Vecinos de Son Reus, ignorados tras la dana en Mallorca: «Lo hemos perdido todo y nadie ha venido a preguntarnos si necesitamos algo»
Residentes de la Urbanización Son Reus 1 en Palma, ubicada junto a la incineradora, denuncian cinco días después del paso de la dana en Mallorca los graves daños materiales que han padecido sus casas, muchas de ellas totalmente inundadas: «Estábamos atrapados: una carretera estaba anegada y la otra cerrada por unas obras de Emaya, esto era una ratonera».
Aseguran también que la montaña de basura, cubierta de tierra, "donde se están realizando unas obras", les ha perjudicado mucho.

B. Ramon

Cuatro días después, el sonido que marca la vida de los vecinos de la Urbanización Son Reus 1 de Palma es el de los rastrillos que retiran el fango de las casas afectadas por el paso de la dana el pasado día 1 en Mallorca. «No ha habido muertos, pero está todo lleno de barro como en Valencia y algunos lo hemos perdido todo», lamentan.
«Queremos que se sepa, que las cámaras vengan aquí, porque se ha dicho que en la isla no hubo ningún incidente grave y no es así», denuncia desesperada María Luisa Reynés. «Con esta riada he perdido una vida entera. No funcionan los dos coches. El agua se ha llevado objetos personales, ordenadores, mi móvil y me ha estropeado toda la maquinaria agrícola que tengo y los muebles», enumera desde el jardín de su casa, donde en lugar de flores y árboles reposan los restos de sus enseres personales, aún sucios de barro y secándose al sol. «Hay cosas que ni aparecen, como el álbum de fotos de mi boda. Toda mi documentación se ha echado a perder, también los papeles del médico, absolutamente todo», subraya. «Hasta la ropa, la que llevo me la han prestado», asegura entre lágrimas.
En diez minutos se inundó la casa
La película de terror empezó el pasado día 1 hacia las 4 de la tarde. «Salí afuera y vi cómo entraba a raudales el barro. Colocamos y amontonamos sacos para que contuvieran el agua con el lodo, por un momento pareció que funcionaba, pero nada, el agua empezó a entrar y en diez minutos se inundó la casa», relata María Luisa. «Incluso derribó uno de los muros que colinda con la casa de los vecinos». En el interior de su vivienda, donde la humedad y el olor a lodazal aún lo impregnan todo, está la marca delatora en las paredes: el nivel de líquido mezclado con fango alcanzó su cintura. «Hubo un momento que pensé que me ahogaba, estaba en la terraza y flotaban la nevera y varios muebles, me golpeaban, iba de lado a lado. Yo estoy enferma, tengo lupus, pero pude sacar fuerzas para moverme», cuenta.

María Luisa Reynés, vecina de Son Reus, rompe a llorar cuando recuerda lo que vivió en la dana del pasado 1 de noviembre. / B. Ramon
"Hubo un momento en que el agua me llegaba al pecho, pensé que me ahogaba"
Su hijo pequeño reaccionó deprisa y junto a su marido pudieron moverse a la parte trasera de la casa, «donde el agua ya me llegaba debajo del pecho». Allí accedieron al tejado por una escalera y por un hueco entraron en la buhardilla. «Subimos también a los perros a peso, que estaban agarrados a los muebles porque el agua ya les cubría. Fue difícil porque los grandes pesan 70 kilos. Solo me dio tiempo a agarrar el bolso y una manta. Pasamos la noche ahí arriba, muertos de miedo, con la ropa húmeda, casi sin dormir. Nadie pasó por aquí. Horas después escuchamos un ‘hola, ¿estáis bien?’. Eran nuestros vecinos», narra.

