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Salud

Investigadores de Baleares descubren en el ADN una clave para tratar el cáncer

Un grupo de científicos del Idisba descubre que la materia oscura, históricamente ignorada por los estudios, contiene información valiosa para diagnosticar y luchar contra los tumores más agresivos

La investigadora predoctoral del Idisba, Sandra Íñiguez Muñoz, en el laboratorio de Epigenética del Cáncer.

La investigadora predoctoral del Idisba, Sandra Íñiguez Muñoz, en el laboratorio de Epigenética del Cáncer. / ZAFIRUS

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Irene R. Aguado

Irene R. Aguado

Palma

La materia oscura del ADN tiene información muy valiosa para mejorar el tratamiento y diagnóstico del cáncer, especialmente de los tumores más agresivos. Es el último hallazgo del laboratorio de Epigenética del Cáncer del Instituto de Investigación Sanitaria de Baleares (Idisba), que ha puesto el foco en una región históricamente ignorada hasta ahora por los estudios científicos.

Desde que se identificó la estructura del ADN hace varias décadas, los investigadores se han centrado principalmente en estudiar los genes, que suponen solo un 2% del ADN pese a ser la unidad básica de información sobre cómo funciona nuestro cuerpo. El 98% restante ha sido mal llamado hasta ahora ‘ADN basura’ por pensar que no aporta información útil: esta es la teoría que desmonta el trabajo principalmente desarrollado por la investigadora predoctoral del Idisba Sandra Íñiguez Muñoz.

«El estudio se centra en observar mutaciones, es decir cambios puntuales en la secuencia del ADN, en las regiones reguladoras del genoma», concreta en palabras a este diario. Lo aclara con una metáfora: «Si el genoma que todos tenemos es un circuito eléctrico, los genes serían las bombillas. Durante muchos años las investigaciones se han centrado en estudiar si están encendidas o no, es decir, si tienen oncogenes que propician el cáncer. Pero eso es solo un 2% de nuestra información genética, el 98% restante es el ‘cable’, donde hay elementos que regulan que la luz llegue a las ‘bombillas’», apunta.

Traducido a términos científicos, el estudio demuestra que las mutaciones en la materia oscura tendrían la capacidad de influir tanto en la progresión del tumor como en su resistencia a los posibles tratamientos. El hallazgo supone tal avance que una de las revistas científicas con más impacto en su campo, Cellular and Molecular Life Sciences, se ha hecho eco de la novedad y habla de una nueva manera de abordar los tumores agresivos.

El trabajo publicado, recuerda Íñiguez, es un artículo científico que sienta las bases teóricas y confirma la hipótesis sobre la materia oscura. El equipo de trabajo lo ha dirigido el doctor Diego M. Marzese y han estado involucrados los miembros del laboratorio, además de los investigadores Pere Llinàs Arias, Miquel Ensenyat Méndez y Andrés F. Bedoya López.

Además, el estudio ha contado con la colaboración de expertos en cirugía mamaria, como la doctora Maggie Dinome, de la Universidad de Duke, Durham (EE. UU.), y en oncología mamaria, como el doctor Javier Cortés, del International Breast Cancer Center, entre otros.

Ahora, el laboratorio del Idisba lleva cerca de tres años trabajando en lo que será el próximo paso, un segundo estudio que lleva a la práctica la teoría del primero, enfocado en el glioblastoma, uno de los cánceres cerebrales más agresivos con la tasa de supervivencia muy baja: «Investigamos los mecanismos que hacen que tumores como ese sean tan descontrolados y agresivos», detalla la investigadora principal.

El objetivo es arrojar luz a nuevas oportunidades terapéuticas para distintos tipos de cáncer. Y a pesar de que esta línea de investigación promete transformar la manera en que se aborda la lucha contra los tumores más agresivos, Íñiguez pide no caer en el «sensacionalismo» ni crear falsas expectativas: «Hablar de la cura contra el cáncer es una generalización muy poco realista. Cada tumor es distinto y no existe un tratamiento que pueda curarlos todos», subraya.

Igualmente, esta línea de estudio puede contribuir a entender por qué los pacientes han sufrido un determinado tumor: «Observamos si en un elemento regulador del genoma hay una mutación que hace que el cáncer sea más agresivo, así es más fácil atajarlo. Es decir, ayuda a saber cómo se regulan los genes para favorecer determinados tipos de cáncer», aclara Íñiguez. Es un área de investigación muy poco explorada y se ha podido llevar a cabo, recalca, gracias a lo que en el mundo de la ciencia llaman open access, el acceso gratuito y en línea de la literatura científica en internet.

Con las bases ya asentadas, comenta Íñiguez, la intención es que otros investigadores continúen generando conocimiento a raíz de esta teoría, que de momento no tiene un impacto directo en el paciente, sino en el . «Ahora se abren muchos retos. Se podría estudiar, por ejemplo, qué efectos tienen las mutaciones de la materia oscura sobre el desarrollo del cáncer», añade la investigadora predoctoral. La intención es que, a largo plazo, esta línea de investigación se traduzca en nuevas terapias personalizadas y más eficaces para mejorar la vida de los pacientes.

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