El expolicía de Son Servera acusado niega que intentara matar a su mujer asfixiándola: “Ella miente en todo, ese día no llevaba fular”
El procesado alega que la víctima tuvo “como siempre un ataque de los suyos; se puso histérica y muy agresiva, me pegó manotazos”
El fiscal ha mantenido hoy en el juicio su petición de diez años de cárcel por tentativa de homicidio, mientras que la defensa reclama la libre absolución
El caso ha quedado visto para sentencia hoy a las dos de la tarde en la Audiencia de Palma

El expolicía local acusado, hoy en la última sesión del juicio en la Audiencia de Palma. / B. P.

El expolicía local de Son Servera acusado de intentar matar a su esposa asfixiándola y acometiéndola con una navaja el pasado 8 de marzo de 2018, Día Internacional de la Mujer, tras una discusión en casa porque él no quería que saliera con sus amigas, ha negado los cargos este mediodía de forma rotunda en el juicio en la Audiencia de Palma. “Ella miente en todo, yo no he hecho lo que dice; ese día no llevaba fular ni bufanda”, ha recalcado el exagente, ahora ya jubilado, ante el tribunal de la sección segunda.
El procesado, que solo ha respondido a las preguntas de su abogado defensor Óscar Navarro, ha alegado que la víctima tuvo “como siempre, un ataque de los suyos; se puso histérica, cuando bebía y tomaba coca se ponía muy nerviosa, como con un ataque de nervios; se puso muy agresiva, me pegó manotazos”.
El hombre ha rechazado el episodio que relató la perjudicada el pasado lunes cuando se inició la vista oral en el que le culpó de haberla arrojado sobre la cama e intentar asfixiarla tirando con fuerza del fular que llevaba en el cuello. “Para nada entramos en la habitación, si hubiera ocurrido lo que ella dice, hubieran sido otras consecuencias. Ella se marchó de casa tranquilamente. Cogió puerta y se fue. Ese día no llevaba ningún fular”, ha insistido el encausado.
Acusaciones y defensa mantienen sus conclusiones
El fiscal ha mantenido su petición de pena de diez años de prisión por un delito de homicidio en grado de tentativa, con las circunstancias agravantes de parentesco y de discriminación por razón de género. La acusación particular tampoco ha modificado sus conclusiones y sigue acusando al expolicía de tentativa de homicidio, malos tratos en el ámbito familiar y amenazas. Mientras, el letrado defensor reclama la libre absolución de su representado.
El caso ha quedado visto para sentencia hoy a las dos de la tarde. Momentos antes, el exagente ha hecho uso del turno de la última palabra: “Juro que he dicho la verdad. Mi mujer y su amiga han mentido en todo y en todo. Yo no he hecho lo que ellas dicen. No tengo más que decir”.
Una doctora que atendió a la afectada en el hospital de Manacor ha confirmado que la paciente presentaba dermoabrasiones múltiples en torso, cuello y zona escapular, edema de pirámide nasal, equimosis en la zona de los omoplatos y otra lesión en la mano derecha. “Es cierto que tenía signos de estrangulamiento”, ha reconocido ante la sala.
Un guardia civil que se entrevistó con la víctima en el PAC de Son Servera ha recordado que tenía marcas en el cuello y unas grapas en la mano: “Estaba agitada, en un principio no quería denunciar. Nos dijo que su marido la atacó golpeándola y la intentó ahogar con una bufanda. Ella se cortó en la mano para defenderse. También recuerdo que la amenazó de muerte”.
El procesado ha explicado que el pasado 8 de marzo de 2018 ambos estuvieron comiendo con unos compañeros en el campo. “Comimos y bebimos bastante. Luego nos fuimos a casa. Yo conducía. Nos discutimos un poco. Ella hacía poco que se había sacado el carné y yo veía que ella estaba en menos condiciones que yo para conducir. Aparqué delante del vado del vecino, ella bajó primero y entró en casa. Yo aparqué bien el coche, bajé y cuando estaba en la barrera de casa oí ruidos de cristales”, ha detallado. Según su versión, se rompió la cristalera de la puerta de la cocina.
“Entré en casa y le pregunté ‘¿qué ha pasado con el cristal?’ Ella se puso histérica. Fue al baño. Le dije si se había hecho daño y se puso muy agresiva, me pegó manotazos. Los frascos de colonia se cayeron y se rompieron. Ella cogió la puerta y se fue”, ha añadido el hombre, con 35 años de carrera en la Policía Local de Son Servera.
“No me di cuenta de que ella tuviera sangre en la mano. Cuando entré en casa, ella recogía los cristales dentro de la cocina”, ha manifestado el sospechoso.
Según ha declarado, su esposa se marchó de casa tranquilamente y él se quedó recogiendo los cristales con la escoba y el recogedor. Luego, fue a buscarla a una peluquería y a casa de una amiga, hasta que su jefe de la Policía Local le llamó por teléfono y le dijo que se tenía que personar en la comisaría porque su mujer le había denunciado.
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