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Son Ametler, autonomía y calidez para mayores con síndrome de down en Mallorca

La Fundación Asnimo puso en marcha hace escasos cuatro meses lo que se ha convertido ya en «un verdadero hogar» para sus veinte usuarios, un espacio en el que además de residir, pueden disfrutar de las actividades del centro de día

VÍDEO | Son Ametler, autonomía y calidez para mayores con síndrome de down

Bernardo Arzayus

Nair Cuéllar

Nair Cuéllar

Palma

Cada año, cuando se celebra el Día Mundial del Síndrome de Down, el foco suele apuntar a los jóvenes afectados por esta condición médica genética y se pone la mirada en, por ejemplo, su inserción laboral. Este 21 de marzo, sin embargo, Diario de Mallorca ha querido centrarse en los mayores, y es que como ocurre con el resto de la población, la esperanza de vida de estas personas ha aumentado, de los veinticinco años de media de hace tres décadas, a un promedio de sesenta años en la actualidad.

De este modo, cada vez más las personas con síndrome de down llegan a la vejez, y esta realidad es la que ha llevado a la Fundación Asnimo a abrir el Centro Son Ametler, situado en Palma. «Sus necesidades de apoyo han aumentado, y también las de sus familiares, que también se hacen mayores y necesitan ayuda para poder cuidarles. Aquí ofrecemos a todos los usuarios atención individualizada y a las familias la tranquilidad que necesitan», explica el director del centro, José Molina

El Centro Son Ametler está compuesto por la Residencia Sa Lluna, el Centro de Día s’Estel, el servicio ocupacional Xaragall y el servicio de ocio, y cabe destacar que todas las plazas -salvo las del último servicio- están concertadas con el Consell de Mallorca, a través del Institut Mallorquí d’Afers Socials (IMAS).

Es en la residencia y el centro de día donde los mayores con síndrome de down (16 personas) y con discapacidad intelectual (cuatro) pasan la mayor parte del tiempo. Para estos veinte usuarios Son Ametler se ha convertido «en un verdadero hogar». Así lo describe Molina, quien subraya que ese es su objetivo principal, «intentar que lo sientan así y no caer en la institucionalización. Por eso lo que hacemos es darles atención individualizada y ofrecerles así lo que necesitan».

Un total de veinticinco trabajadores -entre cocineros, cuidadores, personal de limpieza, pedagogos y terapeutas- son los que hacen posible, desde su inauguración el 1 de noviembre, que todos los usuarios disfruten de un entorno cálido en el que «se fomenta su autonomía», destaca el director del centro. 

Al entrar en las instalaciones se puede apreciar que la actividad es constante. Los usuarios, familias y personal llenan el espacio mientras realizan sus diferentes quehaceres. Unos se encuentran descansando en sus butacas, otros elaboran un árbol sensorial con sus fotos y diferentes materiales de distintas texturas; algunos se saludan y conversan, también hay quien está ocupado en una clase individual o quien pasea con sus padres.

Es el caso de Victoria Rubí. A sus 48 años, además de síndrome de down, tiene alzhéimer. Bernardo Rubí y María Dolores Agustí cuentan que la visitan a menudo, charlan un rato con ella y dan una vuelta por las instalaciones. «El tiempo no da para mucho más, pero ella está muy contenta aquí. De hecho la mayoría de veces nos dice ‘ala, ala’, como diciendo ‘ya os podéis ir’, y nunca nos dice que se quiera venir a casa con nosotros», especifican sus progenitores.  

Bernardo Rubí y María Dolores Agustí pasean con su hija Victoria.

Bernardo Rubí y María Dolores Agustí pasean con su hija Victoria. / Bernardo Arzayus

Como en cualquier hogar, quien lo habita recibe visitas a diferentes horas del día, en función de cuando esa persona puede. Pues bien, en Son Ametler ocurre igual, ya que aunque exista un horario oficial de 17 a 19 horas para que los familiares y allegados vean a sus seres queridos, la realidad es que «no lo cumplimos nunca. Mientras nos avisen con una hora mínimo de antelación, por si el usuario se encuentra en medio de una actividad, pueden venir cuando quieran», subraya Molina con humildad. Este aspecto es muy importante, sobre todo porque -cuenta- «las familias a veces tienen la sensación de que dejándoles aquí les abandonan, y aunque evidentemente no es así, les ayuda mucho poder venir siempre que quieran».

Las familias a veces tienen la sensación de que dejándoles aquí les abandonan, y aunque evidentemente no es así, les ayuda mucho poder venir siempre que quieran

José Molina

— Director del Centro Son Ametler

De 41 a 72 años

Los usuarios de la residencia y el centro de día tienen edades comprendidas entre los 41 y los 72 años, «aunque el mayor de todos no tiene síndrome de down, ya que estas personas viven una media de 65 años», especifica el director del centro de Asnimo.

Todos ellos disfrutan a diario de una alimentación sana elaborada en la propia cocina del centro inaugurado hace escasos cuatro meses. Según detalla Molina, una dietista prepara el menú, elaboran ellos mismos el pan y los productos utilizados son de proximidad. 

Cabe destacar, además, que la residencia se compone de amplias y luminosas habitaciones individuales (seis) y dobles (siete), las cuales ocupan en función del género, la autonomía y también preferencias. «Siempre se les pregunta qué quieren», enfatiza el director.

Terapeuta ocupacional

El pedagogo y la terapeuta ocupacional son figuras clave en el centro de Asnimo. Joan Llabrés es quien se encarga en Son Ametler de entrenar la capacidad cognitiva de sus usuarios, mantenerla y alargar su autonomía el máximo tiempo posible. En el momento de realizar este reportaje, Llabrés se encuentra trabajando con Joaquín Llamas. ‘Xim’, así le llaman, ‘cocina’ satisfactoriamente una pizza de cartulina a la que va añadiendo los ingredientes que se le indican en una ficha.

Joan Llabrés entrena la capacidad cognitiva de 'Xim'.

Joan Llabrés entrena la capacidad cognitiva de 'Xim'. / Bernardo Arzayus

Es una forma de estimulación cognitiva de la que todos los usuarios disfrutan cada semana. Además, cuentan con el trabajo de Marta Ballester, terapeuta ocupacional que desde hace mes y medio promueve la autonomía de todos ellos. «Queremos evitar el sedentarismo, por eso les hacemos que en clases grupales e individuales se activen», explica.

Queremos evitar el sedentarismo, por eso les hacemos que en clases grupales e individuales se activen

Marta Ballester

— Terapeuta ocupacional

La profesional, que lleva como voluntaria en Asnimo desde los dieciséis años, cuenta, además, que los usuarios salen cada día a pasear por el barrio, dos veces en semana toman algo en un bar y mensualmente van a la peluquería. Y es que como bien señala, «esta es su casa y en ella tienen que tener plena libertad para moverse». 

Este año Down España ha centrado su campaña en el lema ‘Tan como tú’ para dar visibilidad a la vida real de las personas «que son tan como tú» y anima a reflexionar sobre los estereotipos sobre la discapacidad.

Aunque no existe un registro del número de personas con esta condición genética en Balears, cabe destacar que la Fundación Asnimo cuenta hoy en día con un total de 129 usuarios únicos.

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