El lado negativo de los fuegos artificiales de las fiestas patronales de verano: «Para algunos animales son como el fin del mundo»
Los expertos alertan del peligro que supone la exposición de algunas mascotas a los ruidos de los espectáculos pirotécnicos ya que les «pueden provocar pánico y estrés»

Un perro atemorizado se oculta bajo el sofá / Agencias
Alexandra Curalet
El verano es sinónimos de fiestas patronales y el castillo de fuegos artificiales sigue siendo el colofón más habitual (aunque algunos municipios estén tomando medidas para evitar la pirotecnia, como Porreres, que la ha sustituido por un espectáculo de drones). Un año más, los veterinarios de las islas alertan sobre los efectos que estos espectáculos tienen en las mascotas: «Agosto es el mes del año en el que más animales se escapan y se pierden, principalmente debido a los ruidos de los fuegos artificiales y al gran número de personas que hay en la isla durante este periodo. La mayoría de los casos afectan a perros que, al entrar en pánico por el ruido, huyen desorientados», explica Fernando Ribas, veterinario de Clínica San Jorge.
«No todos responden igual, pero está claro que cada propietario debe conocer a su animal y saber si se asusta un poco con los fuegos artificiales o si le tienen auténtico pánico», comenta Javier Serra, veterinario de Eivivet. «Para nosotros es una actividad festiva y lúdica, pero para el animal es como el fin del mundo. No comprenden de dónde vienen esos ruidos, por lo que puede ser una situación muy estresante», añade.
«Obviamente, un ruido de este calibre no es natural, es algo de lo que hasta las personas nos asustaríamos si no supiéramos lo que es», relata Eva Borràs, etóloga en Son Batlet (una guardería canina en Sencelles) y referencia en comportamiento animal del Colegio de Veterinarios de Balears. «Hay perros que lo llevan bien y no tienen ningún problema, pero los que no, al tener miedo y pánico hacen cosas para huir que pueden poner en peligro su propia vida», relata.
Ribas también comenta: «A diferencia de gatos o aves, que tienden a ocultar sus emociones y se esconden, los perros muestran más su malestar. Suele pasar, sobre todo, en aquellos que sufren ansiedad frente a ruidos fuertes. Muchos de ellos escapan y, lamentablemente, en bastantes casos terminan atropellados tras huir en estado de pánico».
Remedios previos en casa
Para evitar que las mascotas sufran durante estos días existen productos específicos diseñados para tranquilizarlos frente al ruido. «Hay productos que calman al animal pero no lo insensibilizan al ruido, solo lo inmovilizan, por lo que sigue sintiendo miedo, pero no puede reaccionar. En cambio, hay otros más específicos para prevenir el problema del ruido disponibles en clínicas veterinarias y cuyo uso debe indicar por un profesional», explica Serra. «Es importante destacar que no se recomienda usar productos para las personas, como valeriana, sino aquellos específicos para los animales», insiste.
Además del uso de medicamentos, los tres especialistas recomiendan medidas que se pueden aplicar en casa: «Está muy bien que se vayan acostumbrando a los ruidos fuertes, pero de manera escalonada, no soltarle algo gordo de repente. Para simular el ruido y enseñar al animal que todo está bien, se pueden ir explotando globos, por ejemplo, primero desde lejos y luego ya más cerca», explica Borràs. También coinciden en la importancia de la «zona segura»: «Para prevenir, hay que crear en casa un espacio en el que el animal se sienta seguro, en el que se puede poner música, la televisión, las pertenencias del animal, como sus mantas, y otros ruidos de fondo que sabemos que no le asustan. Hay que dejarlo tranquilo para que se sienta protegido», señala Ribas.
«Si llega el momento y el perro elige meterse debajo de una cama o dentro de un armario, es importante no sacarlo y, sobretodo, no reñirle. Hay que entender que esto no lo hacen voluntariamente, hagan lo que hagan, a veces tienen tanto miedo que pueden intentar salir de donde están y para ello destrozan puertas, rompen cosas y pueden orinarse del susto», señala Borràs.
«Sin embargo, si el animal es muy sensible o no hemos conseguido aclimatarlo al ruido y está atacado de los nervios, es muy difícil calmarlo por nuestros propios medios. Esto suele ocurrir con los perros con ansiedad, por lo que lo mejor es dejarlo aproximadamente una hora en una habitación en la que no pueda hacerse daño, vigilándolo de vez en cuando para ver cómo se encuentra. Dejarlos en una habitación no significa dejarlos solos», recalca Ribas.
Los síntomas pueden variar: desde un ligero temblor hasta animales que «por pánico, salen disparados por la puerta y no los vuelves a ver hasta un día o dos después. En ausencia de algún tratamiento, es importante estar siempre en compañía del animal. Se puede estresar, destrozar cosas en la casa, además del mal rato que pasa el pobre animal», concluye Serra avanzando lo que muchas familias vivirán esta noche.
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