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Jaume Mateu: «Espero que nos dejen continuar nuestra labor social en Can Gazà tras la muerte de Jaume Santandreu»

El que fuera uno de los mejores amigos del cura y el expresidente de la OCB Jaume Mateu espera conseguir un acuerdo con los propietarios de la finca

El expresidente de la OCB Jaume Mateu en la izquierda junto al cura Jaume Santandreu en el centro de la  imagen.

El expresidente de la OCB Jaume Mateu en la izquierda junto al cura Jaume Santandreu en el centro de la imagen. / Pep Córcoles

Pere Morell

Pere Morell

Palma

«Cuando pase el duelo hablaremos con la propiedad, pero espero que nos dejen continuar nuestra labor social en Can Gazà tras la muerte de Jaume Santandreu», es la sentencia del expresidente de la Obra Cultural Balear (OCB) Jaume Mateu. El que fuera uno de los mejores amigos del cura espera conseguir un acuerdo con los propietarios de la finca.

Jaume Santandreu, el más conocido sacerdote que ha tenido Mallorca en los últimos años, a la vez que polémico, falleció hace una semana en Palma, tras dedicar su vida a ayudar a la población más desfavorecida.

Murió en Can Gazà, el lugar que creo para refugiar a los más desfavorecidos de la sociedad y lo hizo acompañado de su marido y de sus amigos más próximos. «Honraremos el legado de Santandreu continuado con su labor social, sea en Can Gazà o en cualquier otro sitio», explica Jaume Mateu.

No obstante, el bunyolí asegura que la intención es continuar en la finca: «No depende solo de nuestra voluntad, ahora todos los escenarios están abiertos».

Jaume Santandreu

La muerte de Santandreu, quien contrajo matrimonio tras abandonar el sacerdocio, provocó una profunda conmoción en Mallorca. El propio Jaume Mateu señaló que hasta el último momento dio una lección de vida. Mientras se acercaba al final de sus días quiso afrontar la muerte con la misma coherencia con la que había vivido. Deseaba morir acompañado de los más desprotegidos.

Santandreu llevaba una semana ingresado en la clínica, aquejado de varias dolencias y él mismo fue quien manifestó su deseo de morir en Can Gazà, Murió acompañado de su esposo, de sus familiares, de sus amigos y de varios de los internos del centro de acogida a los que ofreció la esperanza de tener una vida digna.

Desde su condición de religioso se dedicó a asistir a los más pobres, siguiendo las enseñanzas que aprendió cuando se preparaba para ser cura, aunque en más de una ocasión sus iniciativas recibieron muchas críticas, sobre todo de la propia Iglesia.

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