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En Contra

Sergio Rodríguez, diputado de Vox con peineta: «Si perdiera los nervios en el Parlament, sería mucho peor»

Sergio Rodríguez, diputado de Vox en el Parlament.

Sergio Rodríguez, diputado de Vox en el Parlament. / B. Ramon

Matías Vallés

Matías Vallés

Sergio Rodríguez (Palma, 1965) es licenciado en Geografía e Historia, inmobiliario, tuvo una administración de loterías y es diputado por Vox en el Parlament, donde ha protagonizado excesos sonados con el remate de una peineta.

Para que se haga cargo del tipo de entrevista: «¿Es usted el facha del Parlament?».

Yo creo que no. Soy bruto, digo las cosas claras, no tengo filtros y amo la transparencia. Para algunos es complicado de digerir.

Empecemos el memorial de agravios, su «Viva Franco» del primero de abril.

Empleé un tono irónico por las exigencias de Pedro Sánchez de celebrar un año de fastos franquistas, por eso les deseé un feliz día de la victoria. Como decía Oscar Wilde, la ironía se desperdicia en los estúpidos.

El tono irónico es incompatible con un millón de muertos.

Sí, pero el diputado socialista Borrás se burló del vicepresidente Antoni Costa comparándolo con el Costa Concordia, donde hubo 32 muertos, y en ningún caso intentaba reírse de los fallecidos en el naufragio. Lo políticamente correcto es la peor dictadura.

¿Es usted franquista?

Tenía diez años cuando murió Franco. Creo en criticar la ley de memoria histórica, precisamente porque es una fábrica de franquistas entre los jóvenes de quince años, lo sé porque tengo hijos adolescentes.

¿No le asusta que las leyes de Memoria le lleven al banquillo por su exabrupto?

No tengo ningún miedo, porque el artículo 44 de una ley orgánica llamada Estatuto de Baleares señala que los diputados somos inviolables, por las opiniones expresadas en el ejercicio de nuestras funciones.

Vox Madrid y su propia portavoz Manuela Cañadas lo desacreditaron por su ironía franquista.

En absoluto, he sentido el pleno apoyo del partido, y Manuela intentó salirse como pudo. No le culpo, aunque estuvo desafortunada al hablar de dictadura, es mi portavoz pero no tenemos por qué coincidir. No debemos contribuir a las cortinas de humo de Sánchez, que abusa del comodín de Franco.

Segundo capítulo: Efectúa usted la primera peineta de la historia del Parlament.

A ver, con la que está cayendo en este país, que la manera en que un diputado se rasca la nariz sea portada de los periódicos me parece excesivo.

Era una peineta inconfundible.

Hice así (se pone el dedo corazón en la nariz).

Con la intención de efectuar una peineta.

Bueeeno, jajaja. De todas maneras, lo siento mucho si alguien se sintió ofendido, pero la sesión de control al Govern parecía el martes una sesión de control a Vox, con todas las preguntas encaminadas contra mi partido en general y mi persona en particular. Llega un momento en que uno puede perder la paciencia.

Y los nervios.

Si hubiera perdido los nervios, habría sido mucho peor.

Hasta el blando Le Senne tuvo que corregirle tras la peineta.

Entiendo perfectamente la intervención del presidente, cumplió con su función.

Usted exigió el año pasado la dimisión de Le Senne.

Un grupo de cinco diputados pensamos que no ejercía sus funciones, y que debía ser cesado junto a la presidenta Patricia de las Heras. La situación ha cambiado hoy.

Tercera entrega: Ofensa a inmigrantes en antena en IB3 Ràdio.

No hubo ofensa, sino una reacción inapropiada de la moderadora de un debate con políticos como Lluís Apesteguia o Mercedes Garrido. El director de la radio me llamó después para decirme que procuraría que esta situación no se repitiera.

¿Le estaba dando la razón a usted?

No es que me la diera, es que la tengo. Cualquiera que oiga el audio puede comprobarlo. Ya me basta combatir tres contra uno, frente a PSOE, Més, Més Menorca y con el PP de perfil. Me parece suficiente.

Cuarta estación: Amenazó en el Parlament a un periodista de este diario.

No le amenacé, le dije que le habían engañado en la información sobre mi hijo, un técnico del IB-Salut desde tiempos de Armengol, que nunca me ha saludado al igual que Cati Cladera. El PP pidió a mi hijo que fuera gerente de las ambulancias. No hubo contrapartida, puedo prometer ante los Evangelios que no moví ni un dedo.

Trató al periodista con malos modos en la cámara.

Fui duro como Belén Esteban, porque yo por mis hijos, mato. Salto como una pantera, la familia es sagrada para mí. Por eso no me he metido nunca con los allegados de otros diputados, no quiero la política de Sálvame.

Belén Esteban es la estrella de Sálvame. ¿Tiene un póster de Trump en su habitación?

No, soy más de Reagan o Thatcher.

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