cáncer en Baleares: "Concienciar no es suficiente, la prohibición de fumar en terrazas debe ser obligatoria"

(Palma, 1975) Crítico con la postura de la Conselleria de Salud y los hosteleros sobre la nueva Ley Antitabaco, recuerda que «eliminarlo de los espacios públicos compartidos tiene una doble finalidad: proteger la salud de los no fumadores y desnormalizar el consumo

José Reyes Moreno, director de la Asociación Española contra el Cáncer en Baleares.

José Reyes Moreno, director de la Asociación Española contra el Cáncer en Baleares. / AECC

Nair Cuéllar

Nair Cuéllar

Palma

La Conselleria de Salud se opone a la prohibición de fumar en terrazas. ¿Qué implicaciones tiene esta postura para la lucha contra el tabaquismo y la prevención del cáncer?

Desde la Asociación Española contra el Cáncer siempre hemos tenido una postura consistente en este punto, en el sentido de que siempre hemos defendido los proyectos que implican una mayor protección de los espacios públicos compartidos y de los espacios donde hay una convivencia entre fumadores y no fumadores. En el esquema de espacios entran terrazas de bares y restaurantes, marquesinas de autobuses, playas y todo lo que pueda entrar dentro de esa definición. Este tipo de espacios son los que la nueva Ley Antitabaco pretende que se consideren lugares donde esté prohibido fumar, y este anteproyecto la Asociación a nivel nacional y, por supuesto, en Balears, lo ha apoyado en todo momento y forma parte de lo que siempre hemos defendido.

Salud apuesta por la prevención y la creación de ‘Espacios sin humo’ voluntarios. ¿Cree que este enfoque es suficiente para proteger a la población no fumadora y reducir la incidencia del cáncer de pulmón?

Nuestra experiencia con la campaña ‘Respiro Libre’ en Balears, en la que entidades públicas y privadas declaran espacios libres de humo de forma voluntaria, nos demuestra que la concienciación es necesaria, pero no suficiente. Llevamos más de 200 espacios declarados, pero lo que se debe conseguir después es una legislación que ampare esa actitud, que no sea una cuestión voluntaria, sino obligatoria. Un ejemplo, imagínese que hacer la declaración de la renta fuera voluntario, ¿cuánta gente la haría? Muy poca. O llevar casco en la moto. La prohibición de fumar en el interior de bares y restaurantes parecía que iba a ser un desastre, y sin embargo, ahora a nadie le entraría en la cabeza volver a fumar en un restaurante. La concienciación hace falta para que la gente y los políticos entiendan la importancia de estas medidas, pero al final tiene que haber una decisión legislativa. En nuestra campaña con la Federación de Restauración de las islas, solo doce o quince negocios se adhirieron de forma voluntaria, de los miles de establecimientos que hay.

Según los datos del observatorio de la AECC, en Balears hubo 693 nuevos casos y 560 muertes por cáncer de pulmón en 2024, ¿puede haber relación directa entre la exposición al humo de segunda mano y estas cifras?

El tabaco es el principal factor de riesgo del desarrollo del cáncer de pulmón, que es el cáncer que más personas mata cada año en España y en Balears. Esto hay que tenerlo clarísimo, porque es lo que define la consistencia de nuestra posición. El tabaco está relacionado con múltiples tipos de cáncer y con enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Estamos hablando de un enemigo de la salud pública de primer orden. El consumo de tabaco como fumador pasivo se ha relacionado claramente con un incremento del riesgo de cáncer, y en esto hay una evidencia científica que es indudable. Eliminar el tabaco de los espacios públicos compartidos tiene una doble finalidad: proteger la salud de los no fumadores y de los niños, que no han elegido estar expuestos a un producto tóxico, y desnormalizar el consumo de tabaco, haciendo más difícil que los niños y los no fumadores se inicien en el hábito.

Los hosteleros de las islas se oponen a la prohibición por temor a perder clientela.

