Salud
Las intoxicaciones alimentarias vuelven a dispararse en Baleares después de la pandemia
En 2024 se notificaron 21 casos con 556 afectados, la cifra más alta desde 2018 y muy por encima del mínimo histórico de 2020
La mayoría se registran en bares, restaurantes y hoteles en verano

Parte de las muestras se analizan en el servicio de Microbiología de Son Espases. | MANU MIELNIEZUK / MANU MIELNIEZUK
Las intoxicaciones por brotes alimentarios han vuelto a crecer en Balears después del parón provocado por la pandemia de la covid. En 2024 se notificaron 21 brotes con 556 personas afectadas, según datos del Servicio de Epidemiología de la conselleria de Salud. Es la cifra más alta desde 2018 y confirma el repunte progresivo registrado desde 2021, cuando la actividad hostelera y turística comenzó a recuperarse después de la crisis sanitaria.
La mayoría de los brotes registrados en 2024 se produjeron en bares, restaurantes y otros locales de comidas preparadas, y afectaron sobre todo a Mallorca (17 de los 21 casos). En Ibiza se notificaron tres brotes y en Menorca, uno. Los síntomas más habituales entre los afectados fueron náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal y fiebre, aunque algunos pacientes presentaron también taquicardia, exantemas o dolor de cabeza, según los últimos datos de Salud.
Las investigaciones apuntan a que las causas más frecuentes están relacionadas con la falta de higiene en la manipulación de alimentos, una limpieza insuficiente de utensilios y cocinas o la conservación de productos a temperaturas inadecuadas. No obstante, desde Salud recuerdan que el 86% de los establecimientos inspeccionados presentan un estado sanitario óptimo o bueno, y que menos del 2% de las inspecciones conllevan la suspensión de la actividad por motivos graves.
Los datos del último informe de la Xarxa de Vigilància Epidemiològica confirman la tendencia al alza tras la pandemia. En 2020, con la actividad hostelera prácticamente paralizada, se registró el mínimo histórico de solo tres brotes. Con la reapertura y la vuelta a la normalidad, los casos fueron aumentando: 7 brotes en 2021, 9 en 2022, 16 en 2023 y 21 en 2024.
Entre los episodios más significativos de los últimos años figura un brote en un centro educativo de Palma, que afectó a 154 personas, y otro en un hotel de Santa Margalida, con 110 afectados, ambos ocurridos en 2023. El año pasado, los brotes afectaron a un total de 556 personas, una cifra que no se alcanzaba desde 2018.

Se analizan centenares de placas de cultivo para identificar los agentes que causan los brotes. | MANU MIELNIEZUK
La evolución histórica de los brotes en las islas muestra que, a finales de los 80 y principios de los 90, era habitual superar los 40 casos anuales, con picos de hasta 51 en 1992 y 1994. Desde mediados de los 90 comenzó un descenso progresivo que se mantuvo durante los 2000 y alcanzó cifras mínimas en la década de 2010. Sin embargo, en los últimos años la curva ha vuelto a subir, coincidiendo con la recuperación de la actividad turística y hostelera tras la covid.
El informe también revela que el 77% de los brotes registrados desde 1988 son de tipo colectivo, frente a un 22% de ámbito familiar. En la mayoría de los casos se identifica un agente infeccioso, siendo la Salmonella el patógeno más frecuente (52% de los brotes confirmados), seguida de otros como Campylobacter, Staphylococcus, Norovirus o Escherichia coli.
En cuanto a los alimentos implicados, los datos históricos sitúan a los huevos, las carnes y los pescados y mariscos entre los productos más habituales en los brotes. En los primeros años del registro, los huevos protagonizaban la mayoría de los casos, aunque en la última década su presencia ha disminuido.
Además, el 50% de los brotes se concentran entre los meses de junio y septiembre, coincidiendo con el aumento de la actividad turística y hostelera. Desde Epidemiología señalan que detectan más brotes en verano porque también hay más actividad. Aun así, en Salud insisten en que la mayoría de locales cumplen las normas y que las inspecciones son constantes. Un ejemplo es operación ‘Quick-Frozen’, que se llevó a cabo el año pasado con la Guardia Civil, en la que se precintaron productos caducados en varios establecimientos de Mallorca, con sanciones que alcanzaron los 20.000 euros.
Las autoridades sanitarias insisten en la necesidad de manipular de forma correcta los alimentos, extremar la higiene en la cocina y conservar los productos a la temperatura adecuada, sin romper la cadena de frío.
En los últimos cinco años, Balears ha registrado 50 brotes de intoxicación alimentaria, la mayoría de ellos en Mallorca. Los datos ponen de manifiesto que, aunque las cifras actuales están lejos de los máximos de los años 90, la tendencia al alza después la pandemia es clara y las intoxicaciones alimentarias vuelven a ser un problema de salud en las islas.
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