Estreno del Four Seasons Formentor en Mallorca: «No queremos ser un castillo, sino que también vengan los locales»
Casi cuatro años después el emblemático establecimiento vuelve a abrir sus puertas, se inaugura este viernes, con la mitad de sus habitaciones operativas y parte de su oferta culinaria y de ocio en fin de obra
El mercado americano es el objetivo de la cadena canadiense que estrena su lujo en la isla

Parte del equipo directivo del Four Seasons Formentor: Marco Rapalini, Claudia Martínez, con la directora general, Estreya Gosalbez, y Tomás Fernández Cifre y Carmelo Assenza. / M. B. M.

El nuevo Formentor, en Pollença, ya es una realidad. El histórico hotel que abrió sus puertas en 1929 renace este viernes tras su reconstrucción. Se estrena bajo la gestión de Four Seasons e inaugura otro capítulo, que no el último, del lujo en Mallorca. Detrás quedan casi cuatro años desde que el histórico establecimiento lo vendiera la saga turística Barceló a otro grupo familiar, el encabezado por el magnate mexicano Fernando Chico Pardo, con su firma de inversiones Rodina, que lo adquirió a finales de 2020 por 165 millones a través del fondo Emin Capital.

La recepción del establecimiento, que abre este viernes. / M. B. M.
Tras una inversión total que ronda los 350 millones el Four Seasons Resort Mallorca en Formentor echa a rodar a mediados de agosto. Apenas podrá hacer dos meses y medio de temporada, pero el camino no ha sido fácil. Arranca su puesta en marcha con la mitad de la plantilla, unos 200 trabajadores, y 50 de las 110 habitaciones operativas (son 79 habitaciones y 31 suites, algunas con piscina privada y todas con terraza).

Vista de la piscina solo para adultos, de nueva construcción. / M. B. M.
En las últimas semanas se han hospedado «amigos y familiares», explica la madrileña Estreya Gosalbez, su directora general, que ultima detalles con su equipo. El establecimiento abre con cuatro bares y restaurantes y parte del spa en funcionamiento. A la piscina original, ahora para familias, se suma otra solo para adultos y la exterior del spa. Para 2025 queda la inauguración de otro restaurante, una heladería y una pastelería y disfrutar del esplendor de la nueva vegetación.
Para 2025 queda la inauguración de otro restaurante, una heladería y una pastelería y disfrutar del esplendor de la nueva vegetación
La directiva hotelera que suma casi dos décadas en la compañía canadiense es la encargada de llevar las riendas del segundo Four Seasons en España, tras el de Madrid. Llegó a la isla en octubre desde el Four Seasons Whistler, en la Columbia Británica, al norte de Vancouver. Antes estuvo en el de Miami. Sabe al dedillo cómo es el mercado americano, al que gusta recorrer el mundo saltando de un Four Seasons a otro. Y en esta nueva historia del establecimiento contar con el vuelo directo con Nueva York es clave. No se oculta el deseo de todo el sector en la isla, que United Airlines reafirme su apuesta por Mallorca y extiende la ruta estacional.

Antònia Rodríguez Borràs se jubila tras la nueva apertura y le cede el testigo a Maria Bibiloni. / M. B. M.
Por ahora el Four Seasons cerrará desde el 1 de noviembre al 15 de marzo. Para 2025 reabrirá también a mediados de marzo, pero alargará la temporada hasta el 15 de noviembre. Gosalbez revela que el objetivo es abrir diez meses y quién sabe si se alargará más su operativa. «Ya se irá viendo».
En los picos de ocupación las reservas no podrán bajar de tres noches en un establecimiento en el que el precio medio diario de la habitación en temporada alta va a rondar 2.500 euros, «como en los Four Seasons del Mediterráneo. Esperamos superarlo. Nosotros tenemos playa», dice la directora del hotel en complicidad con su director de Marketing, Carmelo Assenza.
Vuelo a Nueva York
Es tal el nexo entre el nuevo Formentor y el vuelo Palma-Nueva York que «coinciden las entradas y salidas de las reservas con los días del vuelo», explica el jefe de Ventas, el mallorquín Tomás Fernández Cifre.

