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Lingotes contra el caos: ¿existe una fiebre del oro en Mallorca o es solo una dinámica típica en tiempos de crisis?

Josep Palacios, curtido con más de 15 años de experiencia vendiendo este metal precioso, pone la realidad del sector sobre la mesa: «Siempre abren más tiendas cuando el precio sube, pero no es un boom»

Josep Palacios, propietario de Compro Oro Plaza Progreso: "El oro es dinero desde hace 5.000 años. No pierde su valor nunca"

Bernardo Arzayus

Jordi Sánchez

Jordi Sánchez

Palma

En un mundo sumido en la incertidumbre geopolítica y económica, que planea peligrosamente sobre los mercados internacionales, el oro sigue reluciendo igual que siempre. Josep Palacios, propietario de Compro Oro Plaza Progreso y una de las voces más autorizadas en Mallorca para hablar sobre el metal precioso, lo tiene claro: «El oro es dinero desde hace 5.000 años. No pierde su valor nunca». Y mientras el precio del lingote escala hasta los 2.800 euros en Europa y rompe la barrera psicológica de los 3.000 dólares en el mercado internacional, la pregunta sobrevuela la isla: ¿existe realmente un nuevo ‘boom’ del oro o es solo el reflejo del clásico refugio en tiempos convulsos?

Palacios, un empresario curtido en 15 años de oficio, no se anda con rodeos. Sentado en su tienda de la Plaza Progreso, un local que destila seriedad y transparencia frente al estereotipo clásico de los escaparates y tiendas de compraventa, explica que el oro no entiende de modas ni de crisis. «Es un valor refugio de toda la vida. Cuando hay conflictos o incertidumbre, sube. ¿Por qué? Porque los bancos centrales, desde la Reserva Federal hasta los de Polonia, Rusia o China, se lanzan a comprar como locos». Y no es para menos: en un abril donde la guerra entre Rusia y Ucrania sigue abierta, el conflicto en Gaza se enquista y Donald Trump amenaza con dinamitar la economía global con sus aranceles, el oro cotiza al alza. El día de la entrevista, dice, estaba a 2.725 euros; esa misma tarde, ya rozaba los 2.800. En dólares, de 2.971 a 3.100 en un solo día. «¿Hacia dónde va? A los 3.500. Pero paciencia, que esto no es un sprint», advierte.

¿Fiebre del oro en Mallorca?

Sin embargo, Palacios frunce el ceño ante los titulares sensacionalistas que hablan de una «fiebre del oro» en Mallorca. «Eso no es así. En 2010 había 120 tiendas de compro oro en Palma y alrededores; hoy apenas quedan 25. ¿Que han abierto algunas? Sí, siempre pasa cuando el precio sube. Pero no es un boom, es un titular». Añade, además: «En 2012 hubo una caída brutal del precio y muchas tiendas cerraron. Donde había un compro oro, luego ponían una tienda de cigarrillos electrónicos, y después un cartel de ‘se traspasa’. Sobrevivir 15 años no es casualidad».

Lo que sí detecta es un cambio en el comportamiento del pequeño ahorrador. «Desde hace un mes, esto es una locura. Antes venían 6 o 7 personas al mes a comprar oro de inversión; ahora vienen cada día. Hay quien invierte 20.000 euros, quien pone 300.000. Y no es solo por la crisis: tienen miedo de un ciberataque que deje a cero sus cuentas en el banco».

El oro físico, insiste, es la clave. Nada de «oro papel»: «El oro físico lo tienes en la mano. Una señora me trajo un lingote que compró su bisabuelo en 1957 por mil y pico pesetas. Le pagué 75.000 euros. Si espera un poco, le daré 100.000». Y pone otro ejemplo: hace cuatro años, con 240 lingotes de una onza uno podía comprarse un piso de 300.000 euros; hoy, solo necesitas 115. «Los pisos han subido, sí, pero el oro ha subido más. Ahí está su fuerza como refugio».

Pero, ¿qué hay de ese supuesto frenesí en la isla? El testimonio de Palacios lo desmonta con datos. En 15 años, su tienda ha gestionado más de 60.000 operaciones1,5 toneladas de oro, 55 millones de euros»- bajo un control policial estricto que para muchos dignifica su negocio. «No es un boom, es el mercado de siempre. Ahora está más alto, pero sigue siendo lo mismo». Ante las noticias y las aperturas de locales de compro oro en la capital balear, el experto se repite: «Solo son titulares». Y mientras las bolsas se tambalean tras una semana de caídas, el oro se recupera como el primero de la fila. «Es como un serrucho inclinado: sube 10 escalones, baja 4, sube 8, baja 2. Pero siempre estás más arriba que antes», sentencia.

La fortaleza frente a modas y crisis

En la sala contigua a su despacho, equipado con seis pantallas en las que monitoriza las fluctuaciones del valor del oro en tiempo real -en su web ofrece el precio actualizado cada minuto-, exhibe con orgullo varias cajas que contenían grandes cantidades de plata. «Ojalá fuera oro», bromeaba, para acto seguido explicar: «Con estas cajas llevaba ya un tiempo sin hacer nada. Las tenía muertas de risa. Ahora, veo la oportunidad y las vendo, sacando beneficio. Así funciona esto. Tampoco hay un boom de la plata. O se paga a más o se paga a menos».

Palacios también reflexiona sobre cómo el oro se mantiene al margen de modas financieras como las criptomonedas. «Respeto a quien invierte en ellas, pero yo soy de tocar. Si no lo tienes en la mano, no es tuyo. Mira Argentina: un día todo el mundo comprando cripto, y al siguiente, desastre. El oro fluctúa menos, y cuando lo necesitas, lo tienes». Esta filosofía, asegura, es lo que ha dado estabilidad a su negocio en un sector volátil. «No se trata de especular a corto plazo. Si compras oro pensando en cuánto valdrá en tres meses, no lo hagas. Esto es para 8, 10 años. Ahí siempre ganas».

El empresario también tiene una visión clara sobre el futuro. «El oro siempre estará ahí. Hace 25 años estaba a 1.900 euros; hoy, en máximos históricos. Puede bajar un poco, pero siempre sube más. Es un activo global: lo vendes en euros, dólares, libras, yenes. No hay moneda que lo tumbe». Y mientras los bancos cobran comisiones y el efectivo se tambalea ante rumores de un euro digital, Palacios defiende el oro como un bastión de libertad. «¿Un euro digital? Control total. El oro no lo controla nadie. Por eso la gente tiene miedo y viene a comprar».

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