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La recesión de la economía alemana le pasa factura al turismo mallorquín

Los hoteleros señalan que la subida de sus precios para 2025 se ha tenido que moderar y se sitúa entre el 3% y el 5% frente al 10% de 2024

El sector asume que los niveles de ocupación del verano serán inferiores

La Platja de Palma es una de las zonas con mayor peso del turismo alemán

La Platja de Palma es una de las zonas con mayor peso del turismo alemán / M. Mielniezuk

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Fernando Guijarro

Fernando Guijarro

Palma

La recesión de la economía alemana está pasando factura al sector turístico de Mallorca y desde el ámbito hotelero se vaticina una temporada de 2025 peor que la de este año. El impacto se percibe en todas las actividades vinculadas al mercado germano, y alcanza a la restauración, al comercio o al chárter náutico.

El primer efecto de la reciente estimación del Gobierno alemán de que, por segundo año consecutivo, su economía cerrará 2024 en recesión, lo está detectando la zona turística más importante de la isla, como es la Platja de Palma, con un peso mayoritario de la clientela de ese país. Con efectos sobre los precios que se están negociando para el próximo año con los tour operadores.

El presidente de la asociación hotelera de este enclave, Pedro Marín, reconoce que si durante 2022 y 2023 se negociaron sin problemas subidas en las tarifas del alojamiento que se movían entre el 8 y el 10% por ejercicio, durante este año y de cara a 2025 estos porcentajes se han recortado ostensiblemente, hasta situarse entre un 3% y un 5%.

Pedro Marín, hotelero

Pedro Marín, hotelero / E. Calvo.

Marín descarta que vaya a haber reducciones en esta materia porque se asume la necesidad de seguir elevando el nivel de la clientela, pero pone de relieve que las citadas subidas para la próxima temporada son notablemente más débiles que las anteriores, y no duda en afirmar que «el efecto botella de champán se ha agotado», en referencia a la potente eclosión del gasto turístico registrado tras la pandemia.

Peores previsiones para 2025

El representante hotelero añade que los problemas de la economía alemana ya se han notado este año, y pronostica que 2025 va a ser peor. Según las estimaciones del sector, los niveles de ocupación que se van a conseguir durante el próximo verano van a ser inferiores a los del presente ejercicio («va a haber mucha menos alegría», lamenta), aunque como consuelo apunta que la prolongación de la temporada turística parece consolidada y se va a repetir durante el próximo ejercicio.

Además, Marín recuerda que tampoco el mercado británico está atravesando por su mejor momento, e indica el efecto que eso tiene en zonas con predominio de esta última nacionalidad, como Palmanova-Magaluf.

José María Jiménez, del chártes náutico

José María Jiménez, del chártes náutico / APEAM

El presidente de la asociación de chárter náutico de las islas, José María Jiménez, coincide en que las perspectivas de su sector para 2025 distan de ser positivas, y advierte que este año ha sido un reflejo de lo que se avecina, con un cierre de temporada en el que la facturación de las empresas del ramo ha caído en Mallorca entre un 15% y un 20%, con Eivissa con un balance todavía peor al recortarse en torno a un 25%. Y además sin ningún viso de que esta situación vaya a mejorar durante 2025 «porque los problemas de su economía parece que van para largo».

Riesgo de pérdida de empresas

Jiménez lamenta de forma especial el debilitamiento del mercado alemán, que está haciendo que los meses del tramo final de la temporada, como septiembre y octubre (que además son los que suponen un beneficio neto para estas empresas al haber quedado ya cubiertos sus gastos del año), estén siendo malos, hasta el punto de advertir del peligro de que algunas no vayan a poder superar el invierno al no haber obtenido las reservas necesarias, dado que se trata de meses con nulos ingresos pero con elevados gastos de amarres, mantenimiento y personal.

Un aspecto que se está comprobando es que el cliente alemán que tradicionalmente alquila barcos en Mallorca está reduciendo de forma notable los días que permanece en la isla, ejemplo de que, sin renunciar a esas vacaciones, sí rebaja el gasto que está dispuesto a hacer en ellas. Pero además, eso hace que para estas empresas resulte más difícil optimizar sus amarres al recorta el tiempo en los que el barco está navegando.

El resultado, según vaticina, es que se van a tener que congelar los precios o incluso reducirlos durante 2025, además de frenar las inversiones vinculadas al mantenimiento y renovación de esta flota.

Juan Miguel Ferrer, de restauración

Juan Miguel Ferrer, de restauración / G. Bosch

El presidente de Restauración-CAEB, Juan Miguel Ferrer, subraya que su sector es el primero en detectar las debilidades del consumo turístico al igual que las recuperaciones, y admite que bares y restaurantes llevan todo el verano notando que las cosas no van tan bien como en ejercicios anteriores. Admite que existe temor a lo que pueda suceder durante la próxima temporada, con unas previsiones que son peores que las de este año.

En relación a este último punto, critica que «el ruido que ha existido durante este año no ha ayudado», en relación a las manifestaciones sobre la masificación turística.

Bajar precios

Ferrer es tajante al subrayar que «hay que volver a ser humildes», y en este sentido defiende la necesidad de bajar precios para impulsar la demanda. Sin embargo, reconoce que para conseguirlo el primer paso debería ser un abaratamiento de las materias primas de su sector, y lamenta que con los costes actuales de los productos de alimentación es una misión muy difícil.

Pedro Mesquida, empresario de comercio

Pedro Mesquida, empresario de comercio / PM

El presidente de la asociación de comerciantes de Jaume II, Pedro Mesquida, apunta también que en su sector comienzan a percibirse síntomas de debilidad en la clientela alemana, que además lamenta por situarla entre las mejores y «las más fieles».

Mesquida insiste en el contexto actual de una economía germana «muy tocada» es necesario impulsar la llegada de visitantes de otros mercados, como el estadounidense o el nórdico, que se caracterizan por su elevado poder adquisitivo, una reivindicación que también viene siendo expuesta por Juan Miguel Ferrer. 

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