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Los técnicos advierten sobre la plaga de serpientes: «Tendremos que acostumbrarnos a vivir entre culebras en la isla»

Los expertos avisan de las «desastrosas consecuencias» para el ecosistema mallorquín si no se controla la población de culebras invasoras

Una jaula para capturar serpientes

Redacción Digital

Pere Morell

Pere Morell

Palma

«El ecosistema funciona como un castillo de naipes: si llega un nuevo depredador y extingue una especie clave, puede derrumbarse toda la estructura». Con esta metáfora, el biólogo de la Universitat de les Illes Balears (UIB), Samuel Pinya, resume el peligro que supone la invasión de serpientes foráneas en un entorno tan frágil como el balear.

Pinya advierte que el impacto ecológico va mucho más allá de la desaparición de una sola especie: «Las sargantanes tienen un rol de polinización en las plantas. La desaparición de ellas puede generar una reacción en cadena que no sabemos dónde acabará. Las consecuencias pueden ser absolutamente dramáticas».

Serpientes autóctonas

Según explica el biólogo, en Mallorca existen tres especies autóctonas de serpientes, que llegaron durante las épocas talaiótica, romana e islámica, y que ya están adaptadas al medio. El problema lo representan las especies invasoras, como la serpiente de herradura, que alteran ese equilibrio.

La invasión no afecta solo a las Pitiüses. Pinya alerta de que ya se han documentado islotes de Mallorca donde las sargantanas se han extinguido: «La serpiente de herradura ha llegado nadando, y cuando llega, se lo come todo».

El biólogo insiste en que la lucha contra esta plaga llegó tarde y se ha hecho de forma insuficiente: «Necesitamos miles y miles de trampas para reducir la población. En 2003 se debería haber actuado con más rapidez y haber llenado el territorio de trampas. Pero entre 2003 y 2015 se dio una tregua, y entonces empezaron a crecer sin control».

Pinya asegura que la población de sierpes en Mallorca «es mucho más densa» que en la península y lanza una advertencia: «O incrementamos de forma drástica las trampas y la extracción, o tendremos que acostumbrarnos a vivir con estas serpientes».

No todo son malas noticias. Pinya apunta una posible esperanza dentro del propio ecosistema: «Las serpientes mallorquinas están empezando a devorar a las invasoras. La serp de sa garriga ya ha empezado a hacerlo».

Especie invasora

El sector agrario de Mallorca reclama la catalogación de la serpiente de herradura como especie invasora.

El presidente de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (ASAJA), Joan Company explica que como en Ibiza la culebra se ha declarado especie invasora «hay mucho más control que en Mallorca».

«Aquí, al no estar catalogada la serpiente como invasora, son los particulares los que tienen que actuar. En Ibiza lo gestionan profesionales», aclara Company.

Joan Company lanza una advertencia sobre lo que podría venir: «No es todavía una ‘llengo blava’, que digamos, pero las serpientes invasoras están creciendo mucho y pueden hacer un inmenso daño».

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