Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Denuncian largas esperas para una clase práctica de conducir en Mallorca: "Nos dicen que pueden pasar tres meses más hasta empezar"

Jóvenes con el teórico aprobado aseguran que algunos de sus compañeros se han cambiado de autoescuela para acortar plazos y esquivar las largas listas de espera

Imagen de archivo de un coche de autoescuela aparcando en la zona del Ocimax.

Imagen de archivo de un coche de autoescuela aparcando en la zona del Ocimax. / M. Mielniezuk

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Jordi Sánchez

Jordi Sánchez

Palma

Las listas de espera para sacarse el carné de conducir en Baleares están saturadas. Decenas de jóvenes no pueden iniciar sus clases prácticas o presentarse al examen de circulación debido a la escasez de examinadores, una situación agravada con el tiempo y que ya afecta directamente a las oportunidades laborales y formativas de los aspirantes. La causa de fondo: la falta estructural de personal, que se verá fuertemente reducida durante los próximos meses por las peticiones de traslado de muchos de los profesionales y la imposibilidad de retener funcionarios ante el alto coste de vida en las islas.

Maria Barceló Femenías, madre de un alumno inscrito en una autoescuela de Palma, denuncia que su hijo lleva más de mes y medio esperando para empezar las prácticas. “Nos dicen que pueden pasar tres meses más hasta que pueda empezar. El sistema que tienen es que no se puede hacer prácticas hasta que no falten un par de meses para el examen, pero eso no hace más que perpetuar la cola”, explica. Asegura que el tiempo de espera total es de unos cinco meses y medio y lamenta que no se pueda ni prever una fecha de inicio.

Según relata Barceló, este cuello de botella no solo impide que los jóvenes obtengan el carné, sino que también perjudica a estudiantes de Formación Profesional. “Yo soy profesora de FP en Inca, y muchas empresas piden alumnos con carné porque están en lugares inaccesibles en transporte público. No poder sacarse el carné está afectando directamente a las prácticas formativas”.

Cambiar de autoescuela, una solución factible

El testimonio de su hijo, Jordi Barceló, lo corrobora. Vive en una zona rural en la que la parada de bus más cercana a su casa le queda a cinco kilómetros de distancia. “Me dijeron que tenía siete personas delante hace un mes, y hace dos días aún había nueve”, relata. “Tengo amigos que se han cambiado de autoescuela y han podido hacer las prácticas y examinarse mucho antes. Yo ya pagué las sesiones de simulador, pero sigo esperando”, añade.

El caso de Lidia Ferrer, de 20 años, muestra el efecto en cadena del colapso del sistema. Se sacó la teórica en noviembre de 2023, pero las dificultades para conseguir plaza de examen y volver a presentarse tras suspender han hecho que esté cerca de perder la validez del examen teórico. “Después de suspender una vez, tuve que esperar tres semanas. Ahora llevo un mes esperando fecha para el siguiente intento. Si me la dan ahora, será para dentro de otro mes. Ya van dos meses entre uno y otro”, lamenta.

Ferrer señala que en autoescuelas más pequeñas solo tienen capacidad para presentar uno o dos alumnos por semana. “Si aprueban tres alumnos, pueden meter tres a prácticas, pero si aprueban dos, solo dos pueden continuar. Y si suspendes, la espera se hace eterna”, explica.

Desde el sector, la propia presidenta de la asociación balear de autoescuelas, Joana Ribas, ha reconocido recientemente que se perderán diez de los 16 examinadores actuales, quedando solo seis operativos. Dos de ellos, además, tienen funciones de coordinación y no pueden dedicarse a tiempo completo a examinar. Esto ha coincidido con el aumento estacional de la demanda de carnés, que sube hasta un 50% en verano.

La Dirección General de Tráfico ha prometido mantener a los examinadores salientes durante los meses estivales y enviar sustitutos, pero las autoescuelas dudan de que eso solucione el problema de fondo: la falta de incentivos para que los examinadores quieran quedarse en las islas. El salario no compensa el precio de la vivienda y muchos optan por marcharse en cuanto pueden.

Maria Barceló lo resume con frustración: “Tienen 45 monitores pero no dan abasto. Han aceptado más alumnos de los que pueden atender. A veces parece que solo interese cobrar, pero el servicio no es el adecuado”. Mientras tanto, los jóvenes esperan, sin saber cuándo podrán avanzar hacia la independencia que supone tener un carné de conducir.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

  • Mallorca
Tracking Pixel Contents