La parte de atrás de la casa de María Luisa, por donde accedieron al tejado, donde pasaron la noche. / B. Ramon
Llamada al Consorcio de Compensación de Seguros
Al día siguiente, cuando vieron el estado lamentable de la casa, una auténtica ciénaga, se quedaron abatidos. «Sí, hemos salvado nuestra vida, pero esta vivienda era nuestro proyecto de vida, la habíamos reformado. Y ahora qué hago», lamenta María Luisa. Su domicilio está asegurado y ya ha llamado al Consorcio de Compensación de Seguros, «pero no hay forma de hablar con ellos, supongo que están colapsados por lo de Valencia».
"He llamado al Consorcio de Compensación de Seguros pero no he conseguido hablar con nadie, supongo que estarán colapsados por lo de Valencia".
Una ratonera
Su cuñado, Tolo Navío, que vive más abajo, también es un damnificado por la dana. «El agua, que venía de ambos lados de la calle, algo que nunca hemos visto, derribó la pared de la fachada y encontró una vía para entrar. Estábamos atrapados: nuestra calle estaba inundada. La corriente se llevó incluso a un vecino que pudo ser rescatado por otro [lo cogió del brazo] al verlo pasar arrastrado por el agua. A dos personas mayores tuvieron que sacarlas y evacuarlas. Y otro vecino, al que llamamos expresidente, porque fue el responsable de la asociación vecinal, se le rompió el menisco porque se le cayó un trozo de porche encima y se lo tuvieron que llevar al hospital. Tampoco podíamos salir por el lado de la montaña de la incineradora porque la carretera está cerrada por unas obras que está haciendo una subcontrata de Emaya en la zona, esto era como una ratonera», cuenta Navío. «Nadie podía entrar para ayudarnos, tuvimos que subir a la parte más alta de la casa. Fuimos rápidos, todos sabíamos lo que teníamos que hacer después de haber visto en las noticias lo que había pasado en Valencia. Esto nos pareció que era lo mismo», asevera. «Lo que no entendemos es por qué el agua llegó hasta tan arriba y por qué venía de los dos lados. Creemos que se cerraron las compuertas de los desagües del polígono de ses Veles para que no se inundara Palma, es un pensamiento nuestro, tampoco lo sabemos cierto», señala. «El caso es que llevamos 22 años aquí y jamás habíamos visto cosa igual».

La familia Reynés de Son Reus posa con todo lo que han perdido en la dana. / B. Ramon
"Sentimos rabia: se nos ha ignorado"
«Sentimos rabia porque se nos ha ignorado, aquí no ha venido ni la policía ni los bomberos. Sólo vino Protección Civil cuando había pasado todo y nos preguntaron si estábamos bien. Pero nadie, ni el Ayuntamiento, nos ha pedido si necesitamos algo. Mi cuñada ahora mismo duerme en un colchón que le han prestado. Después de esta desgracia, mi suegra nos trajo una olla con comida para poder comer. Lo único que salvamos de la cocina fueron dos barras de pan y varios embutidos», comenta.
Las familias afectadas de Son Reus han podido sacar el barro de sus casas gracias a la ayuda familiar y de amigos. «Llevamos sin parar desde el sábado. Y hay muchas cosas que no salvaremos», lamenta María Luisa.

Montaña de la incineradora de Son Reus. / B. Ramon
La montaña de basura
«La montaña de basura de la incineradora, tapada con tierra, que está en obras, pues están haciendo una intervención, por ejemplo hemos visto que han cambiado mallas, y el hecho de que la carretera estuviera cerrada con pilones de hormigón por dicha intervención, fue lo que más nos perjudicó con esta riada», cuenta esta vecina. Los residentes se han planteado denunciar al Ayuntamiento y a Emaya. «Al final, la subcontrata de Emaya que está haciendo la intervención ha reconocido su culpa, nos han dicho que se harán cargo de los daños en las construcciones, no de lo perdido dentro de las casas, pero que de momento su seguro les ha dicho que no hagan nada. Ya veremos cómo se soluciona todo esto. De momento, nos sentimos abandonados», concluyen.
"La subcontrata de Emaya ha reconocido su culpa y ha dicho que se ocupará de los daños constructivos, no de lo que hemos perdido dentro de las casas"
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