Las empresas de inserción social de Baleares generaron 5,2 millones de ingresos en 2023

El perfil del usuario que sufre problemas de inserción social ha cambiado y cada vez es más complicado que entre en el mercado laboral ordinario

Los representantes de las empresas sociales presentaron el resultado del año pasado

Los representantes de las empresas sociales presentaron el resultado del año pasado / J.F.M.

 Los representantes de las cinco empresas de inserción de Baleares, englobadas en la asociación Aibei, reconocieron las dificultades para que una persona a la que asisten pueda entrar en el mercado laboral ordinario. Ello se debe al perfil personal de esta persona, que arrastra graves problemas, que obligan a estas empresas a dedicar más recursos, más medios y más tiempo para prepararla para que pueda conseguir un empleo en una empresa pública o privada. Esta dificultad se demuestra en que de los 168 contratos de inserción que se firmaron, una vez terminado este periodo laboral, solo 25 usuarios lograron ser contratos en el mercado laboral ordinario. Estas cifras de contratación son inferiores a los ejercicios anteriores.

Esta asociación social engloba a cinco empresas sin ánimo de lucro, que se encargan de ayudar a las personas en exclusión social para que puedan salir del bache a través de la búsqueda de una ocupación laboral. Estas empresas son Benfet Serveis i Manteniment (Projecte Home), Deixalles Inserció i Triatje, Deixalles Serveis Ambientals, Eines per Inserció (Cáritas) y Mestral Inserció i Medi Ambient (Cáritas Menorca)

La asociación presentó ayer las cifras de su actividad, que evidencian el crecimiento que está experimentando su actividad, a pesar de las dificultades. Ha crecido tanto a nivel de ingresos, como en cuanto a contratos laborales de personas en situación de riesgo social. .Estas empresas recuerdan que el objetivo principal que se marcan es la integración y la formación sociolaboral de personas que están en situación de riesgo de exclusión social. Se las ayuda a que realicen un tránsito para conseguir un empleo, mediante proyectos que realizan estas asociaciones sociales.

Según reflejan las cifras económicas, los ingresos conjuntos de estas cinco empresas alcanzaron los 5,2 millones de euros. Estos ingresos representan un aumento del 18% con respecto al ejercicio anterior. El 85% de este dinero corresponde a la facturación por los servicios que ofrecen estas empresas. El 15% restante son subvenciones.

Uno de los principales éxitos que logran estas empresas es que estas personas en exclusión social dejan de costar dinero a la administración y ello se debe a que, al ser contratadas para los diferentes proyectos que se desarrollan, pasan a convertirse en cotizantes y, por tanto, pagan sus impuestos. Dejan de recibir dinero, a contribuir con el mantenimiento del Estado. El retorno económico que se logró el año pasado fue de casi dos millones de euros, lo que supone un incremento del 38%. Por tanto, por cada euro público que se recibió, el retorno fue de un 222%. Así, el retorno social de cada una de estas personas cuando desarrolla un empleo es de alrededor 11.408 euros, divididos entre cotizaciones sociales y pago de impuestos.

Estas empresas sociales desarrollan proyectos laborales en distintas especializades, pero sobre todo en reciclaje, medio ambiente, restauración y limpieza.

El director general de empresa, José Antonio Caldés, mostró su apoyo a los proyectos que desarrollan estas empresas y destacó la necesidad de simplificar los trámites burocráticos que se deben realizar para poder ayudar a estas personas en situación de exclusión para encontrar un empleo.

El presidente de Aibei, Antoni Aguiló, detalló que el perfil del usuario que acude en busca de ayuda para poder insertarse en el mercado laboral es muy distinto y ha ido cambiando en los últimos años. La mitad de ellos son nacionales y el resto inmigrantes, que se encuentran con muchos problemas para poder legalizar su situación. Precisamente, Maria Jaume, de Deixalles, detalló el cambio en el tiempo que ha sufrido el usuario de estos servicios. Así, durante la crisis del 2008 acudían muchas personas que habían sido apartadas del mundo laboral, sufrían problemas económicos, pero que tenían una gran preparación. La mayoría de ellos ha conseguido superar este bache y ha encontrado un nuevo empleo. Sin embargo, en estos momentos el perfil es distinto. Las empresas de inserción están atendiendo a personas con graves dificultades personales, poca preparación laboral y muchos de ellos con adicciones. Debido precisamente a este perfil, que en sus condiciones no pueden encontrar un trabajo en una época de pleno empleo, obliga a las empresas de inserción a realizar un trabajo mucho más costoso y complicado con estas personas. Se encargan de acompañarles en el largo trayecto que supone enseñarles una profesión que les permita, primero superar sus problemas personales, y después conseguir un empleo con el que puedan insertarse en el mercado laboral. Maria Jaume también destacó que, precisamente a raíz de la pandemia, en estas personas que están siendo atendidas han aflorado muchos problemas mentales, que muchas veces no son tratados por un profesional.

Antoni Parets, de Projecte Home, señaló que el servicio que prestan estas empresas es de gran calidad. Y recordó también que las contrataciones que se firman con estas personas, para que desarrollen determinados trabajos contratados por las empresas de inserción social, cumplen con todas las normativas laborales. Parets insistió en que estas personas, una vez que han desarrollado estos programas de acompañamiento, se convierten en trabajadores muy capacitados y preparados para entrar en el mercado laboral ordinario.