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PREMI DIARI DE MALLORCA DE LA SOSTENIBILITAT

El presidente de APAEMA, Miquel Coll: «El objetivo es extender la huella de la agricultura ecológica en Mallorca»

Los productores ecológicos reclaman una zonificación para los parques fotovoltaicos y avisan de los peligros de un modelo industrial como la macrogranja de Sineu

El presidente de APAEMA, Miquel Coll, en su finca de Santa Eugènia.

El presidente de APAEMA, Miquel Coll, en su finca de Santa Eugènia. / B. ARZAYUS

Rosa Ferriol

Rosa Ferriol

Santa Eugènia

Miquel Coll es el presidente de APAEMA, entidad que celebra su mayoría de edad con el Premi Diari de Mallorca de la sostenibilidad. Los productores ecológicos reclaman una zonificación para los parques fotovoltaicos y avisan de los peligros de un modelo industrial como la macrogranja.

El premio a la sostenibilidad llega con los 18 años de APAEMA...

Cualquier premio que reconozca nuestra labor supone una alegría y un impulso a seguir trabajando. Este galardón implica reconocer una trayectoria en defensa de la agroecología, ‘fora vila’ y el territorio de Mallorca.

¿Qué retos se plantean una vez cumplida la mayoría de edad?

Desde 2006 la entidad ha experimentado una gran evolución. Suma 570 socios lo que conlleva tener una masa social significativa . El crecimiento e incorporar nuevos socios son dos temas que han ido evolucionando de manera paralela a medida que hemos ido desarrollando proyectos. El principal reto de futuro es consolidar proyectos que tenemos en marcha como el obrador vegetal que va ligado al proyecto que queremos desarrollar en la finca que compramos en Montuïri donde tenemos previsto hacer un centro logístico que se convierta en punto de referencia para el sector y que permita el crecimiento. Ahora tenemos ligada a la entidad la Cooperativa de Pagesos Ecològics de Mallorca con la que llevamos a cabo un proyecto de coordinación de producciones para intentar poder llegar a consumidores de mayor tamaño. Nos falta cierta infraestructura para dar un mejor servicio y con el proyecto de Montuïri es lo que desearíamos completar. El objetivo es extender la huella de la agricultura ecológica en Mallorca.

El presidente de APAEMA, Miquel Coll.

El presidente de APAEMA, Miquel Coll. / B. Arzayus

¿Qué fotografía tenemos ahora mismo de la agricultura ecológica en Mallorca?

En superficie agraria útil en Mallorca estamos en el 21% respeto al total. Si seguimos el ritmo de incorporaciones de nuevos productores o elaboradores en agricultura ecológica llegaremos al objetivo del 25% antes del 2030.

De cara al consumidor, ¿qué sensibilidad hay para apostar por el producto ecológico?

Falta mucho camino por recorrer en cuanto a concienciación del consumidor local. Hace falta que se acerquen un poco más a la agricultura ecológica. En el informe del Ministerio sobre las cantidades de producto ecológico que se consumen en el Estado, Balears sale de las mejores, pero partimos de niveles muy bajos de consumo cuando España es uno de los productores de alimentos ecológicos más grandes de Europa. Exportamos la mayoría de los productos. Son temas que debemos reflexionar.

¿Influye el mantra de que el producto ecológico es más caro?

Puede ser que tenga unos gastos más elevados pero si nos planteamos que son productos para elaborar, podemos comer de una manera muy económica. El tema es que implica cocinar e invertir tiempo y parece que hoy en día con el tema de la conciliación parece que de cada vez más nos falta este tiempo. La sociedad abusa de comida preparada. Lo ves en las generaciones más jóvenes. Hay un cambio de modelo de alimentación importante.

Parques solares, macrogranjas... ¿‘Fora vila’ está amenazada?

El principal problema que tenemos en ‘fora vila’ es poder construir viviendas en suelo rústico. En los últimos años ha sido una explosión brutal. Desde el momento que estas fincas salen del circuito agrícola, ya lo abandona. Lo adquieren personas de un poder adquisitivo muy alto que no quieren que el payés lo estorbe. Nos tendríamos que poner serios porque nos lleva a la desaparición de la actividad agraria. No podemos ampliar la actividad agraria. Acceder a nuestras tierras es inviable porque un payés no las puede adquirir con los precios actuales y estas construcciones suponen una extracción de recursos a nivel de agua de la que no se tiene control. ‘Fora vila’ siempre es el vertedero. Ahora tenemos una multitud de parques solares que han salido como setas y que no ha habido una planificación que llevamos reclamando desde el principio. Pedimos desde el principio que la conselleria haga una planificación de dónde se deben colocar los parques fotovoltaicos, qué extensión pueden tener... Sería razonable en un territorio limitado como Mallorca que hubiera habido una planificación de cómo y donde se podían implantar. Se están implantando en suelos fértiles y se saca a los payeses de las fincas para hacer instalaciones de este tipo, por lo tanto, no se hacen en suelos degradados. Se hacen donde se quiere. No puede haber barra libre con los parques solares. Finalmente, la macrogranja se aleja mucho del modelo de agricultura que hemos ido desarrollando en Mallorca. Tenemos un modelo equilibrado con el territorio y la macrogranja es un modelo industrial, las máquinas son los animales que están en jaulas sin moverse y con una calidad de vida pésima para maximizar beneficios y reducir costes. Busca generar un monopolio que acabará con los pequeños.

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