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Greenpeace alerta: el cambio climático acabará con estas playas de Mallorca

Costa de Mallorca

Costa de Mallorca / Miguel Ángel Álvarez Alperi

La organización ecologista Greenpeace ha alertado de que la mala gestión del litoral balear está ignorando los impactos del cambio climático y provocando que muchas playas puedan desaparecer a finales de siglo debido al aumento del nivel del mar.

Según ha asegurado la coordinadora de campañas de Greenpeace, Elvira Jiménez, "el modelo de 'sol y playa' se ha convertido en 'mucho sol y poca playa' y las autoridades están recuperando modelos litorales obsoletos que ponen al límite los ecosistemas".

En la presentación del informe anual 'Destrucción a toda costa', la entidad ha destacado que la reactivación urbanística que vive Baleares evoca los peores años de la burbuja inmobiliaria, ya que en Mallorca la construcción en suelo rústico ha aumentado un 263 % desde 2015, sumándose a ello la regularización de viviendas ilegales.

Además, la organización ecologista ha señalado en una nota que la presión turística se traslada también al mar, ya que Baleares sigue liderando el 'ranking' nacional de matriculaciones de embarcaciones de recreo.

La creciente demanda de alquiler de barcos, incluso sin licencia, está provocando la saturación de calas y playas, con graves impactos sobre hábitats marinos protegidos, y cadenas hoteleras internacionales continúan desembarcando en el archipiélago con proyectos de lujo que reflejan un modelo turístico enfocado en el alto 'standing' e ignoran la capacidad real de carga del territorio.

Playas en peligro

Playa de Es Trenc.

Playa de Es Trenc. / DM

En la nueva entrega del informe sobre degradación de la costa, Greenpeace ha elaborado un mapa satelital con las playas más amenazadas por la subida del nivel del mar, que podría oscilar entre 40 cm y un metro para finales de siglo, suponiendo la pérdida de la mitad de la superficie de playas como Es Trenc, Cala Mondragó, Cala Blanca, Santa Eulalia, Ses Illetes o Los Arenales, entre muchas otras.

El informe también alerta sobre el rápido calentamiento del mar, ya que las aguas que rodean a la península y las islas se calientan un 67 % más rápido que la media global.

En el caso del Mediterráneo, el ritmo es hasta tres veces mayor, con una ola de calor marina activa desde noviembre de 2024, un fenómeno que eleva el nivel del mar y altera gravemente la biodiversidad marina, según ha explicado Greenpeace.

Poner freno

La organización ecologista ha afirmado que "es urgente hacer frente a estos riesgos", ya que "con una reducción moderada de las emisiones de fases de efecto invernadero se podría evitar el 40 % del retroceso de las playas de todo el mundo".

Las principales soluciones que propone Greenpeace son una acción climática urgente, la protección del litoral, la reducción de la exposición al riesgo, limitar la turistificación con participación comunitaria y una adaptación transversal, local y participativa.

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