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Condenado por propinar puñetazos a su expareja a la salida de una discoteca de Palma

El maltratador, un joven de 22 años que es reincidente y que cuenta con otras tres sentencias en su contra, también quebrantó una pena que le prohibía acercarse a la víctima

El agresor golpeó a la perjudicada en la cara, la cabeza y la espalda, lo que le produjo lesiones

El joven maltratador reconoció los hechos ante la magistrada de Palma.

El joven maltratador reconoció los hechos ante la magistrada de Palma. / B. P.

B. Palau

B. Palau

Palma

Un juzgado de lo penal de Palma ha condenado a un joven de 22 años a 90 días de trabajos comunitarios por propinar numerosos puñetazos a su expareja en la cara, cabeza y espalda a la salida de una discoteca de la ciudad el pasado febrero de madrugada, pese a tener vigente una pena que le prohibía acercarse y comunicarse con la víctima.

El agresor es reincidente, ya que cuenta con tres sentencias condenatorias, una de agosto de 2023 por un delito de maltrato por otro episodio de violencia de género y otras dos, de abril y septiembre de 2024, por quebrantamiento de condena.

Hace varios días, el muchacho reconoció los hechos ante la magistrada durante la vista oral celebrada en la sede judicial de Vía Alemania. El acusado se declaró autor responsable de un delito de maltrato físico en el ámbito de violencia sobre la mujer, en su modalidad agravada de quebrantamiento de condena. Aceptó una pena de 90 días de trabajos en beneficio de la comunidad, la privación del derecho a la tenencia y porte de armas durante tres años y la prohibición de aproximarse y comunicarse con la perjudicada durante cinco años.

Inicialmente, la fiscalía reclamaba para él una condena de dos años de prisión por dos delitos de maltrato, pero el ministerio público retiró uno de ellos y rebajó su solicitud de pena. Así, las partes personadas alcanzaron un acuerdo. El sospechoso admitió los cargos y la magistrada dictó sentencia in voce. La jueza apreció la circunstancia agravante de reincidencia. El fallo es firme.

La madrugada del 2 de febrero

Los hechos ocurrieron el pasado 2 de febrero de 2025, sobre las cinco de la mañana, en las inmediaciones de un local nocturno situado en el polígono de Son Rossinyol, en Palma, cuando el encausado, «actuando con ánimo de atentar contra la integridad física de su expareja» y aún a sabiendas de que se encontraban vigentes las condenas de prohibición de aproximación y comunicación con ella, según la fiscalía, se dirigió hacia la joven y le propinó numerosos puñetazos en el rostro, la cabeza y la espalda.

Como consecuencia de la agresión sufrida a la salida de la discoteca, la víctima padeció lesiones consistentes en excoriación a nivel interescapular, excoriación a nivel parietal y laceración en un párpado inferior. La perjudicada precisó asistencia facultativa y las heridas se valoraron con un periodo de tres días de perjuicio personal básico.

La mujer agredida, una vez se le ofrecieron acciones tras estos hechos, manifestó su voluntad de no reclamar ningún tipo de indemnización que le pudiera corresponder por las lesiones sufridas.

El joven agresor cuenta con antecedentes. Fue condenado en agosto de 2023 a seis meses de cárcel por un delito de maltrato y también a la pena de prohibición de acercarse y comunicarse con su expareja durante dos años. La condena de prisión le fue suspendida. En 2024, fue sentenciado dos veces por quebrantamiento de condena a otros seis meses de cárcel y una multa. 

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