Padres de alumnos con movilidad reducida en Mallorca: «Cuando nuestros hijos suben al bus, empezamos a temblar»
Las familias de los alumnos del centro de educación especial de la Fundación Aspace denuncian que la compañía de transporte les "deja tirados", llega tarde y "anula" rutas.

Ciro, un alumno de Aspace que coge el autobús para ir al colegio. / DM
El inicio del curso escolar no ha sido el esperado para los alumnos del centro escolar de la Fundación Aspace. El 95% de sus estudiantes tienen movilidad reducida y precisan de una atención personal y especializada. Tanto dentro como fuera del centro. Los padres denuncian que la compañía de transporte encargada de recoger a sus hijos «les deja tirados» y hasta llegan a «anular» rutas. Tanto es así que tienen que hacer malabares para acompañar y recoger a sus hijos del colegio. «Constantemente mi esposa y yo tenemos que salir del trabajo antes de tiempo», explica Esteban Crespo, padre de Ciro y uno de los afectados. Añade que «si lo haces una o dos veces lo entienden, pero a la tercera ya empiezan a mirarte mal».
Hace tres años el Govern garantizó el transporte público gratuito para los alumnos. «Estamos muy contentos en este aspecto», expresa Maite Fernández. Pero a su vez no entiende que ofrezcan «unos servicios mínimos». Su hija, Irene Santana, cursa 1º de Primaria y convulsiona cada día. Tiene parálisis cerebral y apenas puede ver. A pesar de la visibilidad reducida, su madre comenta que «se comunica muy bien con los ojos».
«Es muy expresiva», menciona. Los monitores que acompañan a los alumnos durante el trayecto tienen una importancia capital. «No estás tranquila. A mí nunca me han preguntado por la medicación de mi hija», narra. Los niños establecen una relación de mucha confianza con los monitores y «cada dos por tres» los cambian. «Que mi hija se vaya es cuestión de segundos», advierte preocupada. El autobús la recoge a diario en el Conservatori, a priori, a las 8:50. El primer día de colegio llegó a las 11:30. «Nos sentimos completamente marginados», lamenta.
Puntualidad y mal estado
La falta de puntualidad es el problema que más enerva a los padres. «Vivimos a 17 kilómetros de Palma y siempre hay algún problema con el horario», sostiene Crespo. El pasado martes no hubo servicio en su ruta porque «se quedaron sin chófer». La semana pasada se repitió la estampa. El miércoles, jueves y viernes algunos alumnos de Aspace no pudieron subir al bus. «Hay familias que no tienen coche y cuando el bus no llega tienen que llamar a un taxi», manifiesta Fernández. Incluso hay días que sus hijos no pueden ir la clase. «Al final tienes que pedir una reducción de jornada o recurrir a los abuelos», dice. Asimismo menciona que «algunos padres han perdido su trabajo» por las recurrentes escapadas que deben realizar para atender a sus hijos.

La hija de Maite Martínez, Irene Santana, ayer por la tarde. / DM
El mal estado de los vehículos concentra la otra parte del enfado. «El otro día arreglaron la rampa del bus a patadas», explica Rosalía Garrones. Su hijo de 18 años tiene una discapacidad del 95% y no puede sentarse ni caminar. En su ruta, que pasa por Cala d’Or, el primer día de clase no había sitio para todos. «En la parada éramos dos y cuando llegó el bus solo podía subir uno más», describe. Además, el curso pasado la ruta se llegó a cancelar porque la furgoneta «se había estropeado». «Cada vez que nuestros hijos suben al bus, los padres empezamos a temblar», alerta Fernández.
Habrá sanciones
La empresa de transporte Moventia es la responsable de recoger y acompañar a los alumnos de la Fundación Aspace. Se trata de una compañía contratada por la conselleria de Educación. «No hay autobuses que puedan cargar a tantas personas con movilidad reducida», afirma la compañía. Así, explican que la conselleria les ha obligado a ofrecer un servicio por el que tienen pérdidas. Por su parte, Educación se pronuncia de forma contundente. «La empresa se presentó a concurso con una cláusula prorrogable y deben cumplir con el contrato», declaran. Añaden que «se están buscando soluciones alternativas», mientras «vigilan de cerca» a Moventia. «Aplicaremos sanciones por los incumplimientos», avisan.
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