Una habitación, de las más básicas, con 40 metros cuadrados y otros 8 de terraza. / M. B. M.
Esta segunda quincena de agosto y para principios de septiembre prácticamente está lleno el hotel. Por mercados, el primero es el americano, sigue el británico, en tercer lugar está el español y después el alemán. Que el nacional se haya colado en ese puesto «ha sido una sorpresa», reconoce Cifre. Los motivos que barrunta son que «hay mucho cliente español que vive en Miami y no tenía un Four Seasons» en un destino como Mallorca. «Otros son familia de los que venían hace años y ahora quieren venir con sus hijos».
«El hotel es todo nuevo, pero se verá con el tiempo si queda el espíritu» del gran Formentor
La curiosidad por conocer el resultado de la reforma integral del Formentor era máxima. La práctica totalidad de la estructura del viejo hotel se derribó en 2022, decisión polémica que no se libró de una sanción por parte del Ayuntamiento de Pollença. Siguieron otras sospechas de irregularidades urbanísticas y denuncias desde las filas políticas y ecologistas, pero finalmente el proyecto está en su recta final, aunque quedan flecos y será en 2025 cuando funcione al cien por cien con toda su oferta de lujo. Un lujo, que como dice el jefe de Ventas, tenía que llegar «a esta zona de Mallorca» después de haberse extendido por la Serra de la Tramontana, el sur de la isla o Palma.
Los medios de comunicación locales tuvieron este martes la oportunidad de husmear qué queda del legendario alojamiento que inauguró el multimillonario argentino Adan Diehl, quien cayó rendido ante este rincón del Mediterráneo hace un siglo. Este miércoles toca recorrido oficial con las autoridades y el viernes llegan los primeros huéspedes.

También hay habitaciones con piscinas privadas. / M. B. M.
«La recepción es prácticamente la misma. El hotel es todo nuevo, pero se verá con el tiempo si queda el espíritu» del gran Formentor. «Eso lo hacen los clientes y el staff». Quien habla es Antònia Rodríguez Borràs. Trabajadora del servicio de conserjería. La pollençina llegó al establecimiento en 1980, cuando operaba bajo la familia Buadas. Aquella estirpe fue la que le hizo brotar el esplendor que siempre ha acompañado a Formentor, después de que la propiedad que Adan Diehl compró —por 520.000 pesetas, poco más de 3.100 euros— a los Costa i Llobera fuera dando tumbos tras apartarse el argentino de un negocio que no supo llevar a buen puerto, pero al que ya le imprimió la distinción con sus amistades del mundo de la cultura.

Detalle de la zona del spa. Piedras del viejo hotel derribado se han convertido en adornos. / M.B.M.
Quien relata el especial ligazón de Antònia con Formentor es Estreya Gosalbez. «Vamos a tener un cambio generacional». Así es. La veterana pollençina empezó de telefonista su carrera en Formentor. Tras el cierre del hotel estos años para su reforma ha regresado a su puesto. «Me hacía mucha ilusión ver el nuevo. Cuando yo empecé los clientes tenían que llevar corbata y traje para entrar al restaurante y las señoras vestido largo. Era el glamur» que definía a este rincón de la costa mallorquina.
Antònia, que no olvida, por ejemplo, aquella cumbre europea presidida por Felipe González para la que se blindó —como tantas otras veces— la bahía de Formentor, le va a pasar el testigo en la conserjería a Maria Bibiloni, joven también de Pollença, y después se jubilara. Quién sabe si antes se reencontrará con uno de los antiguos huéspedes del hotel.

Uno de los pasillos del establecimiento. / M. B. M.
«Los clientes van primero, pero en un par de semanas, como dice nuestro director de Alimentos y Bebidas, sabremos cómo y cuándo podemos abrir para los locales. Queremos que vengan, no queremos que sea un castillo», dice Gosalbez. Otro anhelo lo expresa Carmelo Assenza. Quiere devolverle «el enfoque literario» en la que fue la cuna del Premio Formentor que recuperó el espíritu de los galardones y conversaciones literarias de los años 60 y abandonó el establecimiento, y la isla, tras su venta.
Con la familia Chico tras el hotel Formentor se abre otra etapa que se augura larga en Mallorca de la mano de la cadena canadiense, con la que también opera otra de sus propiedades, el Four Seasons Mexico City.

En el jardín sigue el busto en honor del fundador del hotel Formentor, el multimillonario argentino Adan Diehl. / M. B. M.
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