Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Salud

Una carrera a contrarreloj para los pacientes con glioblastoma en Mallorca: la lucha por el acceso al tratamiento TTFields

El tratamiento TTFields, que puede prolongar la vida de las personas que sufren glioblastoma, está disponible en muchas regiones de España y Europa, pero no en Balears

Pacientes como Kiko Palmer o Carmen Tomás reclaman a la conselleria de Salud que autorice esta terapia con urgencia: «No podemos esperar, es un tumor muy agresivo»

Kiko Palmer, de 54 años, diagnosticado hace 2 meses y Carmen Tomás y su marido, Miguel Florit.

Kiko Palmer, de 54 años, diagnosticado hace 2 meses y Carmen Tomás y su marido, Miguel Florit. / DM

Irene R. Aguado

Irene R. Aguado

Palma

«¿Por qué una persona con mi mismo diagnóstico puede recibir este tratamiento en otras comunidades autónomas y yo no, solo por vivir en Baleares?». Son palabras de Kiko Palmer, un abogado mallorquín de 54 años, diagnosticado hace apenas dos meses de glioblastoma, uno de los tumores cerebrales más agresivos y con peor pronóstico. En las islas, a través de asociación de tumores cerebrales Astuce, los pacientes como Kiko reclaman a la conselleria de Salud que cubra la terapia de campos eléctricos alternos para el tratamiento de tumores (TTFields, del inglés Tumor Treating Fields), un innovador tratamiento aprobado y financiado en otras regiones de España y Europa, pero no en Baleares.

El glioblastoma es un tipo de cáncer cerebral agresivo y poco frecuente, con alrededor de 1.500 casos nuevos cada año en España. La supervivencia media con el tratamiento convencional, que consiste en cirugía, radioterapia o quimioterapia, es de apenas 14 meses, y solo el 5% de los pacientes logran sobrevivir más allá de los cinco años. Los TTFields, según explican desde Astuce, elevan la supervivencia media hasta los 25 meses y multiplican por seis las posibilidades de vivir más allá de cinco años desde el diagnóstico.

En las islas hay casos muy complejos y urgentes, como el que afrontan Carmen Tomás y su marido Miguel Florit. Residen en Menorca y ella, que fue diagnosticada de glioblastoma en 2020 a los 43 años, recibe un tratamiento en Son Espases. Desde que la diagnosticaron, Miguel dejó su trabajo como carpintero para dedicarse a tiempo completo a cuidar de ella. Según explican, en principio los médicos le dieron una esperanza de vida de entre 18 y 24 meses, pero casi cinco años después sigue luchando gracias a un fármaco de uso compasivo.

Miguel ha dejado el trabajo para cuidar a su mujer: «Nos hemos sentido abandonados»

Sin embargo, señala Miguel, el hospital en el que recibe tratamiento le niega la posibilidad de combinar este medicamento con los TTFields: «Los estudios avalan que la combinación podría mejorar significativamente su calidad de vida y prolongar su supervivencia», comenta Miguel. «Nos dicen que solo podrá recibir TTFields cuando el tratamiento actual deje de funcionar. ¿Por qué esperar hasta entonces?», lamenta. El matrimonio considera que le están «robando la posibilidad de vivir más y mejor», y aseguran que durante estos años de lucha contra la enfermedad se han sentido «abandonados, ninguneados y maltratados» por el sistema sanitario.

«El médico me dio 13 meses de vida»

Kiko Palmer también ha sido diagnosticado de glioblastoma, en su caso hace dos meses. «El médico me dio 13 meses de vida», cuenta. Después de una operación de urgencia en la que le extrajeron casi todo el tumor y semanas de tratamientos intensivos de quimioterapia y radioterapia, encontró en los TTFields una posibilidad de prolongar su vida, ya que se trata de un método no invasivo basado en campos eléctricos que paralizan el crecimiento tumoral. Pero se topó con que el tratamiento no se ofrece en las islas.

Desde Astuce explican que los TTFields es una terapia aprobada en Europa y es un estándar en países como Alemania, Francia, Estados Unidos o Japón, si bien en el archipiélago todavía no está aprobado. Mientras, en hospitales de comunidades como Madrid, Catalunya, Galicia o Castilla-La Mancha sí proporcionan este tratamiento a sus pacientes.

Kiko no tiene otra alternativa: «Tendré que asumir yo mismo el tratamiento, son 120.000 euros»

Ante la negativa, Kiko no se ha visto con otra alternativa y asumirá por cuenta propia el coste del tratamiento: «Son 120.000 euros, un esfuerzo económico enorme para mí y mi familia, pero no puedo permitirme esperar», señala. Ha presentado una reclamación en la que exige a la Conselleria que asuma de manera urgente la financiación del tratamiento para todos los pacientes baleares, y que le abonen los gastos que, en su caso, ha adelantado: «La semana que viene empiezo el tratamiento y pagaré los primeros 15.000 euros. Algunos pacientes no podemos esperar mientras la Conselleria se decide, es un tumor muy agresivo y avanza cada día», explica.

Para pacientes como él o como Carmen, es una carrera a contrarreloj que no admite esperas, porque puede costarles la vida. Desde la asociación Astuce recalcan la gravedad de la situación: «El acceso es desigual según el lugar de residencia», advierten. La terapia está aprobada en 15 hospitales públicos de España, con más de 50 pacientes tratados en total. Aseguran que «es el único avance real contra el glioblastoma en los últimos 20 años»: «Es incomprensible que comunidades como Baleares todavía no lo ofrezcan». La consecuencia en muchos casos es que los pacientes tienen que recurrir a clínicas privadas o trasladarse a otras regiones, algo inviable para muchos.

Hay casos de éxito

La asociación explica que en otras comunidades hay ejemplos de éxito como el de Pedro Luis, en Madrid, diagnosticado hace 12 años, cuando apenas tenía 34. Su diagnóstico llegó en enero de 2014 tras haber sufrido un ataque epiléptico en septiembre de 2013. Tras la cirugía, quimioterapia, radioterapia y hasta 15 kilos menos, tuvo la oportunidad de entrar en el ensayo de los TTFields junto a otras 694 personas. Gracias a la terapia, señalan, lleva más de 11 años luchando contra la enfermedad y con buena calidad de vida. Desde entonces, ha sido padre por segunda vez, vive con su familia y continúa trabajando con normalidad.

Otro caso es el de la madre de Ander Pérez, del País Vasco, diagnosticada en 2023 con 76 años. La familia se trasladó a Madrid para que la mujer recibiera la terapia (después de que se le negara en su comunidad) costeada por ellos en una clínica privada. Ha logrado sobrevivir y ahora reclama al Servicio Vasco de Salud los más de 350.000 euros que costó la terapia, argumentando que otras comunidades autónomas la ofrecen a través de su red pública de salud, y que superar la enfermedad no debería depender del código postal.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents