Armas, tropas y misiones: así es el ejército en Mallorca desde dentro
Con Infantería, Armada y Fuerza Aérea, la isla parece está preparada para una emergencia

Los vehículos blindados con ametralladoras son las armas más grandes de las tropas de tierra en Mallorca. / comgebal
Ralf Petzold
Ni el Govern balear ni la Delegación del Gobierno en Baleares tienen la última palabra sobre la participación de Mallorca en un conflicto bélico. Las decisiones militares recaen en el Rey de España y el Ministerio de Defensa. En la cadena de mando, las órdenes para las tropas mallorquinas provendrían desde Canarias.
“Las fuerzas terrestres en España están divididas en dos unidades”, explica Jesús de Quiroga, portavoz de la Comandancia General de Baleares (Comgebal). “Las misiones internacionales se coordinan desde Sevilla. Ceuta, Melilla, Canarias y Baleares forman la unidad encargada de la defensa del territorio nacional”. Además, hay otras bases distribuidas por toda España.
Infantería mallorquina: unos 500 soldados
La unidad de infantería en Baleares se llama oficialmente Palma 47. Aunque la numeración ya no sigue un orden cronológico, el nombre se ha conservado. “En tiempos de paz contamos con un batallón: Filipinas I”, indica De Quiroga. Lo componen unas 600 personas, entre ellas 500 soldados y 100 trabajadores civiles. El número exacto es confidencial por razones estratégicas.
El nombre “Filipinas” alude a la antigua colonia española, y las compañías llevan los nombres de soldados históricos. En Mallorca no hay tanques ni artillería pesada: lo más potente son lanzacohetes ligeros y jeeps con ametralladoras.
Los soldados pueden dormir en cuarteles como el Acuartelamiento Jaime II en Palma o en alojamientos cerca de las Avenidas. También pueden buscarse vivienda propia, aunque no es fácil. Por eso, Mallorca no es un destino popular entre los militares. “Ayudamos con la búsqueda y tenemos algunos pisos en Pont d’Inca”, dice el portavoz. El ejército no sufre escasez de personal, ya que “en tiempos de crisis económica, es una opción estable para muchos”.

Soldados patrullando. / comgebal
Rutina militar y origen del personal
Un tercio de los soldados son mallorquines. El 12% son mujeres. El servicio militar obligatorio fue abolido en 2001. Hoy, quien quiera ser soldado debe ser mayor de edad y tener nacionalidad española o latinoamericana. En este último caso, deben solicitar la nacionalidad durante el servicio.
La jornada comienza con ejercicio físico, seguido de teoría o práctica. “Nuestra misión es mostrar presencia, vigilar la isla y disuadir amenazas”, resume De Quiroga. También participaron en la vigilancia forestal hasta el año pasado. Aunque esa función se canceló, si detectan un incendio durante una patrulla, lo reportan. La franja estratégica Ceuta–Melilla–Canarias–Baleares es clave: “Es la frontera sur de la OTAN, debemos controlarla”.
El último despliegue internacional fue en Irak en la misión “Force Protection”, donde 50 soldados mallorquines protegieron a instructores militares. En 2022 también hubo presencia en Mali, Mauritania, Senegal y Somalia. “Los soldados se postulan voluntariamente para esas misiones, que pueden ser con la OTAN, la ONU o la UE”.
Además, colaboran con la UME (Unidad Militar de Emergencias) en catástrofes, como en la riada de 2018, donde fueron los primeros en llegar.
Cada último viernes del mes (excepto en agosto y septiembre), hay un cambio de guardia ceremonial entre la Catedral y el Palacio de la Almudaina.
La Armada en Mallorca: sin barcos propios
La base naval en Portopí, frente al Dique del Oeste, tiene más aspecto de museo que de base militar. Hay anclas gigantes, barcos antiguos, ánforas y torpedos desactivados como decoración. El capitán Javier Núñez de Prado, madrileño de 56 años, está al mando de unos 50 efectivos y se muestra nostálgico: por normativa debe dejar su puesto en dos años. “Es un trabajo tranquilo y agradable”.

El capitán Javier Núñez de Prado, madrileño de 56 años, está al mando de unos 50 efectivos / Ana Muñoz
La Base Naval existe desde el siglo XIX, aunque fue inaugurada oficialmente en 1939 por presión de los aliados para establecer un puesto en Baleares. Hasta 1996, el cuartel estaba en el centro de Palma, pero se trasladó a un antiguo burdel en el Dique del Oeste. Hoy cuenta con campos deportivos renovados, una casa para el capitán, una capilla y alojamiento militar.
La base tuvo su auge en los años 70 y 80, cuando 16 barcos cazaminas patrullaban el Mediterráneo y el Atlántico. “Seguían rutas fijas para detectar cambios en el fondo marino mediante radar”, recuerda el capitán. Desde 1990, esa flota fue trasladada a Cartagena.
Hoy, ningún buque de guerra está estacionado permanentemente en Mallorca. La base sirve como punto de abastecimiento para barcos de paso, que se reabastecen y descansan. Hay 70 habitaciones para las tripulaciones. Los buques grandes no caben en el puerto militar y deben fondear en la bahía o en zonas comerciales. “Nuestro muelle mide 800 metros. Lo sé bien: es mi recorrido de running diario”, bromea el capitán.
Mensualmente atracan “algunos” buques, pero no se revela cuántos. También están presentes barcos de la Guardia Civil y algunos veleros militares o del sector pesquero. “Nuestros soldados navegan regularmente para mantener el contacto con el mar”, indica Núñez de Prado.
La "Aifos", el velero del Rey, también está almacenado aquí. “Creo que el Rey deja ganar a los demás”, comenta el capitán sobre la Copa del Rey. “Aunque, como en la Fórmula 1, también importa el equipo”.
La base también tiene una función de vigilancia marítima, cuyos detalles son confidenciales. El capitán confirma que barcos rusos han pasado cerca, pero sin entrar en aguas españolas (12 millas desde la costa).
La Fuerza Aérea: búsqueda, rescate y vigilancia marítima
La base aérea de Palma está dentro del aeropuerto, entre las dos pistas. No es lugar ideal para personas sensibles al ruido. El capitán Genís Cornellas, con apariencia de actor de Top Gun, dirige provisionalmente el Escuadrón 801, parte operativa del Ejército del Aire en Mallorca.
La unidad Ala 49, fundada en 2008, cuenta con unas 370 personas. “Es como una pequeña ciudad: tenemos bomberos, policía militar, hospital, mantenimiento, cocineros…”, explica Cornellas. Palma es una de las tres unidades SAR (Search and Rescue) de España.

El D4 “CN235” es el único avión militar en Mallorca. / Ala49
Sus tareas se dividen en dos:
- Buscar aviones desaparecidos, como el de Ibanat que se estrelló en 2018. A veces, actúan en otras zonas de España, como Jaén.
- Vigilar el mar, en cooperación con la Armada y la OTAN. Con el avión D4 CN235, siete tripulantes patrullan de 6 a 8 horas: dos pilotos, un mecánico, dos operadores de radar, un observador con cámara y un táctico. “Siempre encontramos algo: narcos, pateras o buques de guerra”, afirma el capitán. Informan de lo que ven y, si alguien está en peligro, permanecen en la zona o lanzan una balsa de rescate.
Además, en Palma hay ocho helicópteros Sikorsky S-76, preparados para emergencias. También aterrizan F-18 o Eurofighter para mantenimiento, listos para despegar si se requiere. Anualmente, el D4 participa en una misión de la UE en Yibuti para detectar piratas.
La Fuerza Aérea también tiene presencia en el Puig Major, donde hay un radar para vigilar el espacio aéreo, y en Pollença, base estacional de hidroaviones contra incendios.
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