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IB3, Prohens se abona a lo más rancio

Josep Codony va por libre... del Govern.

Josep Codony va por libre... del Govern.

Mateu Ferrer

Mateu Ferrer

«¿Queeeeeeeé? Es una broma, ¿no?». Un tsunami de estupefacción e indignación recorrió los pasillos de IB3 en Son Bugadelles y Manuel Azaña tras conocer el regalito envenenado. Volver a poner a vendedores de coches -y alguna que otra moto- al volante del maltrecho ente público en pro de «un perfil de gestión» es simplemente bochornoso . Le pedimos al Govern de experiodistas en nómina, sobre todo a los dos más inteligentes, que por favor no nos insulten. Gracias.

Habrá que dar la razón al personal de la radiotelevisión autonómica -en muchos casos demasiado funcionarizado, todo hay que decirlo- que lleva años lamentando «por qué nadie quiere a IB3».

Más interesante sería saber por qué Marga Prohens odia que la acusen de moderada, ahora que lo iba pareciendo. Inyectar en vena más cutrez y regionalismo casposo en la cadena pública -los amantes del teatro costumbrista en la pantalla están de enhorabuena- es doloroso hasta para los peores enemigos de la cadena.

Las excusas del PP para justificar el atropello naftalino -«los otros nombres eran aún peores» o «inasumibles»- dan risa y son patéticas. Como si el membrillo fuera a resultar más dulce para IB3 que la autopsia o los francotiradores que llevan años disputándose la silla.

En su terna al PP para dirigir el ente, Vox también incluyó a Dani Barjacoba, el amigo del responsable de todo este desaguisado. El propio Albert Salas propuso al Govern aupar al director de IB3 Ràdio al comunicar su espantada. A Prohens le sobró tiempo para vetarlo. Visto lo visto, hubiera sido una bendición. Por cierto, si alguien se ha creído por un instante el intercambio amoroso de tuits entre Salas y la presidenta del Govern, que se caiga del guindo. Pura hipocresía, y por ambas partes.

Albert Salas distaba un abismo de Andreu Manresa, obvio. Con todo, daba la impresión que el de Binissalem aprendía a regatear los envites. Por supuesto, tiene todo el derecho a fer figa al año y pico de llegar; pero no hay necesidad de celebrar internamente que tu relevo ahora te hace mejor, solo porque no te has sentido suficientemente cuidado por tus excompañeros, en shock por el mazazo. Sobre todo si tu leitmotiv ha sido querer lo mejor para «la casa».

«La gestión y negociación de la integración y el diálogo sindical me han dejado fundido y sin batería [...], me he quemado y ya no soy pieza útil». Salas suena sincero en su adiós, pero no convincente. El avezado y reputado excorresponsal de El País tuvo que soportar más ‘viernes negros’ y comunicados altamente ofensivos del comité de empresa que los amagos de susto al dimitido director general.

Por último, es 100% falso que Prohens no tuviera elección. Sabía que Lluís Apesteguia habría tenido que apoyar el nombramiento de Mar Comín. A cambio Més aumentaría el precio que abonó por Salas, claro, pero era honestamente pagable por el interés general. La directora de la tele representaba la mejor continuidad a la par que el sosiego y tacto que necesita IB3.

Que el pacto con Vox incluya que Barjacoba y Comín puedan seguir en sus cargos, nada garantiza. Si es comprensible que el PP rechace nuevos experimentos rana, no lo es volver a los viejos tiempos de dócil sumisión con la escaleta de los informativos al dictado desde el Consolat. Y luego algún jefe de gabinete se extraña de que más de uno en IB3 se la tenga jurada. En fin, cambiemos de canal.

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