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Un 60% menos de turistas en verano en Baleares por el cambio climático

El aumento de la temperatura conllevará la perdida de atractivo de destinos como el archipiélago, se advierte en un informe de BBVA Research ante la importancia del clima para las vacaciones

Las islas se convierten en paradigma de las geografías peor paradas a nivel estatal por la estacionalidad de su demanda turística

Dos turistas, en el centro de Palma, se protegen ante las altas temperaturas de este agosto.

Dos turistas, en el centro de Palma, se protegen ante las altas temperaturas de este agosto. / B. Ramon

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Myriam B. Moneo

Myriam B. Moneo

Palma

En una temporada marcada por las protestas contra la masificación, y cuando parece que ya nos hemos acostumbrado a las olas de calor y a que los destinos del norte vuelven a ser cada vez más buscados, un informe publicado ayer vuelve a poner en la palestra los peores escenarios para el turismo ante el cambio climático. Los que salen peor parados son los destinos del sur y del Mediterráneo, destacando los malos augurios para Baleares: con el calentamiento más severo podría perder hasta el 60 % su demanda turística en verano.

El informe El impacto del cambio climático en la demanda del turismo en España, elaborado por BBVA Research, pone el acento en la importancia del clima para elegir el destino de las vacaciones y cómo el cambio en sus condiciones podría alterar el patrón estacional y geográfico del turismo en España, lo que dependerá de las políticas que se apliquen ante lo que se nos viene encima. Basta pensar cómo se van acelerando las olas de calor. 

En el estudio se pone de relieve un cambio potencial en la estacionalidad del turismo que llevaría una distribución de la demanda más homogénea a lo largo del año, con «consecuencias económicas de gran alcance». El aumento de temperaturas podría perjudicar especialmente a las zonas costeras del Mediterráneo, sobre todo en los escenarios más extremos de calentamiento global. Se compensaría parcialmente al mejorar los flujos turísticos hacia el norte de España. Mientras, en los destinos urbanos el impacto sería menor. 

El estudio del BBVA Research ve una oportunidad para aliviar la saturación en temporada alta

Además de que el turismo es una de las principales actividades económicas —en 2022 representaba a nivel estatal el 11,6 % del PIB y el 9,3 % del empleo— la demanda está marcada por la estacionalidad, con el pico del verano «y una alta concentración en el turismo extranjero que busca sol y playa», señalan los autores, tal y como se vive en el archipiélago. Los turistas internacionales son «probablemente, más sensibles a las condiciones climáticas que los turistas nacionales», de ahí la importancia de medir las múltiples repercusiones del «confort climático» en el turismo. 

Viajar en primavera

En el peor escenario ante el cambio climático, con un aumento de temperatura de 2,8 grados en 2100, la disminución de la demanda turística sería del 0,6 %. Pero con un calentamiento más severo, con 4,8 grados más a finales de siglo, la demanda turística global caería un 7 %. Así, en verano en el archipiélago podría caer un 60 %, con una recuperación parcial en otoño, lo que llevaría a un descenso global del 27%. Por contra, el mayor aumento de los flujos turísticos se vería en Asturias, con casi un 7%. 

El objeto del estudio es servir de referencia para definir estrategias para mejorar la resiliencia del sector turístico español. Se destaca «el potencial» de la desestacionalización. Con el calentamiento global la primavera se convertiría en la estación favorable para viajar. Este cambio podría ayudar a aliviar la presión sobre el turismo de verano, siempre que se apoye con medidas políticas e inversión en infraestructuras, advierten los investigadores en el informe del BBVA Research.

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