Con el máximo respeto a la opinión de todo el mundo, consideramos que es un temor infundado. Cuando se estableció la prohibición de fumar en el interior de bares y restaurantes, se tuvo la misma situación y no es verdad que se perdieran clientes. Nadie ha dejado de ir a un bar o a un restaurante por no poder fumar en el interior. Cuando toca fumar, se sale fuera y luego se vuelve. En este caso, sería exactamente lo mismo. Durante la pandemia, la prohibición de fumar en las terrazas era una prohibición legal, y las terrazas funcionaron sin problemas. Por lo tanto, no creemos que pudiese haber un impacto económico significativo. Además, según nuestras encuestas, el 90% de los fumadores activos están a favor de que se apliquen medidas de protección para los no fumadores y los niños en los espacios públicos.

La nueva Ley Antitabaco equiparará el uso de vapeadores con el tabaco tradicional y prohibirá su uso en los mismos espacios donde se impedirá fumar.

Yo prefiero usar el término dispositivo electrónico de tabaco, y creo que es importante dejar esto muy claro. La palabra vapeador es un triunfo para la industria, porque asocia el producto con la idea de que lo que se fuma es solo vapor de agua, lo cual es absolutamente falso. Si fuera vapor de agua, tendría un depósito de agua, y no lo tiene. En realidad, estos dispositivos están diseñados para enganchar a los jóvenes, que son muy listos y ya tienen claro que el tabaco es malo. Como a un joven no es tan fácil ofrecerle un cigarrillo, han creado estos dispositivos que son más atractivos y fáciles de conseguir, incluso fuera de los estancos. Lo que hay que entender es que son tóxicos, y por eso, el nuevo proyecto de Ley Antitabaco propone que se les equipare al tabaco en usos, prohibiciones y características, además de en los impuestos. Como sociedad, debemos tener claro que la lucha contra estos dispositivos debe ser tan intensa como la lucha contra el tabaco. Es la misma estrategia que la industria ha usado una y otra vez con los cigarrillos con filtro o los light. Es el mismo perro con distinto collar, y tenemos que concienciar a la gente para que lo entienda.

Además del cáncer de pulmón, en Balears el colorrectal, el de mama y el de próstata son los más frecuentes, ¿cuál es su incidencia en las islas?

En números de incidencia, el cáncer de colon es el más frecuente, con entre 850 y 880 casos al año. El cáncer de mama, que es el segundo en incidencia global, está en alrededor de 780-820 casos. El de próstata es el tercero, y en cuarto lugar en incidencia está el cáncer de pulmón, con unos 650 casos. La agresividad del cáncer de pulmón se refleja en que, siendo el cuarto en incidencia, es el primero en mortalidad en Balears.

¿Existen retos específicos que enfrenten los pacientes con estos diagnósticos en la comunidad?

Hay muchos ámbitos a trabajar. Uno es el estigma que ha rodeado a la enfermedad, aunque se ha superado significativamente, todavía hay que seguir trabajando en él. Otro problema es el ámbito laboral, aproximadamente el 40% de las mujeres que padecen un cáncer de mama pierden su trabajo después de finalizar el tratamiento. También es fundamental el soporte psicológico y el trabajo de nuestros trabajadores sociales, ya que el impacto socioeconómico de la enfermedad es importantísimo. Muchos pacientes pasan a tener una situación de pobreza importante relacionada con la enfermedad, por eso damos ayudas económicas para el pago de alquiler, comida, luz y gas a pacientes que lo necesitan.

¿Qué hay de las listas de espera? ¿Están afectando a los pacientes oncológicos en las fases de diagnóstico, cirugía y tratamiento?

En los hospitales se hace el máximo esfuerzo posible para que todos aquellos pacientes en los que hay algún tipo de sospecha de patología oncológica se prioricen los procedimientos y se realice todo con la máxima eficacia. En este sentido, el sistema sanitario español, público, universal y gratuito, es una enorme ventaja. Si bien todo es mejorable y se pueden poner más recursos, el sistema funciona de manera adecuada.

¿Hay diferencias en el acceso a la atención oncológica entre los diferentes hospitales de Balears?

