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Educación

Las familias que eligen enseñanza en castellano con Marga Prohens superan las de José Ramón Bauzá

Los datos sobre la primera lengua de lectoescritura generan división de opiniones y lecturas interesadas en la comunidad educativa de las islas

Imagen de archivo de un punto informativo de 'Hablamos Español Baleares' en la calle San Miguel.

Imagen de archivo de un punto informativo de 'Hablamos Español Baleares' en la calle San Miguel. / Irene R. Aguado

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El número de padres y madres que apuestan por que la lengua de primera enseñanza de sus hijos sea el castellano es mayor con el Govern de Marga Prohens (16%,) que con el de José Ramón Bauzá (13%) hace doce años. Esta es una de las evidencias que más llaman la atención sobre los porcentajes de familias que han solicitado que los niños se inicien a la lectoescritura en catalán o en castellano; unos datos que, por cierto, la conselleria de Educación hizo públicos hace dos días, un domingo de julio tres semanas después de cerrarse la matriculación.

Pese a los intentos de que esa información no protagonice las portadas, no ha pasado desapercibida para nadie. Lo primero que cabe matizar es que no es cierto que sea «la primera vez que las familias ejercen el derecho a elegir la primera lengua de enseñanza», tal y como titulaba el comunicado que emitió Educación. El Govern de Bauzá ya dio a elegir, amparado por la ley de Normalización Lingüística que aprobó el PP en 1989. Esta normativa recoge en su artículo 18 que los alumnos tienen derecho a recibir la primera lengua de enseñanza en catalán o castellano. El TSJB ha emitido sentencias reconociendo este derecho. La primera lengua es aquella en la que los niños aprenden a leer y escribir, y afectaría a los que se matriculan por primera vez en el sistema educativo (casi todos los críos se inician a los 4 años, en 4º de Infantil, aunque en realidad la escolarización es obligatoria a partir de los 7, en 1º de Primaria).

En 2004, el ‘popular’ Francesc Fiol, entonces conseller de Educación, aprobó la primera orden para regular este punto contemplado en la ley de Normalización Lingüística, decretando que las familias debían concretar su preferencia lingüística por escrito en el momento de realizar la primera matrícula. Cuando llegó José Ramón Bauzá al Govern, su primer conseller de Educación, Rafael Bosch, quiso remarcar más esta libertad de elección y en 2012 cambió la manera de ejercerla, incluyendo una casilla para que los padres eligieran catalán o castellano ya en el primer momento del proceso de admisión, al solicitar plaza. Se aseguró que no se podría segregar a los alumnos por lengua y se habló de «agrupaciones flexibles» y «atención individualizada».

Durante los años de aplicación de este sistema la gran mayoría de familias siguió eligiendo catalán (igual que ahora). El primer curso de aplicación, el 2012-2013, eligió catalán un 87% de los padres; el siguiente, el 70%; el 2014-2015 el 77% de las familias marcaron la casilla de catalán; y en el ejercicio 2015-2016 un 79% de solicitudes señalaron el catalán como primera lengua de enseñanza.

Con la llegada del Govern PSIB-Més en 2015, el nuevo conseller, Martí March, cambió el sistema. Así, a partir del periodo 2016-2017 al entregar la solicitud de plaza escolar los padres debían marcar otra casilla diferente: una en la que aseguraban aceptar el proyecto lingüístico del centro. El derecho a pedir una lengua u otra para la primera enseñanza pasaba a poder ejercerse, como en época de Francesc Fiol, en el momento de la matrícula.

En cualquier caso, lo que está claro es que no es la primera vez que las familias pueden elegir. Ahora que los padres han vuelto a ejercer esta libertad, y después de saber qué han escogido, unos y otros han hecho sus respectivas lecturas interesadas de los datos. El principal sindicato de la pública en Balears, el STEI, ha agradecido el «apoyo de las familias a la enseñanza en catalán» y lo ha visto como «una prueba de las políticas erráticas de la conselleria de Educación», mientras que la plataforma que defiende la presencia del castellano en las aulas ‘Escuela para Todos’ ve un logro en haber conseguido «abrir una grieta en el muro de la inmersión obligatoria» pese a «los obstáculos de la Administración, la nula promoción del derecho a elegir lengua» o «la insuficiente información dada por los centros».

La entidad Hablamos español, en cambio, lo ve distinto. Lamentan que «tantas familias hayan renunciado a proporcionarles a sus hijos la enseñanza en la lengua idónea para adquirir los conocimientos», se muestran preocupados por que haya un «número considerable de familias dispuestas a negarles a sus hijos la adquisición de conocimientos en la lengua en la que mejor los interiorizan» y piden que la casilla a la hora de matricularse pregunte por cuál es la lengua materna del niño, y no por la preferencia lingüística de los padres.

Lo que es cierto es que no se pueden hacer lecturas triunfalistas. Sigue habiendo muchas familias que eligen catalán (6.692 en total), lo que indica que hay un amplio espectro ideológico que defiende la lengua, pero también es verdad que el porcentaje de padres y madres que escogen castellano ha aumentado, por lo menos hasta el 16%, teniendo en cuenta que un 5,5% de familias no han informado en las matrículas sobre la lengua que preferían para la primera enseñanza de sus hijos.

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