Condenado en Palma por secuestrar al gato de su expareja durante varios días
El joven se hizo con la mascota de la víctima tras personarse en su casa en Illetes, lo que le generó una grave sensación de angustia y ansiedad
El acusado reconoció ayer los hechos ante la jueza y se declaró autor de un delito de coacciones

El acusado, ayer, durante la vista oral en Palma. / B. P.

Un juzgado de lo penal de Palma condenó ayer a un joven a trabajos comunitarios y cuatro años de alejamiento por secuestrar el gato de su expareja durante varios días a mediados de febrero de 2023.
El acusado, de 27 años, se hizo con la mascota de la víctima tras personarse en las inmediaciones de su casa en Illetes (Calvià), lo que le generó a la mujer una grave sensación de angustia y ansiedad.
El sospechoso reconoció los hechos ayer por la mañana ante la magistrada. Se declaró autor de un delito de coacciones y aceptó la pena propuesta por la fiscalía y el abogado de la acusación particular. Inicialmente, el ministerio público reclamaba para él una condena de un año de prisión, pero ayer rebajó su petición.
Las partes personadas alcanzaron un acuerdo y la jueza dictó sentencia ‘in voce’ contra el joven. Le impuso 40 días de trabajos en beneficio de la comunidad, así como la prohibición de aproximarse a menos de 500 metros y comunicarse con su expareja por un periodo de cuatro años y la privación del derecho a la tenencia y porte de armas durante dos años. El fallo ya es firme porque no va a ser recurrido.
Se llevó a su mascota
El encausado admitió que coaccionó a su excompañera sentimental llevándose varios días a su mascota. Finalmente, la víctima logró recuperar a su gato.
Los hechos ocurrieron el pasado 16 de febrero de 2023, cuando en una hora no determinada, el sospechoso acudió a los alrededores del domicilio de su expareja, en el núcleo de Illetes, en Calvià, y logró hacerse con el gato.
Según destaca la fiscalía, el joven actuó con la intención de “perturbar las actividades cotidianas” de la víctima y “provocarle un grave malestar y molestia”.
Una vez cogió el animal, el acusado se hizo cargo de él y lo tuvo varios días en su poder, sin el consentimiento de la perjudicada. Debido a estos hechos y a la repentina desaparición del felino, la denunciante sintió una grave sensación de angustia y ansiedad.
Un juzgado de instrucción de la isla, poco después, dictó un auto acordando una orden de protección en favor de la víctima. Este caso fue investigado por un juzgado de violencia sobre la mujer de Palma.
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