Afortunadamente no. La interconexión entre los diferentes hospitales funciona de manera correcta. Si bien puede haber necesidades de mejora puntuales en hospitales, cualquier tratamiento que necesite cualquier paciente, sea en Menorca, Eivissa, Formentera, Manacor o Inca, está disponible porque el sistema funciona de manera adecuada.

¿Cómo valora la coordinación entre la entidad y el sistema de salud público de Balears?

Tenemos una magnífica relación con la Conselleria y con el sistema sanitario en general. Nuestro afán siempre es el de ayudar en todos aquellos puntos en los que es necesario o posible. De hecho, tenemos a nuestros psicooncólogos trabajando en todos los hospitales de la red sanitaria pública, tenemos al voluntariado de la asociación atendiendo a los pacientes. Y aquí quiero destacar el trabajo de nuestros voluntarios como un trabajo fundamental para el funcionamiento de la asociación, porque acompañan a los pacientes en sus domicilios, en el hospital de día y realizan tareas de voluntario también en las plantas de oncología. Y aquí destacan todas las labores que hemos hecho con la apertura de los espacios de humanización en el hospital de Son Espases, en el de Son Llàtzer, y que seguimos trabajando para desarrollar otros espacios de humanización en otros ámbitos. Y, por lo tanto, en este sentido hay que decir que tenemos una buena relación con la Conselleria y con las gerencias hospitalarias, pero eso no entra en conflicto con el hecho de que cuando hay cuestiones con las que no estamos de acuerdo lo decimos abiertamente, porque tenemos poder para hacerlo y es nuestra obligación.

La detección temprana es clave para la supervivencia. ¿El porcentaje de la población balear que se somete a pruebas de detección precoz es óptimo?

Actualmente, tenemos tres programas de detección precoz: el de cáncer de mama y el de cérvix, que funcionan desde hace muchos años y tienen tasas de participación muy correctas, y el de cáncer de colon, que se extendió hace tres años, donde las tasas de participación son más bajas, en torno al 30%. La AECC ha puesto en marcha un programa de colaboración a través de nuestros voluntarios para llamar a aquellas personas que han recibido la carta de invitación y no han respondido. Estamos detectando que, en algunos casos, las direcciones son equivocadas, o simplemente las personas no se han decidido aún. Esto nos está ayudando a mejorar la participación. Además, hay que decir que en septiembre o en octubre se iniciará un programa de cribado de cáncer de pulmón a través del Proyecto Cassandra, en el que la Asociación ha trabajado intensamente para que Balears participe.

Respecto al acompañamiento del duelo, ¿la entidad ofrece recursos psicológicos y sociales para los pacientes y las familias o seres queridos aquí en las islas?

La asociación ofrece a los pacientes y a sus familiares todo el soporte que consideren necesario. Contamos con psicólogos y voluntarios disponibles en todos los hospitales y en nuestras sedes. En caso de que el paciente no pueda desplazarse, nos desplazamos a domicilio. El apoyo se extiende a las familias y seres queridos que necesitan acompañamiento en el proceso de duelo.

¿La asociación apoya de alguna forma a los investigadores locales?

Este es un ámbito muy importante para nosotros. La Fundación Científica de la AECC, que cumplió 51 años, ha dedicado 115 millones de euros a nivel nacional para financiar proyectos de investigación. A nivel de Balears, financiamos proyectos de final de máster y grado con la Universitat de les Illes Balears (UIB), y cada año financiamos como mínimo dos becas para estudios predoctorales y posdoctorales. Destinamos unos 250.000 euros al año a estas convocatorias.

¿Qué pediría en una carta a los Reyes Magos?

Pediría que pudiéramos cerrar [Ríe]. Que la asociación un día pudiera desaparecer. Que todo lo que hacemos, los servicios a pacientes y familiares, el trabajo de concienciación y la financiación de la investigación, ya no fuesen necesarios. Ese sería mi deseo, que nada de todo ello se necesitara porque todo funcionase tan bien que el cáncer ya no fuera un problema.

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